La cumbre de la OTAN en Turquía

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En estos días se ha celebrado la cumbre de la Organización del Tratado Atlántico del Norte (OTAN), que nació en 1949 después de II Guerra Mundial, organización multilateral cuyo objetivo es la defensa mutua de los miembros que la integran contra la hoy Federación de Rusia de Vladímir Putin, o cualquier otra potencia. En sus principios esta organización no era más que una asociación política, pero la guerra de Corea trajo consigo que se planteara una organización permanente y a estos efectos se creó una estructura militar bajo la dirección de EE. UU. La Guerra Fria llevó a la entonces Unión Soviética a crear en 1955 una alianza similar, el Pacto de Varsovia, en el que formaban parte los países satélites de la URSS, con la misión de defenderse de la OTAN en caso de un conflicto militar. La OTAN, se activaría en caso de un país miembro fuera atacado por un tercero el  que el artículo 5 del Tratado consideraría que ese ataque era hecho a todos sus miembros. Es, pues, una organización de defensa mutua en caso como ya explicamos que cualquier potencia atacara a uno de sus miembros.

La única vez hasta ahora que se ha invocado el artículo 5 del Tratado fue con el ataque a las Torres Gemelas en New York, de 2001, que produjo el derrumbe de las mencionadas torres y al parecer el ataque al Pentágono por parte de la organización terrorista Al Qaeda, bajo el mando de Osama Bin Laden, que secuestraron cuatro aviones comerciales cuyo operativo estuvo a cargo de Jalid Sheij Mohamed. Hago este preámbulo para demostrar que la OTAN no ha sido un elefante blanco, sino todo lo contrario.

Pero volvamos al objeto de esta columna que es la reunión de la OTAN en Ankara, capital de Turquía, donde se reunieron los jefes de Estado y de gobierno de los 32 países miembros, para tratar asuntos de su incumbencia. Su sede está en Bruselas, Bélgica y su actual secretario general es Mark Rutte, de los Países Bajos, quien lleva toda la administración de la alianza bajo las directrices de los Estados miembros, especialmente de EE. UU., que es el país que más aporta económica y militarmente como primera potencia mundial, esta vez bajo el liderazgo de Donald Trump y los demás jefes de Estado y de gobierno de los estados miembros.

Como es lógico, quien ha llevado la voz cantante en esta cumbre ha sido el presidente Trump, quien se ha quejado de la falta de cooperación económica y militar de los miembros europeos, quienes están comprometidos a aportar un 5 por ciento del PIB que antes era un 2 por ciento, de sus países y su queja se circunscribe precisamente a que a pesar de existir ese acuerdo adoptado en la cumbre de La Haya de 2025,  elevar progresivamente la inversión hasta 5 por ciento, repartido entre un 3.5 por ciento en gasto militar directo y el otro 1.5 por ciento destinado a infraestructuras, industria y capacidades relacionadas con la seguridad. A pesar de tal acuerdo solo Lituania ha llegado a ese 5.3 por ciento. La discusión fundamental de Ankara ya no ha sido si gastar más, sino quien será capaz de llega ese nuevo listón. Hay que tener encuesta que el presupuesto de defensa de los 32 países de la OTAN supera los 1.8 billones de dólares.

Esta cantidad es la suma de los presupuestos de defensa nacionales que cada país aporta de manera individual. En cuanto al fondo agrupado (financiación común directa, common-funded budgets) que se utiliza para financiar estructuras, bases navales, redes de satélites y el financiamiento de la estructura de mando permanente de la alianza el acuerdo aprobado para 2026 asciende a 5,300 millones de euros.

Trump llegó con la plena intención de acelerar la ayuda a la alianza en la nueva proporción y con tal motivo pegó un repaso a la mayoría de los países europeos miembros que van por debajo de esa cifra y enfocó su ataque especialmente a España, a quien calificó como un miembro desleal y le acusó de no haber permitido paso de los aviones sobre su espacio aéreo y no usar las bases de utilización conjunta de Rota y Morón de la Frontera. Igual argumento utilizó contra la italiana Giorgia Meloni, quien había venido siendo su principal aliada en Europa y que no colaboraron con su guerra con Irán.

Trump, a causa de esos enfrentamientos mantiene un cierto enfado o resentimiento con los países mencionados, quienes se defienden argumentando que ellos no eran parte de esa guerra, pero pienso que aunque no fuesen parte de esa guerra por la pertenencia a una misma alianza como la OTAN, debían de algún modo haber ayudado a su principal aliado, quien aporta la parte más grande del pastel económica y militarmente hablando, y sobre todo que aunque la guerra estaba lejos de ellos y era principalmente entre EE. UU, e Israel contra Irán, este estaba preparando la elaboración del arma nuclear que incluso podría llegar a perjudicar a la Alianza.

Dentro de la comparecencia de Trump a la Cumbre de Ankara, se produjeron paralelamente dos hechos que hay que resaltar. Primero, que Trump rompió las negociaciones con Irán ya que no se ha decidido a aprobar el borrador de un acuerdo que llevaba concesiones mutuas, ha atacado el día 7 y el 8 de este mes nuevamente a Irán y ha dicho que causará tanto daño que Irán no levantará cabeza en mucho tiempo. Y un segundo tema al margen de la Cumbre fue que tuvo un encuentro con Zelenski, presidente de Ucrania a quien le prometió que le permitirá la fabricación de misiles Patriot, lo que es un paso importante en el futuro de la guerra entre Ucrania y Rusia. Además, dijo Trump que el mandatario ruso Putin quiere reunirse con su par de Ucrania y el presidente Trump dice que se produzca esa reunión “promete seguridad”. Y finalmente Zelensky pidió que refuerce el apoyo estadounidense, incluyendo más sistemas defensa aérea y decisiones “fuertes” de la OTAN frente a Rusia con misiles antiaéreos.

En resumen, puede decirse que de esta cumbre después de las discusiones y debates internos la OTAN ha salido más fortalecida y con visos de recorrer el camino más unidos que antes. Pero ya sabemos cómo actúa Trump, lo que dice hoy puede ser contradicho mañana, ojalá no se produzca esta expectativa y haya estabilidad en las decisiones.

El autor es abogado nicaragüense y comentarista político e internacional radicado en España.

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