Kevin Rodríguez, el hombre viral por liarse a golpes con otros cinco, considera que su fuerte golpeo se debe a que desde los 14 años trabaja en la minería en Chontales. LA PRENSA/ CORTESÍA

Kevin Rodríguez, el hombre viral por liarse a golpes con otros cinco, considera que su fuerte golpeo se debe a que desde los 14 años trabaja en la minería en Chontales. LA PRENSA/ CORTESÍA

Historia del hombre que se hizo viral por pelear contra cinco y bailar luego en una tarima

Le dicen “La Mula”, no por su pegada sino por terco. Aquí relata el origen del pleito, lo que sucedió después cuando llegó la Policía y lo que le piden las mujeres que le escriben ahora que es “famoso”.

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A Kevin Antonio Rodríguez le dicen “la Mula” desde que era niño. Tiene 29 años y es originario de Cuisalá, en Comalapa, Chontales. Lo crio la abuela materna, pero, como nunca hacía caso, la señora le decía “sos una mula”. Y desde entonces lo llaman así.

El apodo se le puede aplicar también porque tiene una fuerte pegada. En la noche del pasado sábado 15 de agosto, durante un concierto de la agrupación Costa Azul, en Juigalpa, Chontales, Kevin quedó grabado en un vídeo cuando peleó contra cinco hombres. “Tiene pegada de patada de mula”, dijo un usuario en redes sociales.

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Como si la golpiza que se dio con los cinco hubiese sido solo un “juego de manos”, como si no había pasado nada, y a pesar de que emanó sangre del rostro y tenía la camisa manchada, se subió a la tarima y bailó con Michelle, una bailarina de Costa Azul, la que supuestamente reemplazó a la China.

Kevin Antonio Rodríguez, la Mula, bailando en la tarima en la que realizaba su concierto Costa Azul, en Juigalpa, después de haberse peleado con cinco hombres, uno de ellos le abrió una herida en el rostro de un puntapié. LA PRENSA/ REDES SOCIALES
Kevin Antonio Rodríguez, la Mula, bailando en la tarima en la que realizaba su concierto Costa Azul, en Juigalpa, después de haberse peleado con cinco hombres, uno de ellos le abrió una herida en el rostro de un puntapié. LA PRENSA/ REDES SOCIALES

En cuanto el vídeo se publicó en las redes sociales, se hizo viral. Rápidamente lo compararon con el excampeón mundial de boxeo Ricardo Mayorga, con Jack el Destripador, con Jean Claude Van Damme, con Jackie Chan.

Hubo quienes en los comentarios pusieron videos de Bruce Lee rodeado de varios contendientes, una escena muy similar a la que se ve en el video en el que Kevin quedó inmortalizado en las redes sociales.

«Yo no esperaba que se hiciera tan viral. Yo la miraba como una pelea normal. Un escándalo, más que todo. Al principio me sentía avergonzado por lo que había hecho también. Dije yo: hay personas que no van a verlo bien esto. Y hay personas que sí le van a dar like. Pero, cuando miré destacado todo, dije: ¿para qué me voy a preocupar, si soy famoso?», dice ahora Kevin Rodríguez.

Las mujeres también se han volcado a comentar, alabando no solo la capacidad de pelea, sino también la de bailar. “Soy de Costa Rica y vi ese muchacho peleando, nunca había visto una persona así. Lo felicito. Baila precioso”, escribió Katty Sánchez Navarro.

“Pasen el número, pasen sus redes. Está como interesante el chico. Me encantan esos machos”, indicó Aniara Escobar. “Tiren el número. Me gusta esos quiebres de cintura que hace”, señaló María Mendoza.

Hasta una canción le sacaron a Kevin Rodríguez por pelear contra cinco y después subirse a bailar a la tarima de Costa Azul.

Sobre la pelea con los cinco, Kevin siente que él la ganó. «Se corrieron ya por último. No aguantaban la presión», aseguró.

Lo que pocos saben es que Kevin terminó preso en la celda número dos de Juigalpa, durmiendo en calzoncillos y soportando un terrible calor. En la cárcel estuvo encerrado por alteración al orden público (AOP) entre la noche del sábado y la tarde del lunes, y fue ahí donde se dio cuenta que se estaba haciendo famoso.

Sobre el apodo la Mula, Kevin dice no sentirse mal. «Normal. Me siento bien con ese apodo. Desde pequeño me dicen la Mula. A las únicas que no se los acepto es a alguna compañera, para que me respete», afirma.

Minero desde los 14 años

La infancia de Kevin no fue fácil. Nació de padres de escasos recursos, José Francisco Amador y Damaris Judith Rodríguez. No fue su madre quien lo crio, sino la mamá de ella, Mélida del Socorro Rodríguez Espinoza. Para él, su madre era su abuela materna, quien ya falleció debido a un cáncer en el estómago.

