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Mindrey García, de 42 años, es una ciudadana cubana que junto a su esposo y su hijo, de 15 años, decidió salir de Cuba en diciembre de 2023. En su intento de huir de la represión y la pobreza viajó a Nicaragua gracias al libre visado que aún estaba vigente. La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en medio de presiones de Estados Unidos, canceló en febrero de este año dicho beneficio.
«Viajamos por la aerolínea Conviasa cuando Nicaragua tenía libre visado, pagamos 5,878 dólares por nosotros tres, ya incluyendo los impuestos», contó Mindrey a LA PRENSA.
El principal propósito por el que esta cubana y su familia salieron de la isla era «huir de la represión». Sin embargo, una vez llegaron a Nicaragua todo lo que tuvieron que enfrentar hizo que cambiaran sus planes.
«Estuvimos cuatro meses en Nicaragua, vivíamos en Ticuantepe, carretera Masaya. Con el dinero que traíamos, que lo ahorramos por años en Cuba, no nos daba para vivir», apuntó.
«Éramos explotados»
En Cuba, Mindrey trabajaba como maestra. Estando en Nicaragua, ella y su esposo debieron buscar trabajo. Ella encontró como vendedora en un mercado y él en la construcción. Pero lo que a la fecha resienten es que en Nicaragua «no nos dieron permisos de trabajo, solo la estancia por tres meses y después pagar 25 dólares por persona».
En los trabajos, «éramos abusados, explotados. Mi esposo en construcción ganaba un salario súper mínimo. Yo cobraba todos los lunes 1,000 córdobas, era una explotación total. Yo dejé el mercado y encontré otro trabajo de 12 horas diarias».

A pesar de que ambos trabajaban, incluso su hijo, con enfermedad crónica, vendía dulces en Ticuantepe, el dinero no les daba para vivir. En parte, esta situación frenó su intento por continuar su travesía hacia EE. UU.
«No nos daba para vivir, aunque la situación económica en Cuba siempre ha sido mala, en Nicaragua jamás nos dio el dinero. Nos gastamos nuestros ahorros y no pudimos seguir hacia EE. UU.», insistió Mindrey.
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Por lo anterior, esta cubana afirmó que «no aconsejaría a nadie quedarse en Nicaragua. Yo digo que Nicaragua es igual que Cuba con un poquito más, porque en el tiempo que viví la electricidad y el agua se iba casi todos los días como por tres horas».
A pesar de ello, Mindrey indicó que en su corta estancia conoció a nicaragüenses con los que forjó una muy buena amistad. Pero en el tema político dice que «es igual a Cuba, una represión total. No hay libertad de expresión, si yo hablaba algo de Nicaragua en el mercado, los sandinistas me tragaban, me decían cosas feas y que mejor agradeciéramos a Nicaragua que nos había abierto las puertas».
Solicitaron asilo en Costa Rica
El 1 de abril de 2024, Mindrey decidió con su familia dejar Nicaragua y buscar asilo en Costa Rica. «Desde que entramos por la frontera, solicitamos asilo y Nicaragua no nos dio refugio, Costa Rica sí te abre las puertas. Ahora somos solicitantes de refugio», dice con un tono de alegría.
Mindrey está emocionada porque en septiembre de este año, Costa Rica abrirá una nueva categoría. El pasado 1 de junio, la Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica, a través de la resolución DG-0064-05-2026, autorizó nuevamente la implementación de la «Categoría Especial Temporal Complementaria», dirigida a personas de origen nicaragüense, venezolano, cubano y ahora colombiano.
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Las personas que podrán aplicar a dicha categoría son aquellas «cuyas solicitudes de reconocimiento de la condición de refugiado se encuentren pendientes de resolución o hayan sido denegadas». Las solicitudes comenzarán a recibirse desde el próximo 1 de septiembre y se extenderán hasta el 1 de septiembre de 2027.
«Costa Rica nos ha tratado muy bien. Nuestros permisos de trabajo nos llegaron casi al mes que entramos, yo trabajo en una floristería y mi esposo en una empresa. Logré sacar a mi hijo mayor de Cuba y ahora ya está aquí con nosotros», compartió.
A pesar de que la economía en suelo costarricense es más cara, Mindrey dice que «lo que ganamos nos da para vivir, incluso para que mi hijo menor con enfermedad de Crohn pueda seguir su dieta. En Nicaragua pasamos mil necesidades no podíamos comprar un abanico, dormíamos en colchones en suelo y no podíamos comer lo que queríamos».
Mindrey y su familia esperan que la situación en Cuba cambie y puedan regresar. «Todos los cubanos que estamos fuera del país soñamos que Cuba termine de caer, que todo sea por la paz del país y de nuestras familias, que sea libre para que podamos vivir mejor».