Los trabajadores públicos y fanáticos orteguistas son obligados a participar en marchas. LA PRENSA/ARCHIVO

Los trabajadores públicos y fanáticos orteguistas son obligados a participar en marchas. LA PRENSA/ARCHIVO

Angustia de empleados públicos por cuota al FSLN: «Uno o dos pesos nos desajustan la vida»

Deducción golpea bolsillos de empleados públicos. Otro abuso, ya que son sometidos desde hace años a vigilancia y a otras violaciones laborales

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El Día Internacional del Trabajador en Nicaragua no fue celebrado con «alegría» por los empleados públicos, como lo pregona la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Dos días antes, los trabajadores del Estado fueron sorprendidos con una deducción a su salario bruto desde el 2 al 10 por ciento en concepto de «aporte partidario» al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Desde entonces la angustia incrementó.

«Aunque sea uno o dos pesos ya nos desajustan la vida, la economía de la familia», denuncia Rosa, quien desde hace más de 10 años trabaja en el Consejo Supremo Electoral (CSE).

Lo anterior, apunta, responde a que «la canasta básica está súper cara y ahora viene y te tocan el bolsillo, se siente como una burla, y no podemos decir, ni reclamar nada».

Los datos oficiales respaldan la preocupación de esta ciudadana. A mediados de febrero, LA PRENSA reportó que la canasta básica cerró en 21, 249. 74 córdobas, lo que significó un aumento de 428 córdobas, en relación a lo que se reportó en diciembre del año pasado.

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A Rosa le dedujeron de su salario 1,400 córdobas. Tenía previsto realizar sus pagos mensuales como el recibo del agua, energía, internet y cable, además de pagar la mensualidad del colegio de sus niños. Dejar para su pasaje, la comida del mes y ayudarle a su mamá.

«Me dio un fuerte golpe económicamente de manera directa, ya que disminuyó mis ingresos mensuales y dificultó cubrir mis gastos básicos y responsabilidades familiares», señala Rosa.

«Limitar gastos y enfrentar preocupaciones»

Rosa afirma que, con la sorpresiva reducción en su salario, ahora le tocará reorganizar su presupuesto e incluso «limitar gastos necesarios y enfrentar preocupaciones constantes relacionadas con el pago de alimentación, transporte, servicios y otras necesidades del hogar».

A Martha, una trabajadora de limpieza en un hospital público en Managua, le dedujeron sin su consentimiento 300 córdobas. Esta situación, dice «me genera inestabilidad económica y afecta mi tranquilidad personal y familiar».

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Ambas mujeres, madres de familias, coinciden en señalar en que el «famoso aporte partidario» se convirtió en una carga más para la economía de sus familias. «Representa una carga económica adicional que perjudica no solo mi situación financiera, sino la de muchas familias», sostuvo Martha.

La dictadura Ortega Murillo en un comunicado en ocasión al Día Internacional del Trabajador repitió su discurso de que en Nicaragua «hay trabajo y paz» y también «seguridad, unidad, armonía, alegría, vida y verdad». Sin embargo, guardó silencio ante la deducción que sufrieron la planilla de los más de 128,000 trabajadores del Estado, que fueron obligados a marchar en León.

«Nos comprometemos todos como gran pueblo nicaragüense, pueblo de Dios, a seguir cultivando el bien de todos, fortaleciendo el trabajo, ‘nuestro digno laurel’ y el honor de la paz, como ‘nuestra enseña triunfal'», dice el comunicado.

Una acción «arbitraria»

La deducción que no fue ni consultada, ni mucho menos anunciada, es una acción que no deja de ser reprochada con dureza por los trabajadores del sector público. «Arbitrariamente, ni nos comunicaron ni nada. Nadie podía decir nada, ni siquiera recursos humanos nos escuchó», comenta Juan, un enfermero del hospital de Masaya.

Rosa comparte que recibió la noticia con indignación. «Nadie lo podía creer, estábamos en shock, todos indignados porque ya es reajustar el pago a la realidad de cada uno. Nadie se salvó, desde el jardinero hasta la máxima autoridad con casi 5,000 córdobas menos», dijo.

Los dictadores de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo en una imagen de archivo. Foto: AFP
Los dictadores de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo en una imagen de archivo. Foto: AFP

Ambos trabajadores del sector público revelaron que la inconformidad es general. «Hay quienes decían que ya no es un privilegio trabajarle al Estado, que ya no existen beneficios y que claramente el Gobierno hace lo que quiere con uno», menciona Juan.

Sin embargo, pese a lo dicho por Juan, las denuncias cometidas por el Estado contra los trabajadores han sido constantes como que son sometidos a vigilancias en las instituciones, obligados a asistir a marchas para preservar sus trabajos, entre otros abusos.

Los trabajadores consultados por LA PRENSA comparten que no importa si estás a favor o no de la ideología del FSLN. «Se asume que todos somos simpatizantes, cuando ni siquiera es así», señala Rosa.

Deducción al salario desde el 2 al 10 por ciento

Las deducciones en concepto de «aporte partidario» van desde el 2 hasta el 10 por ciento en relación con el salario neto de los trabajadores del sector público.

Al empleado público que gane hasta 10,000.99 córdobas la deducción impuesta es del 2 por ciento, es decir recibirán 100 córdobas menos; mientras los que reciban un salario entre 10,001.00 a 20,000.99 córdobas se les hará una deducción del 5 por ciento, equivalente a 443.68 córdobas.

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Los trabajadores del sector público que reciban entre 20,001.00 a 30,000.99 córdobas la deducción será el equivalente al 6 por ciento, unos 700 o 1,240.31 córdobas.

Tabla de deducciones del salario de los trabajadores públicos en Nicaragua
Tabla de deducciones del salario de los trabajadores públicos en Nicaragua. Tomada de redes sociales

Quienes reciban salarios que oscilan entre los 30,001.00 y 40,000.99 córdobas la deducción será del 7 por ciento, es decir entre 1,300 a 1,526.23 córdobas.

A medida que el empleado público reciba mayores ingresos, el impuesto partidario se aumentará hasta el 10 por ciento.

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