Lidia Saavedra, al centro, con sus hijos Daniel y Humberto Ortega Saavedra. LA PRENSA/ ARCHIVO/ CORTESÍA

Lidia Saavedra, al centro, con sus hijos Daniel y Humberto Ortega Saavedra. LA PRENSA/ ARCHIVO/ CORTESÍA

La mujer que llamaba “Danielito” al dictador

Lidia Saavedra falleció en 2005 viendo enfrentados a sus hijos Daniel y Humberto Ortega. Hoy su hijo y su nuera, los dictadores, reviven su memoria bautizando con su nombre lugares y edificios.

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Hubo una mujer que llamó “Danielito” al actual dictador de Nicaragua. Tal vez haya sido la única. Daniel Ortega Saavedra, junto a su esposa, Rosario Murillo, gobierna con mano de hierro a Nicaragua y sobre él pesan graves acusaciones por crímenes de lesa humanidad. Pero, Ortega fue niño y, claro, tuvo una madre. Le llamaba “Danielito”.

Como suele ocurrir en las dictaduras, el culto a la personalidad se extiende a la familia. Daniel Ortega y Rosario Murillo han decidido bautizar con el nombre de Lidia Saavedra, la madre del dictador, a una urbanización de 125 viviendas de interés social en Managua, valorada en 210.6 millones córdobas, equivalentes a 5.7 millones de dólares.

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Nacida en vetas de oro en La Libertad, Chontales, Lidia Saavedra se casó con un hombre que al inicio solo le dio pobreza, Daniel Ortega Cerda, el padre de los hermanos Daniel y Humberto Ortega Saavedra.

De izquierda a derecha: Rosario Murillo, Daniel Ortega y Lidia Saavedra. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETE
De izquierda a derecha: Rosario Murillo, Daniel Ortega y Lidia Saavedra. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETE

Ya grandes, cuando sus hijos se metieron a guerrilleros antisomocistas, obligaron a Lidia Saavedra a andar en las cárceles somocistas porque fueron encarcelados por la dictadura somocista.

En la década de 1970, Lidia Saavedra fue presidenta de un comité de madres de presos políticos que abogaban por su liberación, y llegaba al Diario LA PRENSA con frecuencia para pedir públicamente por la libertad de su hijo Daniel Ortega y de los demás prisioneros políticos del somocismo.

Lidia Saavedra murió en 2005, viendo cómo sus hijos se mantenían enfrentados, en parte debido a las esposas de ambos, pero también por posiciones políticas.

La Libertad

La Libertad, ciudad ubicada en el departamento ganadero de Chontales, era a principios de los años 1900 una zona minera de oro, donde muchas familias hicieron fortunas y luego las perdieron de la noche a la mañana.

Ahí nació, el 8 de agosto de 1907, Lidia Albertina Saavedra Rivas, quien sería la madre del actual dictador Daniel Ortega.

En la década de 1930, La Libertad era aún una ciudad en auge. Las empresas mineras extranjeras habían construido casas, vallas, calles, iglesias y otras edificaciones que hacían del lugar un centro bullicioso cuando creció ahí Saavedra.

Sin embargo, durante la década de 1940 el oro se agotó y las compañías extranjeras se marcharon. El pueblo quedó desolado, con su población más pobre que antes de la llegada de las mineras norteamericanas, inglesas y alemanas, las que tomaron el oro sin devolver nada a la comunidad.

Ahí donde creció, Saavedra conoció también al hombre con el cual se casó: Daniel Simeón Ortega Cerda, originario de Los Rincones, Masatepe, Masaya; hijo de Marco Antonio Ortega, quien había sido director del Instituto Nacional de Oriente de Granada y creador de la letra de uno de los himnos nacionales del país, La Patria Amada.

Muchas personas de Granada iban a La Libertad en busca de fortuna y en esas llegó también Daniel Ortega Cerda, quien encontró trabajo como cajero de la familia propietaria de la mina La Esmeralda, los Hurtado.

Fue en La Libertad donde también nació el actual dictador, José Daniel Ortega Saavedra, el 11 de noviembre de 1945, cuando la ciudad ya estaba casi desolada porque el oro del lugar se había casi agotado.

Benjamín Saavedra, padre de Lidia Saavedra y abuelo materno del dictador Daniel Ortega. LA PRENSA/ ARCHIVO/ CORTESÍA
Benjamín Saavedra, padre de Lidia Saavedra y abuelo materno del dictador Daniel Ortega. LA PRENSA/ ARCHIVO/ CORTESÍA

Cuando Daniel Ortega (hijo) tenía dos meses de nacido, la familia Ortega Saavedra partió en mulas hacia Juigalpa, siempre en Chontales, donde Saavedra tenía una hermana y donde nacieron Humberto y Germania, hermanos menores de Daniel.

