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Hace poco más de una década una epidemia de roya afectó a la caficultura de Nicaragua y otros países de Centroamérica. Actualmente, las altas temperaturas y la inestabilidad del periodo lluvioso provocado por El Niño están propiciando su desarrollo. En los últimos meses, la incidencia promedio en las plantaciones totales de Nicaragua pasó de menos de 2 por ciento a casi 5 por ciento, pero a nivel de variedades algunas reportan incidencia promedio superior al 12 por ciento. En ambos casos la roya está en fase de aceleración.
Aunque muchas de las variedades que actualmente están en producción son resistentes a este hongo, los más afectados podrían ser los pequeños productores que aún no han renovado sus plantaciones con ellas y tampoco poseen recursos para tecnificarlas.
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De convertirse en epidemia como ocurrió en 2012, la afectación a la economía sería considerable, ya que el café es uno de los tres productos estrella de la cesta exportadora de Nicaragua. Históricamente ocupó el primer lugar, pero actualmente los precios históricos del oro lo han desplazado al segundo lugar.
El café junto al oro y la carne sostienen las exportaciones de Nicaragua
El año pasado las exportaciones de café generaron 918 millones de dólares. Con ese nivel de ingresos, el llamado grano de oro junto al oro y la carne sostienen las exportaciones de Nicaragua. Los tres productos generan más de 70 dólares de cada 100 que el país percibe a través de sus envíos al exterior. Además, en cada cosecha el sector cafetalero genera al menos 300,000 empleos
La cosecha 2026-2027 inicia oficialmente el próximo 1 de octubre, sin embargo, el grano ya cuajó y solo queda esperar que madure para cortarlo. Por este avance se espera que las afectaciones provocadas por la roya no se percibirán en este ciclo productivo, sino en la cosecha 2027-2028.
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La roya del cafeto es una enfermedad causada por un hongo y la última vez que afectó a los cafetales en Centroamérica fue a finales de 2012 cuando según el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa) se manifestó como una epidemia que dañó el 54 por ciento del parque cafetero de la región. Las consecuencias que provocó fueron entre otras, la reducción de las exportaciones de la cosecha 2013-2014, la merma en los empleos en el sector, daños en el ambiente y afectaciones en la estabilidad social en las zonas cafeteras.
El Niño está propiciando el desarrollo de la roya
Los daños surgen porque el hongo que provoca la roya se alimenta de las hojas de los árboles de café. La humedad propicia el incremento de la incidencia de la enfermedad, por eso se teme que en el último trimestre del año se incremente, ya que es la época en que más llueve en las zonas cafetaleras. Además, los fuertes vientos propios del fin de año propician que las esporas del hongo se dispersen aceleradamente.
Según sitios especializados, la reducción que podría provocar la roya en la próxima cosecha desde ahora podría impactar en el precio internacional del grano. Las proyecciones indican que el temor de una reducción de la oferta del grano en la próxima cosecha puede garantizar que el precio mantenga la racha alcista que atraviesa actualmente, y lo mantiene cerca de los 300 dólares por quintal.
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Hasta ahora las autoridades agropecuarias de Nicaragua se han limitado a reportar el incremento de la incidencia promedio de la roya y centraron el foco de atención en comunidades de Las Segovias. Mientras tanto, los vecinos emprenden acciones para evitar daños mayores.
Durante mayo la incidencia de la roya era baja
En Costa Rica, en un webinar que realizó recientemente el Ministerio de Agricultura y Ganadería y el Instituto Nacional de Aprendizaje le advirtieron a los productores que «la variabilidad entre períodos secos y lluviosos obliga a intensificar la vigilancia sobre enfermedades como la roya». Por su parte el Instituto Hondureño del Café (Ihacafe) realiza un monitoreo nacional para que los técnicos y productores tomen las decisiones necesarias para frenar su avance.
En una de sus ediciones más recientes confirmó que a finales de julio el 77 por ciento de las fincas muestreadas presentaron niveles de incidencia menores al 5 por ciento que se consideran bajos; mientras que 12 por ciento tenía niveles medios, de entre 5 y 10 por ciento; 6.88 por ciento de las fincas registraron niveles altos, de entre 10 y 15 por ciento; y 2.87 por ciento de las fincas donde tomaron muestras alcanzaron niveles muy altos de incidencia de la roya, superiores al 15 por ciento.
