Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
Un año después de la entrada en vigencia de la disposición de que en Nicaragua todos los bienes y servicios deben ofrecerse y liquidarse en córdobas, el Banco Central (BCN) admitió que la «exposición cambiaria se mantiene alta», la mayor parte de los depósitos y de la deuda del Sistema Bancario y Financiero (SBF) sigue en dólares. La medida ha impactado casi exclusivamente en los saldos de las tarjetas de crédito, ya que la disposición eliminó la posibilidad de que los lectores de tarjeta hagan cobros en dólares.
Este resultado confirma que, tal como advirtieron los economistas cuando se anunció la disposición de liquidar todos los pagos en córdobas, para fortalecer la moneda local, el recuerdo de las devaluaciones y la hiperinflación que caracterizó el primer gobierno de Daniel Ortega en los años 80, siguen pesando en la memoria de los nicaragüenses y les impiden confiar en el córdoba.
Por tanto, según los economistas, la reducción del uso del dólar para fortalecer al córdoba no es un cambio que se logrará a través de un decreto. Especialmente en un contexto de crecimiento de las remesas que envían los nicaragüenses desde el exterior; y que el año pasado, según cálculos del Fondo Monetario Internacional (FMI) rondaron los 6,315 millones de dólares.
Puede leer: Aumentan las tasas de interés de los préstamos en dólares en los bancos de Nicaragua
Pagos se deben liquidar en córdobas
El más reciente informe de Estabilidad Financiera que publicó el Banco Central de Nicaragua (BCN) detalla que la regulación para que «la expresión de precios y la liquidación de pagos se hagan en córdobas», entró el vigencia el 1 de enero de 2025, con el objetivo de «fortalecer la moneda local y preservar el poder adquisitivo».
Dicha disposición estableció, entre otras cosas, que en Nicaragua todas las operaciones realizadas con tarjetas, tanto de débito como de crédito, se liquiden «exclusivamente en moneda nacional». Decisión que implicó programar todos los Point of sale (POS, por sus siglas en inglés) o lectores de tarjetas, para que cobraran solo en córdobas.
El máximo emisor bancario aclaró que «solamente cuando las transacciones con tarjetas se realicen fuera del territorio nacional o en comercios en línea no domiciliados en el país, se cargarán en la moneda extranjera correspondiente y se reflejarán en dólares; y su pago se realizará en córdobas o en dólares, según la preferencia del cliente».
Lea también: Nicaragüenses entregan a los bancos más de 36,000 millones de córdobas en depósitos
Medida impactó en las tarjetas de crédito
La medida provocó que entre finales del 2024 y el primer trimestre del 2026, la dolarización de los saldo de las tarjetas de crédito registrara una reducción de 14.4 puntos porcentuales. Y aunque la dolarización de los pasivos y de los depósitos continúa disminuyendo, la exposición cambiaria se mantiene «relativamente alta», ya que la mayor parte de la deuda del Sistema Bancario y Financiero (SBF) sigue en moneda extranjera y el 65.1 por ciento de los depósitos del público sigue en moneda extranjera.
El informe del BCN explica que «dados que los créditos en dólares y en córdobas con mantenimiento de valor exigen un mayor respaldo de capital en comparación con los otorgados en córdobas nominales, se observa una disminución en la dolarización de las carteras comercial e industrial, acompañada de un incremento notable en sus saldos en moneda nacional». Pero en contraste, los segmentos de crédito vehicular e hipotecario mantuvieron sus elevados niveles de dolarización.
Además, detalla que al cierre de marzo de 2026 el saldo de la cartera de crédito en dólares del sector empresarial representó el 90.9 por ciento del total. Porcentaje que refleja una disminución de casi 5 puntos porcentuales con respecto al cierre de 2024 cuando el 95 por ciento de la cartera estaba en dólares.
Puede leer también: Más de 100 mil tarjetas de crédito entran a circular al mercado nacional en seis meses

Mayoría de los créditos siguen en dólares
Mientras tanto, en el lapso mencionado el 82.3 por ciento de la cartera de crédito para los hogares estaba el dólares, porcentaje menor en comparación con el 86 por ciento del cierre de 2024. El resultado de este segmento, según el BCN, se explica principalmente porque a partir del año pasado el córdoba ha tenido una mayor participación en el crédito de consumo.
Como resultado de este comportamiento, la dolarización del crédito total registró una reducción de casi 4 puntos porcentuales en relación con el del cierre de 2024.
Según los reportes de la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones Financieras (Siboif), al cierre de marzo el saldo total de la cartera de crédito del Sistema Bancario y Financiero fue de 243,326 millones de córdobas (6,643 millones de dólares al cambio oficial). De ese monto, 31,139 millones, que equivalen al 12.8 por ciento del total, eran créditos en córdobas; y los restantes 212,185 millones, que equivalen al 87.2 por ciento del total, eran créditos en dólares.
Lea además: Aumenta la cobertura de los ahorros y demás depósitos protegidos por el Fogade en caso de intervención financiera
66 % de los depósitos están en dólares
Mientras que los depósitos del público en poder del Sistema Bancario y Financiero, al cierre de marzo totalizaron 290,168 millones de córdobas (equivalentes a 7,922 millones de dólares). Del total, 101,202 millones, que equivalen al 34 por ciento del total, estaban depositados en córdobas; mientas que los restantes 188,966 millones, que equivalen al 66 por ciento del total, estaban depositados en dólares.
En un análisis titulado La desdolarización de la economía de Nicaragua, publicado el año pasado, el economista Néstor Avendaño recordó: «En un proceso de desdolarización, a nadie se debe obligar a devolver sus dólares ni a nadie se le debería congelar sus cuentas en dólares. La desdolarización es voluntaria, no se debe poner límites a los depósitos o préstamos en dólares, ni imponer más impuestos sobre la intermediación en dólares, mucho menos forzar la conversión de dólares a córdobas».
Y agregó: «Desdolarizar es fortalecer la confianza en el córdoba y dejar de depender del dólar estadounidense o de cualquier moneda fuerte. Forzar a los consumidores y a los productores a usar el córdoba, una moneda en que desconfían no obstante su estabilidad formidable ahora fortalecida por el creciente flujo de remesas, podría conducir a una desintermediación pesada o al desplazamiento del riesgo. Hay que evitar la fuga de capitales que destruiría el aparato productivo. Hay que mantener la actual política de emisión del córdoba, que es no prestar efectivo al Sector Público No Financiero (SPNF) y el BCN debe ser prestamista de última instancia del sistema financiero nacional».
«Por lo tanto, el consenso político no sería para desdolarizar, porque el córdoba es la moneda de curso legal del país, sino sobre cómo hacer la “desdolarización” para precisar una efectiva movilización social alrededor de este tema», afirmó Avendaño en su análisis.