Camilo, el menor de todos, nació después en Managua, donde Ortega Cerda encontró trabajo como cajero en las tiendas de una familia de apellido Delgado.

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Fue en Managua donde los tres hermanos Ortega Saavedra se hicieron famosos, tras entrar a la vida política del país como guerrilleros urbanos del Frente Sandinista (FSLN), el grupo guerrillero que le hizo la guerra a los Somoza desde 1963 y los suplantó en el poder en 1979.

El menor de los Ortega Saavedra murió en esa guerra, pero Daniel y Humberto llegaron al poder, Daniel como gobernante y Humberto como jefe del Ejército sandinista.

En esa época del primer gobierno sandinista en Nicaragua, Lidia Saavedra ya era viuda, pues su esposo Daniel Ortega Cerda murió en abril de 1975. En algunas ocasiones, su hijo Daniel Ortega la exhibía en algunos eventos caritativos.

Saavedra falleció en mayo de 2005, pero ahora su nuera, la codictadora Rosario Murillo, anunció que revivirán la memoria de Lidia Saavedra y anunció que una urbanización llevará el nombre de la madre del dictador.

Atendía las tiendas de su padre

Lidia Saavedra era hija natural, como le llamaban entonces a los hijos nacidos fuera de matrimonio, de Benjamín Saavedra Montiel, un empresario que la reconoció como su hija y quien pidió a la madre, Mercedes Rivas, que le permitiera llevarla a vivir con él, sus otras cinco hijas y su esposa, con la promesa de que le daría buena educación.

Benjamín Saavedra trabajaba en el negocio de los productos secos, pero también ayudaba a obtener crédito para particulares y empresas. Un socio estadounidense estafó a Saavedra, quien estuvo sin dinero durante unos días, algo que fue común en ese tiempo en La Libertad, debido a las minas de oro que atraía a extranjeros en busca de fortuna.

Lidia Saavedra fue enviada por su padre a Managua a estudiar para secretaria y luego regresó a La Libertad para trabajar en los negocios de la familia. Ella atendía una tienda y vendía suministros a los mineros que llegaban a comprar provisiones cada semana tras recibir sus salarios. Vendía de todo, desde telas finas hasta puros.

La familia Ortega Saavedra. De izquierda a derecha: Al frente: Daniel Ortega Saavedra, Daniel Ortega Cerda y Lidia Saavedra. Atrás: Lidia (Germania), Camilo y Humberto Ortega Saavedra. LA PRENSA/ ARCHIVO/ CORTESÍA
La familia Ortega Saavedra. De izquierda a derecha: Al frente: Daniel Ortega Saavedra, Daniel Ortega Cerda y Lidia Saavedra. Atrás: Lidia (Germania), Camilo y Humberto Ortega Saavedra. LA PRENSA/ ARCHIVO/ CORTESÍA

A veces, Lidia Saavedra también impartía clases en la escuela primaria de La Libertad, durante algunos años, pero “fui demasiada intensa como maestra”, confesó ella en una entrevista, en la década de 1980, al periodista estadounidense Denis Lynn Daly Heyck.

Empezó a sentir que no estaba hecha para la enseñanza. En cambio, le encantaban los negocios. Se le hacía muy difícil llevar cuentas, pedir stock y vender, pero ella estaba bien preparada para esos desafíos gracias a sus estudios en el Colegio de Señoritas de Managua.

El padre, Benjamín Saavedra, era bastante respetado en La Libertad pues había sido alcalde. Cuando la guerra de Sandino, fue partidario del jefe guerrillero. Y luego también fue contrario a Anastasio Somoza García.

De hecho, Lidia Saavedra siempre recordaba que su padre recibía bien en su tienda a los miembros del ejército de Sandino. Por ejemplo, ella atendió en una ocasión a uno de los generales de Sandino, al llamado Pedrón Altamirano, cuando ella atendía la tienda que su padre tenía en Santo Domingo, que está bastante cerca de La Libertad.

“(Pedrón Altamirano) pidió casi todos nuestros suministros. Vino con aproximadamente 300 soldados, pero proporcionamos lo que teníamos porque le admirábamos”, dijo Lidia Saavedra a Denis Lynn Daly Heyck.

