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El panorama para el ciclo productivo 2026-2027 que empezará en los próximos días no es muy alentador. Las metas de crecimiento de los ingresos por las agroexportaciones están sustentadas principalmente en la mejoría de los precios internacionales. Mientras tanto, las metas de crecimiento de los volúmenes de producción, en la mayoría de los casos son muy discretas, ya que existe la amenaza de los efectos de la escasez y mala distribución de las lluvias y de otros fenómenos como la caída de granizo que provocaría el fenómeno El Niño.
Gran parte del ciclo productivo 2025-2026 se desarrolló bajo condiciones neutras de El Niño, con déficit de lluvias en algunas zonas y por encima de las normas históricas en otras. Además, hubo un periodo de canícula intenso y prolongado. Pero a partir de octubre del año pasado dio paso a La Niña que propició una mejor distribución de las lluvias; ese mes fue el más lluvioso de todo el periodo.
El Plan Nacional de Producción, Consumo y Comercio para el ciclo productivo 2026-2027 dice que según los modelos internacionales «lo más probable es que el período lluvioso se vea influenciado por el fenómeno de El Niño», particularmente durante los meses de agosto a octubre, en los que se presentarán niveles de lluvia «por debajo de las normas históricas, y con alta variabilidad».
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Elegir el mejor momento para sembrar
Por tanto, aconseja a los productores a mantenerse informados de los pronósticos más recientes para elegir las fechas más adecuadas para la siembra y realizar otras actividades propias del ciclo productivo.
El pronostico realizado por el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) coincide con el de organismos internacionales como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés), que pronostica que a medida que las aguas del océano Pacífico ecuatorial sigan calentándose, La Niña dará paso al Niño. Incluso algunos medios especializados aseguran que este podría uno de los Niños más severos de los últimos cien años e incluso le han comenzado a llamar súper Niño o El Niño Godzilla.
Añade que «considerando el escenario climático más probable y los comportamientos históricos de los recursos», las metas de crecimiento de la producción para el ciclo 2026–2027, con respecto al del ciclo que recién concluyó, son de 1.2 por ciento para el arroz, 2.8 por ciento para el frijol, 5.5 por ciento para el maíz, entre 5 y 6.5 por ciento para las hortalizas, 7 por ciento para el café, 9.6 por ciento para el azúcar, 2.9 para el banano, 3.7 para el plátano, 2.5 para el tabaco, 2.2 por ciento para el cacao y una caída del 16.3 por ciento para el maní.
En el caso del sector agropecuario, proyectan un crecimiento del 4.2 por ciento en la producción de carne bovina, 3 por ciento para la carne de pollo, 1.9 por ciento para la carne de cerdo, 2 por ciento en la leche, 0.8 por ciento para los quesos y 3.6 por ciento para la producción de huevo.
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Acuicultura sigue en caída libre
Mientras que para la pesca y acuicultura las perspectivas son realmente adversas. Se proyecta una reducción del 7.9 por ciento en la producción de caracol rosado, de 14.8 por ciento en la captura de langosta, de 9.7 por ciento en la captura de camarón costero y camaroncillo; y crecimientos de uno por ciento en la producción de jaiba y de escamas, de 1.7 por ciento en atún y de 0.2 por ciento en pepino de mar.
Ante este panorama, la meta para las exportaciones agropecuarias es que generen 3,595.7 millones de dólares, monto superior en 5.4 por ciento en comparación con los 3,412 millones del año pasado. Dicha expansión se sustentaría principalmente en la mejoría del precio de los principales productos de exportación de la cesta agroexportadora, entre ellos el café y la carne.
Para que los productores estén preparados ante los posibles efectos del déficit de lluvias que provoca El Niño, el Plan Nacional de Producción detalla que, según los pronósticos de los centros internacionales, se prevé que el primer subperíodo lluvioso, que está comprendido entre mayo y julio, esté influenciado por el fenómeno de El Niño. Este podría establecerse entre finales de julio e inicios de agosto y persistir hasta finales de 2026.
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Siembra de primera afectada por la escasez de lluvia
«Esto significará niveles de lluvia en rangos por debajo de lo normal en la mayoría de las regiones del país y con una distribución irregular. De manera que podrían ocurrir lluvias repentinas e intensas por el calentamiento local, ocasionando inundaciones en áreas vulnerables», advierte el Plan.
Además, se espera que el período de la canícula, que se caracteriza por la ausencia de lluvias y tradicionalmente se presentaba entre el 15 de julio y el 15 de agosto, sea más prolongado e intenso de lo normal.
«En el trimestre de mayo a julio, período durante el cual el sector agropecuario desarrolla la siembra de primera, los acumulados de lluvias variarán mes a mes en las distintas regiones y zonas climáticas del país», dice el Plan y añade que es probable que el acumulado de las precipitaciones sea menor al normal y que en mayo, mes en el que inicia el ciclo productivo y se realiza la siembra de primera, la distribución de las lluvias sea muy irregular, con algunos días consecutivos sin lluvias.
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Sequía en una zona y granizo en otra
«En mayo se espera que en las regiones norte, central, la Costa Caribe Norte y la zona occidental del Pacífico, los acumulados de lluvia tengan un comportamiento normal. Sin embargo, es probable que en algunos sectores del país se registren lluvias repentinas con altos acumulados, producto del calentamiento local. Esto podría provocar algunas inundaciones en zonas vulnerables como Managua o la caída de granizo en la región norte del país», advierte el Plan.
Para junio se proyecta que mejore el periodo lluvioso, aunque se mantendrá la distribución irregular y acumulados menores a los niveles normales. En julio las lluvias se mantendrían por debajo de lo normal y los mayores acumulados se registrarían en la Costa Caribe, donde, producto del calentamiento local, podrían ocurrir inundaciones en las riberas de los ríos con mayores caudales, es decir, en las zonas de la Cruz de Río Grande, El Rama, Puerto Príncipe y Nueva Guinea.
Para tratar de ayudar a los productores a elegir las fechas más adecuadas para realizar sus actividades productivas, el Plan Nacional de Producción contempla que durante el período comprendido entre agosto y octubre se preparen y distribuyan ocho boletines agroclimáticos y, posteriormente, otros ocho boletines de seguimiento al período lluvioso y de proyección para la siguiente decena.
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