Para el abogado alemán, Jan-Michael Simon, presidente del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua de las Naciones Unidas, conocido como GHREN por sus siglas en inglés, Nicaragua está en un momento de su historia que posiblemente será recordado como un punto de inflexión y en el cual la justicia es un tema central de la conversación.
«Lo que sabemos es que los procesos históricos no avanzan de manera lineal… Normalmente se acumulan tensiones, se cierran espacios, se profundizan fracturas, hasta que emergen momentos. Momentos en los que el cambio antes impensable se vuelve posible, y es justo en esos momentos que la pregunta no es si habrá cambios, la pregunta es cómo se gestionarán los cambios», dijo Simon y de inmediato advirtió que no puede haber cambio sostenible sin justicia, pero también justicia efectiva sin comprender las realidades políticas del poder.
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Simon hizo estas observaciones justo cuando la administración de Donald Trump mantiene en la mira a las dictaduras de la región: encarceló y está juzgando al venezolano Nicolás Maduro; forzó negociaciones con el régimen castrista de Cuba, y recientemente incrementó las sanciones contra el círculo de poder de los Ortega Murillo.
Foro «Trazando Caminos para la Justicia y la Democracia»
El especialista participó en el foro «Trazando Caminos para la Justicia y Democracia en Nicaragua», promovido por la International Society For Human Rights (ISTR) y la Fundación para la Libertad. La actividad es parte de los actos en conmemoración del octavo aniversario del inicio de las protestas de 2018, las cuales fueron reprimidas con violencia por la dictadura Ortega Murillo.
El foro se realizó el 20 de abril en la Universidad Internacional de Florida (FIU por sus siglas en inglés). Durante este evento, los organizadores le entregaron un reconocimiento a Simon por su incansable trabajo, documentando la represión en Nicaragua.
Los panelistas fueron Simon, del GHREN; Berta Valle y Jonathan Duarte, por la Fundación para la Libertad; Jonathan López, dirigente universitario y miembros del partido Ruta del Cambio; Yubrank Suazo, dirigente estudiantil y activista de la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN) y Juan Lorenzo Holmann Chamorro, gerente general del Diario LA PRENSA.
En declaraciones a LA PRENSA, Simon dijo al finalizar el foro que la incertidumbre actual de parte de los Ortega Murillo y de los actores externos es sobre cuánto va a durar esta etapa. Recordó que lo único cierto es que como regla de las ciencias naturales estas situaciones no son eternas.

El tema de la justicia
«En este momento, está en manos de los potenciales actores de cambio que aceleren para que haya un cambio. Y mi argumento es que cualquier cambio que se dé, ya sea en el futuro próximo, más próximo o más lejano debería abordar el tema de la justicia«, advirtió el especialista alemán.
El experto internacional considera que los informes que ha presentado el GHREN, junto a los de otros organismos de derechos humanos sobre los abusos cometidos por las autoridades nicaragüenses, serán un gran aporte para garantizar justicia para las víctimas. «Esperemos que los actores de cambio tengan la voz, particularmente de las víctimas, para que esto se pueda poner en realidad», señaló.
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Para Simon, las graves violaciones de los derechos humanos que se han documentado en Nicaragua, incluido el uso instrumental de instituciones del Estado y una progresiva eliminación de los controles al poder, son tres puntos conceptuales que parecen triviales. Pero en ese contexto, la impunidad deja de ser una casualidad, un producto secundario del poder y pasa a ser una política de Estado; y cuando la impunidad es política del Estado la justicia transicional se vuelve inevitable. «Esa es la experiencia de las últimas cuatro décadas», recalcó Simon.
Tres escenarios para Nicaragua
Durante la conversación en el foro, Simon aclaró que los pronósticos de cambios en la correlaciones de fuerza no son su especialidad, pero al repasar varios análisis determinó que existe una constante que indica que en un lado actualmente existe una alta capacidad de control y en el otro una alta vulnerabilidad estructural en el futuro.
«Esto se expresa según los expertos… en tres tensiones centrales. Uno: centralización extrema del poder y dependencia de lealtades personales. Dos: fragilidad económica creciente con riesgos de choques externos significativos. Y tres: fisuras potenciales económicas, políticas y de seguridad, dentro de las herencias de poder. En conjunto estos tres elementos nos llevan a una atención paradójica en el espectro del presente y futuro. Un sistema fuerte, pero frágil al mismo tiempo», contrastó Simon.
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Explicó que esta tensión no determina el futuro de Nicaragua, pero marca el campo de lo posible, por lo que considera que es útil pensar en los posibles escenarios. Visualiza tres: el primero de continuidad con presión creciente. Aunque aumente la presión externa, persisten las estructuras actuales de poder, y se generan concesiones muy limitadas, más cosméticas que reales. En este contexto, la justicia comienza desde afuera, con la documentación de las violaciones, la activación de jurisdicciones fuera de Nicaragua y la protección de las víctimas en el exilio.

