Uno de los edificios más antiguos de Varsovia, que sobrevivió a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, sobrevivientes del Holocausto

Uno de los edificios más antiguos de Varsovia, que sobrevivió a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Foto: Lucía Alonso

“Vivimos tiempos oscuros”: sobrevivientes del Holocausto alertan sobre antisemitismo global

Desde Auschwitz hasta Varsovia, a 81 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, testimonios de víctimas y descendientes muestran cómo el trauma nazi persiste mientras aumentan ataques contra judíos tras la guerra en Gaza

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

VARSOVIA, Polonia– Con el 81 aniversario en puertas del Día de la Victoria, que marca el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa y la derrota de los nazis a manos de las fuerzas Aliadas; el Holocausto y antisemitismo que lo alimentó siguen siendo temas incómodos en lugares como Varsovia y Cracovia.

Entre 1941 y 1945, unos 6 millones de judíos europeos fueron asesinados por el régimen de la Alemania nazi. Tres millones de ellos, el 90 por ciento de la población judía en Polonia, perecieron en campamentos de concentración y exterminio como Auschwitz-Birkenau, a las afueras de Cracovia. Hoy, se estima que la población judía en este país oscila entre 8,000 y 12,000 personas; en toda Europa se estima que permanecen unos 1.3 millones.

Lea además: Superviviente de Auschwitz, Tova Friedman, reclama a Alemania firmeza frente al antisemitismo

Tanto a los judíos nacidos en Polonia como a sus coterráneos polacos, lo que sucedió ahí hace 81 años sigue siendo difícil de abordar, así sea para evitar que la historia se repita.

El Holocausto dejó una huella imborrable en los sobrevivientes

“Cada vez que voy a Varsovia camino en puntillas para no pisar los esqueletos que están seguramente ahí debajo de la superficie de la tierra”, asegura Irene Shashar, de 89 años, sobreviviente del Holocausto, quien logró escapar del Gueto de Varsovia con su madre, siendo una niña de casi 5 años.

Tras el asesinato de su padre dentro del gueto, donde fueron forzados a vivir a partir de 1939, la madre de Shashar logró sacarla a través del sistema del alcantarillado y escondidas sobrevivieron hasta el fin de la guerra.

Cuando Shashar visita ahora su natal Varsovia, el recuerdo del Holocausto sigue afectando su relación con Polonia. Y hasta hace unos años, la relación con sus hijos también. Ya casada y con una reconocida trayectoria académica en Israel, sus hijos la sorprendían llorando sin motivo aparente.

Puede interesarle: El Holocausto: memoria de una gran desconocida en Latinoamérica

“Hay verdades que una madre intenta esconder para cuidar a sus hijos”, dice Shashar, quien eventualmente compartió sus dolorosos recuerdos de infancia en familia. “Viví mucho tiempo con esto adentro, sin saber cómo decirlo”.

“Me tuve que partir en dos para procesar un trauma tan grande”

Quizás la mayor evidencia de su trauma se encuentra en su nombre. Irene no fue siempre el nombre de pila de Shashar. Su nombre original es Ruth, bíblico y muy tradicional en la cultura judía. “Me tuve que partir en dos para poder procesar un trauma tan grande”, agrega Shashar.

Irene Shashar con su madre en París, década de 1940. Cortesía
Irene Shashar con su madre en París, década de 1940. Cortesía

Laszewicki Ruben, un descendiente de víctimas y supervivientes polacos del Holocausto, visitó Polonia a principios de año para explorar sus raíces, unas que plasmará en un próximo libro. Sus abuelos paternos fueron los únicos supervivientes; su abuela de Auschwitz y su abuelo de trece campos de concentración en Polonia, Francia y Alemania.

“Yo, del lado de la familia materna… nunca conocí primos ni tíos”, dice. “Básicamente porque toda la extensa familia nuestra fue asesinada”.

Puede leer: Dos años después, una soldado israelí intenta sanar recordando a sus compañeras caídas en ataques de Hamás

Ni su madre ni su tío recibieron mucha información sobre lo que sus padres vivieron durante el Holocausto. “La dureza de las experiencias que vieron mis abuelos… jamás se sentaron ellos como a tomar un café y a explicarle a mi madre… esto es lo que pasamos”, asegura.

