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La cantidad de nicaragüenses que padecen hambre podría incrementarse durante el 2026, a consecuencia del impacto que provoca en la actividad agropecuaria la sequía que trae consigo el fenómeno climático conocido como El Niño. Según los pronósticos, este año los efectos de El Niño podrían ser los más severos en más de un siglo, incluso lo han comenzado a llamar súper Niño o El Niño Godzilla. Un informe emitido por la FAO a mediados del año pasado señaló que entre 1.2 y 1.4 millones de nicaragüenses están subalimentados.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés) dice que a medida que las aguas del océano Pacífico ecuatorial sigan calentándose, el fenómeno La Niña se podría disipar en mayo y darle paso a su opuesto. Actualmente la probabilidad de que entre junio, julio y agosto El Niño se desarrolle es de 62 por ciento. Pero según diversos centros especializados, la severidad del fenómeno seguirá incrementándose hasta convertirse, a finales del año, en un súper Niño.
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«Si bien los pronósticos son más inciertos en primavera y la intensidad de la próxima fase de calentamiento sigue siendo muy incierta, la NOAA pronostica una probabilidad de 1 entre 3 de que entre octubre, noviembre y diciembre se produzca un súper Niño», dice un reciente reporte de la NOAA. Además, explica que definen el fenómeno como súper El Niño cuando la temperatura del agua en el Océano Pacífico es durante varios meses al menos 1.5 grados Celsius superior a la media.
En Centroamérica El Niño provoca sequía
Por su parte, los boletines del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) dicen que según los modelos de predicción existe 91 por ciento de probabilidad de que persista una Niña débil que entre abril y mayo dé paso a condiciones neutras. En los meses siguientes dichas condiciones le darían paso al fenómeno El Niño.
Por su parte, la Plataforma Interactiva de Aplicación del Clima Tropical (PIACT) sostiene que para Centroamérica la mayoría de modelos climáticos muestran «la llegada del fenómeno de El Niño justo en la temporada de lluvia, con probabilidad de que sea muy fuerte hasta un súper Niño».
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Este fenómeno impactaría en la actividad agropecuaria centroamericana, debido a que la mayoría de los modelos muestran que entre junio y septiembre, periodo que coincide con la siembra de los subciclos productivos de primera y postrera, enfrentarán lluvias por debajo de lo normal. Para el Corredor Seco centroamericano el pronóstico es más sombrío, ya que se espera un periodo de canícula largo y seco.

El Niño reduce huracanes en el Atlántico
«El Niño provoca mayores influencias de alta presión, viento noreste, vientos cortantes en altura que debilitan o no permiten las lluvias y mayor presencia de polvo seco del Sahara. Además, menos presencia de ciclones tropicales en el Atlántico, aunque en el Pacífico provoca un aumento sin descartar la cercanía de alguno, también favorece que el cierre de la temporada sea más lluvioso de lo normal e incluso extendiéndose», dice el más reciente boletín del PIACT.
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El PIACT es una iniciativa del Centro Nacional de Alta Tecnología (CeNAT), del Consejo Nacional de Rectores (Conare) de las universidades públicas de Costa Rica. Es una herramienta tecnológica que está al servicio de los sectores productivos de la región centroamericana y cuenta con la colaboración de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Este proyecto está enfocado en las necesidades de la región Trinacional de la frontera de Guatemala, Honduras y El Salvador, conocida como la región Trifinio.
La escasez de lluvia que coincide con la siembra de los subciclos de primera y postrera afectaría de manera especial la producción de alimentos básicos, entre ellos maíz y frijol. Además, el incremento del estrés hídrico en zonas rurales y las olas de calor extremo también afectan la actividad ganadera; las reses pierden peso y se reduce la producción tanto de leche como de carne.
Corredor Seco es de las zonas más afectadas
Especialmente en el Corredor Seco centroamericano El Niño se asocia con condiciones secas entre junio y diciembre. Estas afectarían el final de la siembra de primera, que marca el inicio del ciclo agrícola y se concentra principalmente en la producción de maíz. Pero también afectaría el desempeño de la siembra de postrera que en Nicaragua se destina a la producción de granos básicos, pero también a los cultivos de exportación.
En el caso del Corredor Seco, tanto la actividad agrícola como la ganadera se destinan principalmente a la producción de alimentos de autoconsumo, por lo que la afectación impacta directamente en la seguridad alimentaria de esas comunidades.
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La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, conocida mundialmente como FAO, advierte que los peligros climáticos provocados por El Niño presentan riesgos elevados para la seguridad alimentaria.
El Niño afecta la producción de alimentos
«La perturbación de los regímenes de precipitaciones y de temperaturas puede repercutir seriamente en la agricultura y los medios de vida rurales. Los agricultores, pastores, pescadores y otros pequeños productores soportan los efectos más directos e inmediatos de perturbaciones climáticas como la sequía y las inundaciones», dice la FAO.
Además, aconseja que las acciones preventivas eficaces para contrarrestar estos efectos se concentren en prevenir los daños y la pérdida de cultivos, ganado, tierras productivas, aguas e infraestructura a fin de proteger el origen de los alimentos.
«Esto no solo salvaguarda el suministro de alimentos locales, sino que también mitiga efectos más amplios en las comunidades, las economías locales y las necesidades de ayuda humanitaria», advierte la FAO.