Los otros escenarios
Otro escenario posible es el de la negociación. «Los expertos en la materia sugieren en ese momento la posibilidad de un punto intermedio con concesiones transaccionales sustantivas de parte de Managua. Aquí la justicia entra a ser materia de negociación. Suena feo y lo digo con toda la convicción como abogado, investigador jurídico, pero la realidad en las últimas tres décadas que he trabajado en esto me ha enseñado que esto es así», señala Simon.
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Además, explica que en el contexto de negociación los elementos suelen ser, entre otros: la liberación de las personas que están presas por razones políticas, el cese de la persecución política. Como materia de negociación también suelen incluir algunas medidas iniciales de reparación y también algunos compromisos tangibles de reformas, sobre todo en materia electoral. En este contexto, existe el riesgo para las víctimas, porque puede haber justicia selectiva, procesos incompletos y continuidad para la población en general.
El último escenario que planteó Simon es el de la ruptura. «También está por último un escenario de ruptura o transición acelerada con distintas velocidades, pero normalmente muy rápidas y es en estos contextos de crisis más profundas que pueden abrirse cambios rápidos. Pueden generarse demandas inmediatas de justicia, abrirse ventanas de oportunidad para reformas, pero también riesgos de inestabilidad», expuso Simon.
Preparación previa marcará la diferencia
El especialista admitió que estas no son realidades tangibles. Pero advirtió que lo único seguro es que la preparación previa es la que marca la diferencia en estas situaciones. «La justicia transicional no es un ideal abstracto en una situación como esta. Ni un simple conjunto de mecanismos jurídicos… sino un enfoque holístico que integra sentidos de justicia desde la perspectiva de las víctimas, de la sociedad, de la generación que lo sufrió y de las generaciones que van a tener que memorizar esto. Es una herramienta concreta para gestionar el cambio en el futuro», sostuvo el especialista.
Además, Simon invitó a los asistentes al evento a asumir como tarea la preparación de la justicia transicional, ecuación que incluye entre sus variables los mecanismos para transitar sin reproducir violencia, transformar instituciones sin provocar el colapso del Estado y cómo responder a las víctimas sin bloquear acuerdos políticos que las partes consideren necesarios.
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«Esa es la gota de realidad. Estas tres variables transitan sobre una atención muy fundamental, justicia por un lado y estabilidad por lo otro. Pero la justicia transicional no trata de elegir entre ambas, sino de construir estabilidad a través de la justicia. No es un antagonismo en la fórmula de justicia transicional», dijo Simon.
Elementos de la justicia transicional
Simon detalló que para garantizar la justicia transicional se deben garantizar cuatro elementos que son esenciales para que esa ecuación salga. «Uno: verdad, porque sin verdad no hay memoria. Dos: justicia, porque sin justicia no hay confianza. Tres: reparación, sin reparación no hay dignidad. Y cuatro: no repetición. Estos elementos no son opcionales, sino interdependientes, si se quita uno la ecuación se cae y todo puede volver a ocurrir», advirtió.
Según el especialista, todo proceso de transición enfrenta el dilema de avanzar sin bloquear el cambio. Impulsar esos cuatro elementos esenciales son cerrar la ventana de oportunidades. «La experiencia comparada muestra que la justicia absoluta inmediata en el presente no siempre es viable, pero la ausencia de la justicia siempre hipoteca el futuro», advirtió Simon.
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Con respecto al papel de la comunidad internacional, él considera que puede hacer más, pero recordó que las instituciones se deben al mandato de los miembros del club, que son los países y son los que tienen la última palabra.
Decisión de cambio en manos de los Ortega Murillo
Señaló que, por ejemplo, la Unión Europea (UE) en sus sanciones no ha seguido el listado de perpetradores que ya hace más de un año publicó el GHREN en sus informes. «Ahí están los nombres y muchos de ellos siguen sin sanciones del Consejo (de la UE). Esperemos que esto vaya a suceder a la hora que van a reevaluar la renovación de las sanciones que será en octubre de este año», dijo Simon.
El especialista alemán reconoce que la decisión de cambio está en poder del régimen Ortega Murillo. «Los incentivos negativos están sobre la mesa, están las sanciones y también la posibilidad de que se pueda avanzar en temas de justicia», pero solo los Ortega Murillo pueden decidir si convierten esos incentivos negativos en positivos para generar un equilibrio y propiciar cambios.

Medios contribuyen a memoria histórica
Por su parte, Juan Lorenzo Holmann Chamorro destacó el aporte de los medios de comunicación independientes que se han dado a la tarea de «escribir el primer borrador de esa memoria histórica» en la que los organismos especializados basan sus investigaciones y siguen la ruta de las violaciones de derechos humanos cometidas contra los nicaragüenses.
«Ustedes (el GHREN) en sus informes hablan con claridad meridiana y basados en datos verificados. Y de eso se trata también el periodismo responsable, de publicar cosas que estén basadas en datos reales», señaló Holmann Chamorro.
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En el contexto de un posible escenario de negociación, expuesta por el experto de Naciones Unidas, el gerente general del Diario LA PRENSA pidió no seguir satanizando esa posibilidad. «Se ha satanizado la palabra diálogo, se ha satanizado la palabra pactar, confluir. Todo eso se ha satanizado, es nuestra responsabilidad romper esa narrativa y desprendernos de ese satanismo que le hemos dado a esas palabras y juntarnos para pensar qué es lo que queremos hacer», afirmó.
Además, Holmann Chamorro pidió no que no esperemos que actores externos lleguen a Nicaragua a resolver los problemas, e invitó a los nicaragüenses a ocupar el lugar que les corresponde en la sociedad y desde ahí aportar en la solución de los problemas del país. «No estemos esperando que vengan de afuera a componer nuestros problemas. Eso fue lo que sucedió en el pasado y es lo que nos tiene en la situación precaria en la que estamos ahorita», aseguró.