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Hace pocos días la empresa estadounidense New Fortress Energy Inc. anunció que como parte de su proceso de restructuración para superar la quiebra la planta que posee en Nicaragua comenzaría a generar energía con gas natural en octubre de este año. Sin embargo, las autoridades locales no incluyen ese proyecto en sus planes de expansión a corto plazo. Ni siquiera mencionan la posibilidad de generar con gas; sus esfuerzos para diversificar la matriz energética están enfocados en la energía eólica y solar.
Además de detallar los proyectos que entrarán al sistema entre 2026 y 2028, el titular del Ministerio de Energía y Minas (MEM) y presidente ejecutivo de la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (Enatrel), Salvador Mansell, destacó que durante la gestión de Daniel Ortega se ha duplicado la capacidad de generación instalada.
Mansell hizo esto sin mencionar que Ortega lleva 20 años consecutivos en el poder, por tanto, los avances corresponden a dos décadas de trabajo. Tampoco explicó por qué, si la capacidad instalada se duplicó, ahora Nicaragua importa el 27 por ciento de la energía que consume.
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Generación eléctrica con gas no está en los planes
Hace cinco semanas, New Fortress Energy Inc. —que construyó una planta con capacidad para generar 300 megavatios de energía con gas natural— alcanzó un acuerdo para restructurar unos 5,700 millones de dólares de su deuda. El convenio, avalado por las normas legales del Reino Unido, incluyó dividir la empresa en dos entidades y echar a andar, en octubre de 2026, la planta que tiene en Puerto Sandino, Nicaragua.
Con una inversión de 700 millones de dólares, la planta de generación eléctrica se terminó de construir en 2021. Desde entonces, sin emitir ninguna explicación, han pospuesto el inicio de sus operaciones, pero el acuerdo alcanzado recientemente con los acreedores estableció que comenzarían a generar en octubre de este año.
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A pesar de ese anuncio, en una entrevista brindada recientemente a medios oficialistas, Salvador Mansell detalló que los esfuerzos por seguir transformando la matriz energética de Nicaragua están centrados en la energía solar y en la eólica. Así dejó por fuera el proyecto de gas natural que en 2020, mientras el país estaba sumido en una grave crisis sociopolítica, anunciaron como un gran logro de atracción de inversión extranjera.

La energía solar depende de los chinos
Aseguró que ya se están generando 80 megavatios de energía solar, pero entre 2026 y 2028 se sumarán otras plantas que aportarán 165 megavatios. La primera que entrará al sistema es Enesolar, ubicada en San Isidro, Matagalpa, que podría entrar en operaciones en las próximas semanas. La energía que produzca la usará Enacal para el bombeo en los pozos que suministran el servicio de agua potable.
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«Tenemos proyectado para 2026 sumar 165 megavatios (de energía solar). Está Enesolar I en San Isidro, Matagalpa, con 63 megavatios; Enesolar II en Malpaisillo, 15 megavatios; El Jaguar II de 20 megavatios; El Hato en Ciudad Darío, Matagalpa, con 67 megavatios. Entonces, con eso cerramos 165 megavatios que representan 200 millones de dólares en inversión», detalló Mansell.
El funcionario añadió que esos 165 megavatios, que entrarán al sistema entre 2026 y 2028, sumados a los 80 que ya se generan, totalizarán un aporte de 335 megavatios de energía solar a la matriz energética.

También energía eólica
Los proyectos de la mayoría de las plantas fotovoltaicas que mencionó Mansell están pactados con empresas chinas y su ejecución es lenta, como todos los convenios que ese país ha ofrecido. Sin embargo, el funcionario no se refirió a esos retrasos; se limitó a establecer 2028 como fecha máxima para el inicio de sus operaciones.
A la apuesta por la energía solar se suma la de energía eólica que, según Mansell, tiene varios proyectos avanzados. «Pegamos inmediatamente al 2027 con proyectos que ya tenemos con un avance importante. Entonces, va a entrar Las Mesitas eólicas de 54 megavatios y El Barro, ubicado en Estelí, con 55 megavatios. Ambas aportarán 109 megavatios nuevos en energía eólica«, señaló Mansell y añadió que a los 180 megavatios que se generan en la zona sur del país se incorporarán los 109 megavatios que aportarán los dos nuevos parques eólicos.
«Eso es más o menos lo que tenemos proyectado, ese cambio de la matriz energética. Ahora sí podemos decir que estamos cambiando la matriz energética. Es la única (matriz energética), me atrevería a decir, a nivel centroamericano, que está bien diversa, usando todos los recursos naturales, casi de manera similar, aportando entre 18, 20 y 25 por ciento a la energía de nuestro país», dijo Mansell, quien además explicó que esa diversificación permite compensar si se reduce el sol, el agua o el viento con otro de los recursos.

Matriz energética duplicó su capacidad instalada
Durante la entrevista, que duró una hora, Mansell no mencionó la posibilidad de generar con gas natural, ni hizo ninguna referencia a la planta que tiene New Fortress Energy Inc. en Puerto Sandino.
Detalló que la matriz energética actualmente tiene una capacidad instalada de 1,718 megavatios y que el 83 por ciento de la energía que se genera es con fuentes renovables. Eso implica que en los 20 años consecutivos que lleva Daniel Ortega en el poder, esa capacidad instalada se duplicó, ya que en 2006 era de 754 megavatios. Pero sigue distribuida en proporciones similares entre fuentes renovables y no renovables. Mientras tanto, la demanda máxima, que en 2006 era de 500 megavatios, actualmente es de 940 megavatios.
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Otra situación que Mansell no explicó, pero que está reflejada en la presentación que hizo durante su entrevista, es por qué si la capacidad instalada supera la demanda máxima el país importa el 27 por ciento de la energía que se consume.

No explicó por qué se importa energía
Mansell se limitó a decir que previo al retorno de Ortega al poder a finales de 2006, cuando el país enfrentaba extensos racionamientos del servicio de energía, solo se podían transferir diez megavatios en demanda máxima porque las líneas no aguantaban más.
Pero ahora, gracias al desarrollo del Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (Siepac), que financió el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), se pueden transferir 300 megavatios, y la ampliación del proyecto permitirá elevar esa capacidad en el futuro.
«Vale la pena mencionarlo, así como se ven las carreteras con capacidad, con calidad y todo, así está el corredor eléctrico de frontera a frontera. Ahí pueden transitar 300 megavatios sin ningún problema. Casi siempre se mantiene arriba de los 200, 250, 300 megavatios, fluyendo de norte a sur o de sur a norte. ¿Qué se pretende con este proyecto? Elevarlo a 450 megavatios», señaló Mansell.
