El presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Edgar Stuardo Ralón Orellana, denunció que los regímenes autoritarios de Nicaragua, Cuba y Venezuela usan “un mismo método” de represión que incluye silencio, encarcelamiento, destierro y mentiras.
Ralón Orellana hizo este análisis durante el conversatorio “Horizontes de Libertad: Una conversación sobre la justicia transicional en Cuba, Nicaragua y Venezuela”, organizado por Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos (Raza e Igualdad); un evento paralelo a la 56.ª Asamblea General de la OEA que se llevó a cabo entre el 22 y 24 de junio en Panamá.
“En Cuba, Venezuela y Nicaragua no enfrentamos tres crisis distintas, enfrentamos un mismo método: el de silenciar, encarcelar, desterrar y sobre todo de mentir”, expresó el presidente de la CIDH, quien es relator además de la Comisión para Cuba.
Cuba es la dictadura más longeva del continente. Nicaragua está bajo el mando de Daniel Ortega y Rosario Murillo desde 2007. La chavista Delcy Rodríguez es la presidenta encargada venezolana, tras la captura en enero del dictador Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores para su posterior traslado a Estados Unidos, donde los procesan por narcotráfico.
A inicios de junio, la relatora para Nicaragua de la CIDH, Rosa María Payá, dijo en España que se necesitaba mayor presión internacional para una transición democrática en el país centroamericano.
La sofisticación de la represión
En el conversatorio de Raza e Igualdad, Ralón participó con defensoras de derechos humanos de los tres países: Carolina Barrero (Cuba), Claudia Pineda (Nicaragua) y Diana González (Venezuela). El moderador del panel fue Carlos Quezada, director de Raza e Igualdad.
Carolina Barrero es presidenta y directora del organismo Ciudadanía y Libertad de Cuba. Claudia Pineda, es coordinadora de la Asociación de Defensa Jurídica, Registro y Memoria por Nicaragua (UDJ). Y Diana González es del área psicosocial del Comité de Familiares y Víctimas de los Sucesos de Febrero-Marzo de 1989 (Cofavic) de Venezuela.
Ralón sostuvo que el autoritarismo del siglo XXI “ya no necesita tanques en las calles, porque aprendió a vigilar los teléfonos, a perseguir más allá de las fronteras y a convertir el exilio en una política de Estado”.
Puede leer: Estados Unidos demanda a la OEA acciones concretas sobre Nicaragua
Los métodos represivos, a los que hizo referencia el funcionario de la CIDH, son implementados por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Eso indican los informes del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (Ghren), así como diversas denuncias de organismos defensores de derechos humanos.
Entre los casos documentados de persecución más allá de las fronteras están el asesinato del mayor en retiro del Ejército de Nicaragua, Roberto Samcam, Jaime Luis Ortega y los dos atentados contra Joao Maldonado y su esposa Nadia Robleto. Todos ocurrieron en Costa Rica y fueron denunciados en un informe de represión transnacional del Ghren.
La persecución religiosa en Nicaragua
“En Nicaragua, el régimen inventó la copresidencia para disfrazar de ley lo que es poder absoluto. Desnacionalizó a sus propios ciudadanos como si la patria fuera propiedad de una familia y persigue hasta quienes rezan. Hay personas que han muerto bajo custodia del Estado”, continuó con la denuncia el presidente de la CIDH.
Lea también: Opositores piden transición pacífica a OEA: Ortega «es un peligro para las Américas»
Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), desde 2018 hasta febrero de 2025, un total de 452 nicaragüenses han sido desnacionalizados de forma arbitraria por el régimen Ortega-Murillo.

Además, la dictadura mantiene una persecución constante contra creyentes, principalmente de la Iglesia católica. De acuerdo con la abogada Martha Patricia Molina, autora de la investigación «Nicaragua: ¿una iglesia perseguida?», 309 religiosos se encuentran en el exilio desde 2018. De este grupo, al menos cuatro son obispos.
El Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas contabiliza nueve muertes en custodia del régimen Ortega Murillo, desde el fallecimiento del nicaragüense-estadounidense Eddy Montes en mayo de 2019. En ocho de esos casos se conocen los nombres, excepto de uno que mantienen en el anonimato. El caso más reciente es el del líder indígena y exdiputado de Yatama, Brooklyn Rivera, fallecido el 30 de mayo después de permanecer 32 meses preso en condición de desaparición forzada.
“La pregunta ya no es si Cuba, Nicaragua y Venezuela serán libres, la pregunta es ¿cuántos nombres más tendremos que aprender de memoria antes que lo sean?”, agregó Ralón, en referencia a las muertes en custodia y presos políticos en los tres países.
Puede leer también: Justicia internacional, ¿es el paso siguiente contra los Ortega Murillo?
Claudia Pineda: «Autoritarismos extremos y prolongados»
Claudia Pineda, coordinadora de la Asociación de Defensa Jurídica, Registro y Memoria por Nicaragua (UDJ), afirmó que Nicaragua, Cuba y Venezuela “son pueblos que están enfrentando autoritarismos extremos y prolongados”. Específicamente sobre el caso nicaragüense, sostuvo que “la represión ha sido sistemática por más de ocho años”, al menos la más fuerte, porque según ella, “no todo necesariamente comenzó en 2018”.

“Nicaragua está usando la apatridia como una forma de represión de una manera discriminada”, resaltó la defensora y experta en derechos humanos, en relación a los desnacionalizados por el régimen.
Por su parte, el director ejecutivo de Raza e Igualdad, Carlos Quesada, destacó que, a diferencia de Venezuela, donde aún hay organismos defensores de derechos humanos, en el caso de Nicaragua y Cuba “hemos visto imposible poder hacerlo dentro”.Desde 2018, más de 5,600 organizaciones no gubernamentales han sido canceladas, confiscadas y varios de sus miembros obligados a salir de Nicaragua por el aparato represor de la dictadura.