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La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), a través de su informe “Panorama regional de la seguridad alimentaria y la nutrición para América Latina y el Caribe 2024”, señaló que en Nicaragua 1.4 millones de personas están subalimentadas.
La organización detalló que el país pasó de tener 1.3 millones entre 2020-2022 a 1.4 millones de personas subalimentadas entre 2021-2023. Además, refirió que la prevalencia de la subalimentación aumentó de 19.2 % entre 2020-2022 a 19.6 % entre 2021-2023.
Según la FAO, el país se ubicó como el segundo de Centroamérica con la mayor “prevalencia subalimentaria”, con el 19.6 por ciento, solo por debajo de Honduras.
La prevalencia de la subalimentación, define la FAO, consiste en el porcentaje de la población de cada país que no tiene suficiente acceso a alimentos o a una nutrición adecuada para mantener su salud y bienestar.
El economista Enrique Sáenz, también abogado y conductor de la plataforma Vamos al Punto, refirió a LA PRENSA que los datos de la FAO «evidencian que la evolución de los últimos años en Nicaragua es una tendencia que ha venido empeorando año con año. Después de la vida es la comida, y tal como lo evidencian estas estadísticas, en ninguno de los indicadores que tienen que ver con la comida la situación ha mejorado».
Resaltó que el modelo económico que ha impuesto la dictadura a lo largo de estos 18 años que se ha enraizado en el poder, en el que además «presenta estadísticas triunfalistas», se «concentra en ingresos para una minoría» y «cuando uno ve detrás de la mampara se da cuenta de que esas estadísticas no tienen nada que ver con las condiciones de vida de la población, tal como en parte –porque no es todo el problema– lo muestran los datos de la FAO».
«La actividad económica la concentra en estos pocos sectores, que ni generan empleo ni amplían el impacto de los beneficios al resto de la población. Por ejemplo, el oro está a la cabeza de las exportaciones de Nicaragua desde hace varios años y, en consecuencia, tiene un peso importante en estos datos sobre el crecimiento económico. Pero este ni tiene vínculo con otros sectores ni genera nuevos empleos. (…) Ese aumento queda concentrado en los propietarios de las minas, una parte empresas extranjeras y otra parte miembros de la mafia en el poder que participan en ese negocio», explicó Sáenz.
Resaltó que si dicho crecimiento que se muestra en las estadísticas «triunfalistas» no genera empleo, «ese dato estadístico no se transforma en comida para la gente», en bienestar, mejor acceso a trabajo, mejores salaros, mayor acceso a alimentos.
Aumenta el costo de una dieta saludable
En Nicaragua, según el informe de la FAO, aunque no se reporta datos sobre inseguridad alimentaria por sexo, cantidad de personas o prevalencia de inseguridad alimentaria, se logró identificar que en el país un 27.3 por ciento de la población no puede pagar por una dieta saludable.
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La FAO reveló que el costo de la dieta saludable por persona en Nicaragua pasó de 4.07 a 4.61 dólares por día, es decir, 169 córdobas.
Más anemia y sobrepeso
Según la FAO, en Nicaragua también hay una mayor prevalencia de la obesidad, que pasó de 32.4 por ciento a 33.6 por ciento; y muestra mayor incidencia de anemia en las mujeres de 15 a 49 años, que pasó de 15.1 por ciento en 2018 a 15.7 por ciento en 2019.
También registraron un incremento en la prevalencia del sobrepeso en menores de cinco años, que pasó de 8.4 por ciento en 2021 a 8.7 por ciento en 2022.
La crisis alimentaria en Nicaragua, entre 2022 y 2023, en Nicaragua estuvo relacionada también a fenómenos climáticos extremos como El Niño que, según la FAO, «causó precipitaciones irregulares y escasas en toda la región» e impactó «principalmente a regiones de Colombia, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua y la República Dominicana».
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En El Salvador y el Corredor Seco de Nicaragua, según la FAO, «las precipitaciones fueron insuficientes y las temperaturas elevadas —características típicas de El Niño— y resultaron en rendimientos inferiores al promedio en algunas áreas «.
Cambios urgentes para mejorar poder adquisitivo de los nicas
A juicio del economista Sáenz, en Nicaragua se podrían tomar medidas a corto plazo que ayuden a la población a mejorar su poder adquisitivo y, por ende, su acceso a alimentos. Mencionó entre estas cambios en los precios del combustible, que permea a todo el conjunto de actividades económicas en el país; las tasas de interés que cobran los bancos en Nicaragua.
También, incluyó en esto la reducción de la tarifa energética, que asegura es controlada por «la misma mafia en el poder, que impone las tarifas eléctricas. Recordemos que la empresa con mayor capacidad de generación, de la que son propietarios, es Alba Generación. Son dueños del monopolio del distribuidor de energía, que es Disnorte Dissur. Están del pico a la cola controlando el negocio y ahí le succionan no solo a los consumidores, sino a los empresarios».
«La población nicaragüense –consumidores, trabajadores y empresarios de todo tamaño– son víctimas también de asalto a mano armada con los precios del combustible. El congelamiento de los precios que mantiene el régimen, a pesar del declive de los precios internacionales del petróleo, en cualquier país del mundo tendría que traducirse en bajar los precios y, en consecuencia, aliviar la presión que tienen consumidores y empresarios. Pero ese diferencial entre los precios internacionales del petróleo caídos y el congelamiento de los precios en Nicaragua, ¿a quién le queda? A la mafia en el poder y a sus socios», añadió el especialista.
Además, señaló que el Banco Central de Nicaragua, que es el que fija la política monetaria y crediticia, cumple también con políticas del régimen sandinista que «están expresamente dirigidas a concentrar los ingresos en los bancos, para que estos succionen de empresarios y deudores recursos que podrían utilizar para mejorar su condición económica».
«¿Para resolver esto es necesario estatizar? No, simplemente aplicar las mismas políticas que se aplican en otros países centroamericanos: competencia, transparencia en el mercado. Serían suficientes para bajar las tasas de interés, posibilitar que los empresarios tengan más utilidades, puedan reinvertir, mejorar sus plantas productivas, generar más empleo, contratar más trabajadores», concluyó.