Como tiene varios hermanos, económicamente fue difícil estudiar. Llegó hasta sexto grado de primaria. Aunque, él mismo reconoce que desde pequeño fue indómito. No le hacía caso a nadie.

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Tras dejar los estudios, a los 14 años se fue a vivir a La Libertad, Chontales, y desde entonces trabaja como minero artesanal o güirisero. Al principio fue duro, debía hacer mucho esfuerzo físico, comenta, y ganaba poco. Con el último jefe, Carlos Leiva, quien lo puso a cargo de una cuadrilla de mineros, es con quien ha logrado salir adelante, dice. De hecho, fue Leiva quien pagó un abogado para que lo sacara de la cárcel, después del show que Kevin hizo en el concierto de Costa Azul.

Kevin Rodríguez, segundo de izquierda a derecha, con un grupo de amigos mineros. El de camisa amarilla es su jefe, Carlos Leiva. LA PRENSA/ CORTESÍA
Kevin Rodríguez, segundo de izquierda a derecha, con un grupo de amigos mineros. El de camisa amarilla es su jefe, Carlos Leiva. LA PRENSA/ CORTESÍA

Kevin le atribuye la fuerza que tiene al trabajo que realiza como minero, pues perfora las rocas con rotomartillo, las golpea con mazo y jala brosa con palas.

No va al gimnasio ni hace ejercicios. Toda la fuerza es producto del trabajo que realiza.

«Yo aprendí a pelear así, callejero. Me agradaba la calle, andar peleando. Me hacían rueda en fiestas, chinamos. Con muchas personas me agarré, de La Libertad, Chontales. Unos me salían bastante buenos. Como yo estaba chavalo, ellos decían que iban a comer fácil y qué va a ser. Les salía la virgen. He perdido peleas también, pero son pocas», expresa Kevin Rodríguez.

Cuando tenía 20 años, entrenó boxeo un mes y medio, aproximadamente. En la primera pelea, lo pusieron con un joven de Tipitapa, de quien le dijeron que “pegaba duro”. “Vamos a ver cómo salimos”, le dijo Kevin a su entrenador.

Ya en la pelea, Kevin sintió que iba ganando, pero al final por un punto lo declararon perdedor. Kevin consideró que por el hecho de estar debutando, y el de Tipitapa ya había peleado 20 veces, le robaran la pelea y nunca más volvió al boxeo.

Lo que no abandonó fueron las peleas callejeras. Dice que ha hecho muchas y casi todas las ha ganado rápidamente. Aunque ha habido veces que le han pegado también, admite, han sido pocas. La mayoría de esas peleas callejeras las ha ganado.

Parrandero y jugador

El pasado sábado 15 de agosto, Kevin estaba en la comunidad donde vive, El Coral, pero le dijo a su hijo de 7 años que fueran a Juigalpa para que no estuvieran “aburridos”.

Salieron de El Coral a las 11:30 de la mañana y a las 2:30 de la tarde ya estaban en Juigalpa. “¿Querés que te lleve a los juegos?”, le preguntó al hijo. “No, papá. Lléveme a ver la corrida de toros, en la barrera”, respondió el muchacho.

En la barrera, Kevin se sofocó porque estaba muy lleno. Se encontró a unos amigos y se puso a platicar con ellos y acordaron ir al chinamo.

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Kevin se fue a dejar a su hijo a una casa y después se dirigió al chinamo. Luego, cerca de las 8:00 de la noche, ya ingerido de cervezas, se fue a la feria de Prodesa, donde estaba tocando Costa Azul.

Anduvo dando “una vueltecita”, platicó con unos amigos y luego se metió al salón grande a bailar con una muchacha.

“Me encanta el baile, soy bailarín”, asegura Kevin. Ese ha sido su problema en la vida, andar de fiestas y con muchas mujeres, afirma el joven.

Kevin Rodríguez bailando con Michelle, una bailarina de Costa Azul. LA PRENSA/ REPRODUCCIÓN DE VIDEO/ REDES SOCIALES/ MEJORADA CON IA
Kevin Rodríguez bailando con Michelle, una bailarina de Costa Azul. LA PRENSA/ REPRODUCCIÓN DE VIDEO/ REDES SOCIALES/ MEJORADA CON IA

A bailar aprendió “viendo”, explica. Tuvo unos amigos que sabían bailar y ellos le enseñaron algo, pero la mayoría de lo que sabe ha sido por observar.

En el caso de las mujeres, Kevin dice que ha sido “disponible” para cualquier mujer que se le acerque y le guste a él también. Con una primera compañera con la cual convivió, procrearon un hijo, pero la muchacha se fue a España y él quedó solo.

Ahora, tiene una novia, una joven que es de Nueva Guinea. Sin embargo, él está tratando de cambiar. Por ejemplo, ahora que es famoso en redes sociales, asegura que muchas mujeres le han escrito diciéndolo que quieren tener un hijo con él, pero no responde a esos mensajes.

“Quiero hacer las cosas bien. Si yo estuviera soltero, fuera otra cosa, pero tengo un compromiso. Tengo palabra de hombre, más que todo. Ya tengo 29 años, el 7 de agosto pasado los cumplí”, explica.

Una botella de cerveza

Bailando estaba Kevin cuando un hombre le botó la cerveza que él se estaba tomando. Kevin le reclamó, pero el hombre se puso violento, de manera “impulsiva”, asegura Kevin.

«Me desvació una cerveza un muchacho. Estaba bailando bien cómodo, porque no quería andar aburrido. Cuando me hace eso (botarle la cerveza), normal, me aviento al ruedo, porque ya no tenía remedio. Cuando miro ya estaba rodeado. Tengo que torearlo, dije yo. Nunca pensé que me iba a hacer famoso con esa pelea», cuenta Kevin Rodríguez sobre el inicio del pleito con los cinco hombres que lo rodearon, a quienes conoce pero solo “de pasadita”.

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En el video se observa cómo los cinco hombres lo atacan a golpes y a puntapiés, pero también que lo hacían con miedo. En ningún momento se fajaron uno a uno. Y se ve cómo Kevin los repele a golpes. “Al final se me corrieron”, dice Kevin.

Una escena de la pelea que Kevin Rodríguez, la Mula, sostuvo con cinco hombres. LA PRENSA/ REPRODUCCIÓN DE VIDEO
Una escena de la pelea que Kevin Rodríguez, la Mula, sostuvo con cinco hombres. LA PRENSA/ REPRODUCCIÓN DE VIDEO

El que controlaba el sonido llamó por los altoparlantes a los policías, pero la reyerta finalizó con la huida de los cinco hombres que estaban atacando a Kevin.

Seguidamente, como si nada había pasado, Kevin se puso a bailar con una muchacha. Tenía desabotonada la camisa roja a cuadros que llevaba puesta, pero la camisola blanca se veía con grandes manchas de sangre. Un puntapié cerca del ojo izquierdo le abrió una herida que manaba bastante sangre. Solo se limpió y siguió bailando.

Uno de los vocalistas de Costa Azul, Fred Quintero, le pidió que subiera a la tarima y Kevin subió invitando con las manos a Michelle, una de las bailarinas, a bailar con él. La muchacha, dócilmente, accedió y fueron la sensación del momento.

«Después de eso (la pelea), me puse a bailar en la pista de baile con una muchacha. Después, me estuvo llamando (Fred) Quintero (vocalista de Costa Azul), que subiera a la tarima. Me subí a hacer el show y tuve que sacarla a bailar a una nueva (bailarina) que andaba. Tenía que estrenarla también, sacarle unos pasitos. Yo solo le hice muecas para que se arrimara, y se dejó ir como corderito”, recordó Kevin.

A partir de ahí, llegó la fama de Kevin. La pelea y su baile están en las redes sociales de una gran cantidad de nicaragüenses.

Dos días preso en calzoncillo

Cuando Kevin se bajó de la tarima donde estaban los de Costa Azul, le propinaron un botellazo en la cabeza y no aguantaba el dolor. Ahí le salió más sangre que en el pleito con los cinco hombres.

Kevin acusa a un guarda de seguridad, un «moreno alto y recio», de “caerle mal”. Y fue ese guarda de seguridad quien habría llamado a la Policía para que se llevaran preso a Kevin, acusándolo de estar haciendo escándalo en la feria de Prodesa porque, después de la primera pelea, y de haberse subido a la tarima, se iba a pelear con otro hombre.

Kevin Rodríguez asegura que ha sido mujerero, pero que ya se está componiendo. Ahorita está comprometido con una joven de Nueva Guinea y por eso no responde los mensajes que le envían las admiradoras que se ganó tras su pelea y posterior baile en Juigalpa. LA PRENSA/ CORTESÍA
Kevin Rodríguez asegura que ha sido mujerero, pero que ya se está componiendo. Ahorita está comprometido con una joven de Nueva Guinea y por eso no responde los mensajes que le envían las admiradoras que se ganó tras su pelea y posterior baile en Juigalpa. LA PRENSA/ CORTESÍA

Cerca de las 11:30 de la noche, los policías llevaron a Kevin al hospital de Juigalpa, donde le lavaron las heridas y, como a las 4:00 de la madrugada lo llevaron a la celda número dos, donde hacía mucho calor a pesar de que estaba en calzoncillo. De día calor, dice Kevin. Y de noche mucho frío.

Salió hasta el lunes 17 de agosto pasado, cerca de las 6:00 de la tarde.

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