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Mientras tanto en Nicaragua solo se conoce la información que incluyen los Boletines Agrometeorológicos que elaboran en conjunto el Ministerio Agropecuario (MAG), el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) y el Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA).

Incidencia de la roya subió de 1.8 a 4.3 %
La edición del boletín correspondiente a los primeros diez días de mayo de 2026 reportó que el promedio nacional de incidencia por roya era de 1.8 por ciento y que los mayores valores se reportaron en los municipios de Quilalí, El Jícaro y Las Sabanas (en Las Segovias). En ese momento la variedad más afectada era «mezcla con 9.4 por ciento, mientras que la variedad robusta tropical reportó un índice de afectación del 7.0 por ciento», dice ese boletín.
Además, el mapa que incluyó el boletín de mayo mostraba a gran parte de las zonas cafetaleras con incidencia menor al 5 por ciento, que es calificada como de riesgo mínimo. El mapa solo mostró un pequeño foco con incidencia superior al 15 por ciento, que es considerada de riesgo alto y otro con incidencia superior al 20 por ciento, que es considerado riesgo máximo.
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Sin embargo, la edición del boletín correspondiente a los últimos diez días de agosto dice que el promedio nacional de la incidencia de la roya subió a 4.3 por ciento, pero a nivel de variedad la predominante en Nicaragua reportó incidencia superior al 12 por ciento.
«Los mayores valores se reportaron en los municipios de Pueblo Nuevo, San Sebastián de Yalí y Wiwilí de Nueva Segovia. Las variedades con mayor afectación son caturra con 12.4 por ciento, catimor 3.5 por ciento y pacas 3.3 por ciento. En la variedad robusta tropical se reporta un índice del 5.3 por ciento», dice el boletín de finales de agosto.

Falta de humedad propicia el desarrollo de enfermedades
El boletín de agosto también menciona que la roya no es la única enfermedad que amenaza a la caficultura. La broca, el ojo de gallo, la antracnosis, la mancha de hierro y el minador de la hoja también están afectando las plantaciones de café en distintas zonas de Nicaragua.
Mientras el mapa que incluyó el boletín de mayo mostraba gran parte del parque cafetalero de Nicaragua en azul, que es la incidencia de riesgo mínimo, el de finales de agosto cambió. Ahora se ve más verde y crecieron las zonas amarillas de riesgo moderado, y las naranja y roja de riesgo alto y máximo respectivamente.
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Según productores y especialistas en el cultivo, la escasez de lluvia reduce la humedad de los suelos y esto a su vez la nutrición de los árboles de café. Esto obliga a las plantas a usar sus reservas de agua lo que debilita sus hojas. También confirman que la mayor afectación se registra en plantaciones pequeñas, de menos de 5 manzanas, ya que la mayoría de pequeños productores tienen poca tecnificación.
También explican que la roya evita que el grano de café complete su proceso de maduración y provoca la caída de las hojas. «Ahorita la roya no está causando efectos, pero va a ver a finales de octubre y noviembre», dice un productor de la zona norte del país.
Roya afectará la próxima cosecha, la 2027-2028
Productores y especialistas coinciden en que las afectaciones provocadas por la roya no se reflejarán en la cosecha actual sino en la próxima, en la 2027-2028. Para la actual esperan incluso un buen ciclo, con altos rendimientos.
«En la cosecha de café de este año se ve muy uniforme la formación del grano. Así está en Waslala, Rancho Grande, El Cuá y otras zonas donde ya está saliendo café. El problema en esta cosecha no será provocado por la roya, sino por el mal invierno porque con poca agua hay mala nutrición, entonces hay que incrementar la fertilización y eso eleva los costos de producción. Pero los insumos están muy caros, entonces si no se atienden bien las plantaciones luego se desarrollarán las enfermedades, especialmente la antracnosis y la roya», señala un dirigente del sector cafetalero.
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Las fuentes consultadas coinciden en que si se desarrolla una epidemia de roya encontrarán al sector mejor preparado, ya que después de las afectaciones que provocó la epidemia de roya que inició en 2012 muchas de las plantaciones dañadas, especialmente las plantaciones grandes, se repusieron con variedades resistentes a la enfermedad.
«Muchas plantaciones tienen variedades que no son susceptibles a la roya, pero si la incidencia de la roya sigue subiendo como reflejan las estadísticas, a la cosecha actual que ya está avanzada no le provocará estragos, la afectación será en la próxima cosecha», advierte otro productor.
