El dictador ruso Vladimir Putin y los dictadores nicaragüenses: Rosario Murillo y Daniel Ortega. LA PRENSA.

Rusia fortalecerá cooperación militar con la dictadura Ortega Murillo

Félix Maradiaga califica como "traición" la consumación del acuerdo. Otro analista: Putin siente que Rusia puede perder su influencia en el hemisferio

El Consejo de la Federación (Senado) de Rusia ratificó este miércoles su acuerdo para fortalecer la cooperación militar con la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, firmado en Moscú en septiembre pasado.

El acuerdo «establecerá las bases legales necesarias para determinar los objetivos, direcciones y formas de cooperación militar bilateral, (y) defenderá los intereses de los ciudadanos de Rusia que cumplen misiones en el marco de dicho acuerdo en la jurisdicción de Nicaragua», según la nota explicativa de la ley rusa correspondiente.

Intercambio de información y lucha contra «terrorismo internacional»

El acuerdo de Rusia con Nicaragua estipula además la cooperación entre las partes en varias áreas clave, como el intercambio de información sobre asuntos de interés mutuo en el ámbito militar.

También contempla «la coordinación de esfuerzos para contrarrestar conjuntamente desafíos y amenazas a la seguridad y la estabilidad globales y regionales» y «el intercambio de experiencias e información en la lucha contra ideologías extremistas y el terrorismo internacional«.

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Incluye asimismo «el intercambio de experiencias e información en la lucha contra la piratería y el entrenamiento conjunto de tropas».

El acuerdo fue firmado el 22 de septiembre de 2025 por el ministro de Defensa ruso, Andréi Beloúsov, fecha en la que sostuvo una reunión con el jefe del Ejército de Nicaragua, general Julio César Avilés.

Para el académico Félix Maradiaga, se trata de un «acto vendepatria» que le genera preocupación y rechazo, porque no se trata de un acto rutinario de cooperación, sino que es la «conversión de Nicaragua en un satélite de Vladimir Putin», es decir, una plataforma operativa al servicio de esos intereses e incluye además otras áreas como «cooperación en guerra radioelectrónica» o «en protección radiológica química y biológica».

«Lo grave es su amplitud deliberada. Es un acuerdo redactado como un cheque en blanco a favor de Moscú», declaró Maradiaga, quien sostiene que el mismo tiene una vigencia de cinco años prorrogables.

A la izquierda Rosario Murillo, en el centro Daniel Ortega y a la derecha el General del Ejército, Julio César Avilés.
A la izquierda Rosario Murillo, en el centro Daniel Ortega y a la derecha el General del Ejército, Julio César Avilés. LA PRENSA/Captura de Pantalla.

Otro analista advierte que «fortalecerán la represión»

Para otro experto consultado, bajo condición de anonimato, en el acuerdo impera la falta de transparencia. Por eso, lo que se puede afirmar es que podría tratarse de un fortalecimiento de las capacidades de represión de la dictadura de Nicaragua. «Lo que siempre ha buscado Rusia con acuerdos bilaterales en materia militar es garantizar la estabilidad del régimen», sostuvo el especialista.

En septiembre de 2023, Ortega reconoció que los rusos apoyaban en tareas de represión. Dijo que un centro de adiestramiento ruso, para entrenar a policías, era «para enfrentar a los golpistas (opositores)». La escuela, ubicada en residencial Las Colinas, en Managua, fue sancionada por Estados Unidos. Sin embargo, en sus instalaciones se han graduado 2,353 policías, provenientes de 13 países, desde su creación en 2017.

El apoyo ruso a Ortega se ha evidenciado también con la existencia de una estación satelital en Nejapa, que enlaza desde Managua con 24 satélites rusos, y que funciona con una tecnología parecida al del Sistema de Posicionamiento Global (GPS). Esta ha sido señalada por fuentes independientes como un centro de espionaje.

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Rusos temen perder su influencia en el hemisferio

El dictador nicaragüense, Daniel Ortega, quien está en el poder desde 2007, dirige la nación centroamericana con su esposa, Rosario Murillo. Es el principal aliado en la región del autócrata ruso, Vladímir Putin.

El experto en temas de seguridad agregó a LA PRENSA que la decisión de Rusia obedece a que Putin siente que, debido a las presiones de Trump sobre Cuba y Nicaragua, «puede perder toda la influencia en el hemisferio occidental, sobre todo porque ya perdió Venezuela».

