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Nicaragua entre los tres países donde más gente pasa hambre en América Latina, según FAO

Dos de cada diez nicaragüenses tienen problema para cumplir con los tres tiempos de comida, situación que se ha acentuado en los últimos tres años a raíz del estallido de la crisis sociopolítica en abril del 2018

Además de compartir el título de las naciones más empobrecidas del hemisferio, Nicaragua, Venezuela y Haití ahora también tienen en común que son las economías con las tasas de prevalencia del hambre más altas de América Latina y el Caribe, según el último informe sobre el Panorama regional de la seguridad alimentaria y nutricional 2021 que divulgó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En concreto, dos de cada diez nicaragüenses tienen problema para cumplir con los tres tiempos de comida, situación que se ha acentuado en los últimos tres años a raíz del estallido de la crisis sociopolítica en abril del 2018 como consecuencia de la represión estatal contra civiles que le costó la vida a más de 328 personas, según organizaciones de derechos humanos nacionales internacionales.

El reporte indica que entre el 2018 y el año pasado, el 19.3 por ciento de la población nicaragüense tenía dificultad para llevar alimentos a la mesa, la tercera tasa más alta de la región detrás de Haití con el 46.8 por ciento y Venezuela con el 27.4 por ciento, este último considerada la economía con la mayor reserva de petróleo en el mundo, pero que vive una crisis política similar a la de Nicaragua.

En términos absolutos, 1.3 millones de nicaragüenses estaban en la categoría de subalimentadas hasta el año pasado superior a 1.1 millones que se registraban hasta el 2016. El nivel de problemas de alimentación en Nicaragua hasta el año pasado se acerca a los niveles observados en el 2000, cuando este flagelo afectaba a 1.4 millones de personas.

Dicho contexto descrito por la FAO en materia de seguridad alimentaria en la región coincide con los tres años de recesión económica en Nicaragua que ocasionaron que casi 200 mil nicaragüenses perdieran sus empleos, los salarios se deterioraron y la situación empeoró el año pasado, porque mientras a nivel regional los gobiernos impulsaron medidas para aliviar el impacto de la pandemia en la población y el mercado del trabajo, las autoridades nicaragüenses no desarrollaron programas estatales para asistir a los más afectados por la crisis sanitaria.

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En el 2019 el régimen de Ortega además impuso una reforma tributaria que propició que la canasta básica, de 53 productos, se encareciera con mayor rapidez hasta superar hoy por hoy el histórico 15,500 córdobas, según datos del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide).

Los números de FAO muestran que la tasa de prevalencia de subalimentación en el periodo 2018-2020 en Nicaragua es superior al 18.2 por ciento registrada en 2017-2019 y al 17.6 por ciento en el periodo 2016-2018.

La FAO define la prevalencia de la subalimentación como la proporción de la población cuyo consumo habitual de alimentos es insuficiente para proporcionarle los niveles de energía alimentaria necesarios para llevar una vida normal, activa y sana.

Retrocesos en avances

Entre el 2000 y hasta el 2017 el hambre en Nicaragua mostró significativa reducción al pasar de 27.5 por ciento a 17.6 por ciento, esto en un contexto de crecimiento económico y relativa mejora en los salarios.

A nivel de Centroamérica, Nicaragua es la economía con la mayor cantidad de personas que sufren este flagelo, pero detrás se encuentran Guatemala (16.8 por ciento) y Honduras (13.5 por ciento). En el extremo opuesto se encuentran Costa Rica con una incidencia del hambre de apenas 3.1 por ciento de su población; El Salvador con 8.5 por ciento y Panamá con 7.5 por ciento.

La tasa de Nicaragua supera con creces inclusive la media en América Latina y el Caribe que hasta el año pasado se ubicó en 7.7 por ciento y en el mundo 8.9, según muestran cifras del organismo de Naciones Unidas.

Situación crítica en la región

De hecho la FAO dijo en su reporte divulgado esta semana que el hambre en América Latina y el Caribe está en su punto más alto desde 2000, después de un aumento del 30 por ciento en el número de personas que padecen esa necesidad entre 2019 y 2020.

Solo en el contexto de la pandemia, el número de personas que viven con hambre aumentó en 13.8 millones, alcanzando un total de 59.7 millones de personas en América Latina y el Caribe, señaló la organización.

Julio Berdegué, representante regional de la FAO dijo: “Debemos decirlo fuerte y claro: América Latina y el Caribe enfrenta una situación crítica en términos de su seguridad alimentaria. Ha habido un aumento de casi el 79 por ciento en el número de personas con hambre entre 2014 y 2020″.

“Aunque la pandemia ha agravado la situación, el hambre ha ido en aumento desde 2014. Debemos corregir las vulnerabilidades profundas de nuestros sistemas alimentarios, hacerlos más inclusivos y sostenibles y asegurarnos de que brinden bienestar a las personas que alimentan a nuestras sociedades”, dijo Rossana Polastri, directora del FIDA para América Latina y el Caribe.

El Panorama regional de seguridad alimentaria y nutricional 2021 es una publicación conjunta de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), el Programa Mundial de Alimentos (WFP) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

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Malnutrición en la niñez nicaragüense

Y pese a que ha aumentando el hambre en Nicaragua, el reporte de la FAO muestra que el país experimentó una ligera mejora en la tasa de prevalencia del retraso en el crecimiento en niños y niñas menores de 5 años, al pasar de 14.7 por ciento en el 2018 a 14.1 por ciento el año pasado, aunque la mejora es bastante lenta comparado con la observada antes del año del estallido de la crisis sociopolítica. Entre el 2010 y 2015 esta tasa pasó de 18.4 por ciento a 16 por ciento.

También el país se encuentra estancado en la lucha contra la prevalencia de sobrepeso en niños y niñas menores de 5 años, situación que afecta al 7.5 por ciento de ese grupo poblacional, apenas una décima menos comparado con el 2018. Esto está relacionado siempre con problemas de nutrición en la población.

Lola Castro, Directora Regional del PMA para América Latina y el Caribe, dijo «este informe nos muestra una cruda realidad que debemos enfrentar de lleno para mitigar la situación de la población más vulnerable. Al expandir los sistemas nacionales de protección social, por ejemplo, los gobiernos pueden llegar a los más necesitados con asistencia para ayudarlos a superar estos tiempos difíciles”.

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