Según él, su abuela, a quien describe como una persona atormentada, a veces revelaba recuerdos oscuros cuando se enfadaba. Los recuerdos de su abuelo, un hombre tímido y reservado, perturbaban sus sueños. “Recuerdo las pesadillas de mi abuelo”, dice. “(Se despertaba) en medio de la noche soñando que un alemán le apuntaba”.

Calles de Varsovia marcadas por presencia nazi durante el Holocausto

Los descendientes de judíos, al igual que las calles de Varsovia, están marcados por la presencia alemana ahí durante el Holocausto.

Una que se ha dedicado a compartir las atrocidades cometidas con la esperanza que jamás se repitan es Agata Miodowska, guía polaca de orígenes judíos del campamento de concentración y exterminio Auschwitz-Birkenau, lugar donde hermanos de su abuela fueron asesinados durante el Holocausto.

Puede leer: «Algunas de las cosas que suceden en los campos de prisioneros de Corea del Norte son peores que las que recuerdo de los de los nazis»: el impactante testimonio de un sobreviviente del Holocausto

Una de las contadas guías que hablan polaco, inglés y español, Miodowska comparte que ella sólo puede realizar este recorrido con visitantes en inglés o en español. A ella le resulta difícil hablar del tema en su lengua materna.

Marcas de bala que aún permanecen en los edificios de la Segunda Guerra Mundial en la parte moderna de Varsovia. Foto: Lucía Alonso
Marcas de bala que aún permanecen en los edificios de la Segunda Guerra Mundial en la parte moderna de Varsovia. Foto: Lucía Alonso

“Cuando quería visitar Auschwitz con mi madre, en polaco por supuesto, yo no podía, era muy difícil”, dice Miodowska, quien puede recorrer el campamento hasta tres veces en un día explicando las condiciones infrahumanas, el trabajo forzoso hasta la muerte, y el exterminio en cámaras de gas que sufrieron sus ancestros.

El antisemitismo está vivo en Polonia

Aún así, permanecen grandes sectores de la población mundial que niegan el Holocausto y propagan teorías conspirativas en contra de los judíos de hoy, quienes se han convertido en blanco de miles de incidentes antisemitas en Estados Unidos y otros países.

Según la Liga Antidifamación, organismo estadounidense que combate el antisemitismo, odio y discrimación, incidentes de violencia y discursos de odio en redes y universidades estadounidenses han dado un peligroso salto tras el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, el mayor ataque terrorista contra Israel desde el Holocausto.

“Los judíos en el mundo estamos viviendo tiempos realmente oscuros”, afirma Ruben.

Lea además: Unesco retira de lista de patrimonio a carnaval belga de Alost por antisemitismo

A medida que los crímenes continúan aumentando debido a los conflictos en Oriente Medio, el Holocausto sigue persiguiendo a Europa hoy cuando muchos optan por ignorar su historia en lugar de recordarla para que no se repita.

“Yo vencí a Hitler”

Para contrarrestar esta tendencia, Shashar plasmó lo que vivió en su autobiografía, Yo vencí a Hitler (I won against Hitler).

Ese libro —que celebra su triunfo sobre fuerzas que buscaron borrarla del mapa— se distribuye en un momento que, según un estudio realizado en Polonia por CBOS, una encuestadora estatal, aproximadamente uno de cada cinco polacos considera positivo que la Segunda Guerra Mundial acabase con una menor población judía en el país. Aparte de esta revelación, la encuesta también mostró la persistencia del antisemitismo y un conocimiento limitado sobre la historia del Holocausto entre parte de la población.

Lea también: Después de la pandemia y la guerra, el turismo regresa a Israel

“Polonia es un país que tiene una relación muy controvertida, por decirlo amablemente, con su pasado”, dice el periodista español-israelí Ofer Laszewicki Ruben. “El recuerdo del Holocausto no es nada extendido ni amable en Polonia”.

Para el historiador Yoel Schvartz, la clave para evitar esto cae en los esfuerzos como el del libro de Shashar para educar a los pueblos y conservar la memoria histórica de lo ocurrido. “El antisemitismo no se ha perdido, solo se ha transformado”, acota. “Estudiar ese periodo no solo implica conocer los hechos del pasado, sino entender cómo el odio y la deshumanización pueden desarrollarse en una sociedad”.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí