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Mientras la Organización de Estados Americanos (OEA) mantiene bajo escrutinio al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo y se profundiza su aislamiento por el anuncio de la abolición de las elecciones en Nicaragua, la pareja dictatorial mueve sus fichas diplomáticas tras tensiones y el fuerte rechazo internacional.
Las últimas fichas movidas por la dictadura son la ahora exembajadora en Italia, Mónica Robelo Raffone; el recientemente removido embajador de Nicaragua en Colombia, Harold Delgado, y la reaparición de Guisell Morales como ministra asesora de la Presidencia y en proceso de acreditación como embajadora en El Salvador, concurrente en Guatemala y Belice.
Ortega dijo la noche del 19 de julio que en Nicaragua “no volverán a haber elecciones”. El anuncio le trajo como consecuencia el rechazo y condena internacional. Pero desde mucho antes, la dictadura se enfrenta al repudio de distintos países que han denunciado los crímenes de lesa humanidad y las violaciones a los derechos humanos cometidas por el aparato estatal desde la brutal represión de 2018. En otros casos las tensiones se originan por la negativa del régimen de extraditar a terroristas.
Ruptura con Italia
El 15 de julio, el régimen retiró a su embajadora en Italia, Mónica Robelo Raffone, y un día después rompió relaciones con ese país, según consta en el Acuerdo presidencial No. 101-2026 y un comunicado de la Cancillería. La razón, el reclamo del gobierno italiano sobre la extradición del “peligroso terrorista” Alessio Casimirri, que vive en Nicaragua desde 1983 y quien cinco años después obtuvo la nacionalidad nicaragüense, concedida durante el primer mandato de Ortega.

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La fisura entre Nicaragua e Italia se empezó a abrir el 15 de julio, cuando el canciller italiano, Antonio Tajani, rechazó que el régimen brinde “protección a peligrosos terroristas (…) como Alessio Casimirri, que mató a Aldo Moro, uno de los más importantes políticos cristiano demócratas de Italia”. La respuesta de la Cancillería nicaragüense fue el retiro de la embajadora y la ruptura de relaciones por las “injustificadas, agresivas e irresponsables” declaraciones de Tajani.
Robelo Raffone no solo fue apartada del cargo de embajadora en Italia, sino que el régimen también le quitó su cargo como gobernadora “con rango de embajador” ante el Consejo de Gobernadores del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y representante en el Programa Mundial de Alimentos (PMA).
La ficha de Harold Delgado al rescate
En escena entró Harold Delgado. El expresentador del programa de televisión nicaragüense La Liga del Saber, que en los últimos años ha empezado a hacer carrera como diplomático, pasó a ocupar los puestos de Robelo Raffone en el FIDA y PMA. El acomodo ocurrió siete días después de que el régimen retirara a Delgado de la embajada de Colombia.
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Aunque el régimen no detalló el motivo del retiro de Harold Delgado de la sede diplomática de Colombia, el movimiento parece haber sido empujado por las declaraciones del presidente electo de ese país Abelardo de la Espriella y su canciller designado Omar Bula Escobar, quienes han declarado que su gobierno no abrirá ni mantendrá embajadas en Nicaragua. El traspaso de mando en ese país sudamericano se realizará el 7 de agosto próximo.

Delgado, quien además ha sido ministro consejero de Nicaragua en Estados Unidos y ha ocupado otros cargos en sedes diplomáticas, no tiene estudios en diplomacia, al igual que varios representantes diplomáticos de la dictadura. Se sabe que es abogado y notario público, máster en Derecho de Familia.
El analista y exembajador de Nicaragua en Francia, Óscar René Vargas, dice que la dictadura “no tiene personal suficiente y preparado para cubrir las necesidades de la representación diplomática”, por lo que recurre a las mismas personas, varias de ellas sin preparación.
Reaparece Guisell Morales
Tras tres meses de receso, el régimen volvió a hacer aparecer a Guisell Morales, una de sus fichas diplomáticas con más años de carrera. La hija del fallecido guerrillero Ricardo Morales Avilés volvió a ser nombrada ministra asesora de la Presidencia para Políticas y Relaciones Internacionales, el jueves 30 de julio, según el Acuerdo Presidencial 108-2026, publicado este viernes en La Gaceta. El 30 de abril de este año había sido apartada del cargo.
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Además de devolverle el puesto de asesora, el régimen le entregó a Morales la Embajada de Nicaragua en El Salvador y como diplomática concurrente en Guatemala y Belice. “Está por acreditarse y presentar sus credenciales”, dijo Rosario Murillo en su alocución ante medios oficialistas el jueves. La codictadora se mostró contenta por estos nombramientos “que fortalecen nuestro destino, nuestro camino hacia la unión centroamericana”.

La dictadura optó por ubicar como embajadora residente a Morales en El Salvador y no en Guatemala. Esto se debe a que la pareja dictatorial quiere conservar “una relación especial” con el mandatario salvadoreño Nayib Bukele por las relaciones que hay alrededor del Golfo de Fonseca y porque este “no ha dicho una sola palabra en relación a los problemas que tiene Nicaragua”, analiza Óscar René Vargas.
¿Por qué Morales no será residente en Guatemala o Belice?
El exembajador cree que la decisión de no mandar a Morales como embajadora residente a Guatemala se debe al rechazo del gobierno del presidente Bernardo Arévalo sobre la decisión de Ortega de abolir las elecciones en Nicaragua. “Guatemala se pronunció en que no estaban de acuerdo”, subraya. Respecto a Belice, expone que “nunca ha representado para ellos (régimen) un lugar importante, ya que no tienen el mismo peso que pueda tener Guatemala”.
Vargas ve a un servicio diplomático actual “sin personal”, a diferencia de los gobiernos de Violeta Barrios, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños. “Es un personal que está improvisado, jóvenes que no tienen ninguna experiencia, que los nombran embajadores por llenar un cupo o por dar una prerrogativa política”, remata.