La relación de ambos autócratas las han manejado de manera personal. El enlace de Nicaragua con Rusia es un hijo de los dictadores nicaragüenses, Laureano Ortega Murillo, quien además maneja los vínculos con China.

La decisión del Senado ruso se conoce, mientras la administración Trump implementa en el continente una versión renovada de la doctrina Monroe, de «América para los americanos». Esta política exterior busca alejar a otras potencias de la región como es el caso de Rusia y China, ambos aliados de la dictadura Ortega Murillo.

Para Maradiaga, «con este acuerdo, sumado a la base de inteligencia rusa ya operativa en suelo nicaragüense, Nicaragua se convierte, a partir de hoy, en una base militar rusa».

Por eso, el académico hizo un llamado a los soldados, oficiales y suboficiales, a quienes les recordó su obligación de la defensa del interés nacional y la no ejecución de las aventuras geopolíticas de Ortega ni de una potencia extranjera.

«Permitir que el territorio nicaragüense sea utilizado como peón en guerras ajenas, como trampolín de operaciones rusas contra terceros países, como base de hostilidades que Nicaragua no ha declarado y que el pueblo nicaragüense jamás ha autorizado, es traicionar la patria. Ningún nicaragüense, civil o de uniforme, está obligado a obedecer un acto vendepatria. Este es el momento de la conciencia», clamó Maradiaga.

Marco Rubio advirtió de cercanía militar de Rusia con la dictadura

A finales de enero de 2026, el secretario de Estado, Marco Rubio, situó a Nicaragua como uno de los países que sirve como base de operaciones rusa en el hemisferio occidental, durante una intervención en la comisión de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense.

«En nuestro hemisferio, teníamos un régimen dirigido por un narcotraficante acusado que se convirtió en la base de operaciones de prácticamente todos los competidores, adversarios y enemigos del mundo. Para Irán, su principal lugar de operaciones en el hemisferio occidental era Venezuela. Para Rusia, su principal base de operaciones en el hemisferio occidental, junto con Cuba y Nicaragua, era Venezuela», dijo Rubio entonces.

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Cuando Rubio dio esas declaraciones habían pasado 25 días desde la operación militar en que las tropas delta de Estados Unidos capturaron en Caracas al dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes son procesados actualmente por narcotráfico en Nueva York.

Pero la presión estadounidense en el hemisferio también apuntaría a Cuba, otra aliada de Ortega, y cuya dirigencia se encuentra en conversaciones con Washington, mientras la crisis golpea a la población a consecuencia sobre todo de décadas de mala gestión pública de las autoridades de la isla.

Nicaragua tiene larga historia de apoyo al expansionismo ruso

Nicaragua, junto con Corea del Norte y Siria, son los únicos países que han reconocido la legalidad de la anexión por Rusia de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón en territorio de Ucrania.

En 2008, Nicaragua reconoció las independencias de las regiones separatistas georgianas de Abjasia y Osetia del Sur, respaldadas por Rusia. Pero el vínculo entre el Kremlin y Managua se ha caracterizado, sobre todo, por el apoyo en el ámbito militar.

En marzo pasado, la administración Trump redibujó la comprensión geográfica de la seguridad de Estados Unidos y promovió la «Gran Norteamérica», que comprende desde Groenlandia hasta Ecuador. Después de meses de silencio en cuanto a su retórica antiestadounidense, Ortega insultó recientemente al presidente Donald Trump. Dijo que no estaba en sus cinco sentidos, mientras exigió que levantaran las sanciones. El Departamento del Tesoro castigó a sus hijos Maurice y Daniel Edmundo y golpeó los intereses del grupo familiar en el sector del oro.

Félix Maradiaga dijo a los pueblos de Centroamérica que este acuerdo con Rusia rompe el balance razonables de fuerzas en Centroamérica y vulnera el tratado de Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica de 1995, que prohíbe expresamente que los Estados Centroamericanos suscriban acuerdos con potencias extrarregionales fuera de los principios y mecanismos de seguridad democrática.

«Ortega no solo viola la soberanía nicaragüense: pone en riesgo directo la seguridad de Honduras, El Salvador, Guatemala, Costa Rica, Panamá y Belice», agregó el académico. Sostuvo que Nicaragua no le pertenece ni a Ortega, ni a Murillo, ni al Kremlin y pidió a la comunidad internacional-en especial a la OEA- reaccionar con pronunciamientos firmes, mientras a los países miembros del Sistema de Integración Centroamericana les sugirió iniciar el procedimiento de expulsión de la dictadura.

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