Ese episodio no terminó ahí. Según el relato recogido por su hijo Humberto Ortega en La Epopeya de la Insurrección, Altamirano obligó a Lidia Saavedra y a sus hermanas Alicia, Adela, Lastenia y Emma, junto a otras jóvenes del pueblo, a bailar durante toda la noche con sus hombres.

Casamiento con Daniel Ortega Cerda

Daniel Ortega Cerda, al igual que Lidia Saavedra, era hijo fuera de matrimonio. Su padre lo crio en Granada y lo educó junto a sus otros hijos.

Ortega Cerda y su padre, Marco Antonio Ortega, tenían ideas diferentes. Mientras su padre llegó a ser afín a Somoza, Ortega Cerda siempre fue opositor a ese dictador.

Cuando Anastasio Somoza García ordenó el asesinato de Sandino, Ortega Cerda protestó públicamente. Hasta le envió un telegrama a Somoza García acusándolo de la muerte de Sandino, firmó el mensaje e incluyó una fotografía para que Somoza supiera quién había enviado el telegrama.

Ortega Cerda fue encarcelado tras ese mensaje y supuestamente lo iban a matar. Un guardia lo sacó de la cárcel, descalzo y medio vestido, hacia el monte donde iban a asesinarlo. Pero, se salvó al estilo Sherezade, de Las mil y una noches, según le contaba a su esposa y a sus hijos. Pidió a sus carceleros que se sentaran y le dejaran contarles una historia. “Solo una”, le respondieron presuntamente. Los entretuvo con sus historias y, en vez de matarlo, lo llevaron de vuelta a la cárcel.

Lidia Saavedra y su esposo Daniel Ortega Cerda, a inicios de 1975, celebrando que su hijo Daniel Ortega había sido liberado en diciembre de 1974 por un comando sandinista. LA PRENSA/ ARCHIVO/ CORTESÍA
Lidia Saavedra y su esposo Daniel Ortega Cerda, a inicios de 1975, celebrando que su hijo Daniel Ortega había sido liberado en diciembre de 1974 por un comando sandinista. LA PRENSA/ ARCHIVO/ CORTESÍA

Las tías paternas, que vivían en Granada, cabildearon con allegados a Somoza García para que Ortega Cerda fuera trasladado a una cárcel en Managua. Les ayudó el hecho de que Marco Antonio Ortega, cuando fue director del Instituto Nacional de Oriente, fue maestro de Somoza García.

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Finalmente, Ortega Cerda fue trasladado a Managua, donde sus tías lo visitaban. Cuando fue liberado, según la historia que también ha contado el dictador Daniel Ortega, fue que Somoza le ofreció dinero, pero Ortega Cerda lo habría rechazado indignado.

Poco después, Somoza le habría enviado un telegrama insultándolo. “Comé mierda”, le habría escrito Somoza García a Ortega Cerda, según cuenta el actual dictador.

Tras salir de la cárcel, Ortega Cerda se dirigió a buscar trabajo a Chontales y dos años después, en 1936, conoció a Lidia Saavedra. En ese momento, ella atendía la tienda de un hombre llamado Adán Guerra, en la que vendía de todo, desde hilo hasta sombreros de fieltro.

En una ocasión, Daniel Ortega Cerda entró a la tienda en la que trabajaba Lidia Saavedra, junto a otros mineros. “Así fue como nos conocimos, y dos años después, en 1938, nos casamos en la iglesia de La Libertad. Mi padre había muerto antes, pero mi madrastra seguía viva; murió mucho después, en Managua, durante el terremoto (1972) cuando los muros se derrumbaron sobre ella”, contó después Lidia Saavedra.

Un inicio de pobreza

Daniel Ortega Saavedra no fue el primer hijo de Daniel Ortega Cerda y Lidia Saavedra, sino el tercero. Pero, los dos hijos que nacieron primero fallecieron a tierna edad, de fiebre.

A inicios de la década de 1940, había mucha malaria en La Libertad debido a la abundancia de mosquitos en la región.

Germania, la hija mayor, murió poco antes de cumplir los tres años de edad. Y Sigfrido, el segundo, murió poco después de su hermana mayor.

Lidia Saavedra quedó en shock, con los nervios destrozados.

Los nombres de esos dos hijos mayores se debían a que Daniel Ortega Cerda era aficionado a los productos alemanes y a casi todo de esa cultura.

Tras la muerte de sus dos primeros hijos, y el nacimiento de su hijo Daniel, fue que Lidia Saavedra y su esposo decidieron salir de La Libertad, debido también a que vivían bajo mucha pobreza y Ortega Cerda quería regresar a Managua para buscar empleo.

La tumba en La Libertad, Chontales, de los hermanos mayores de Daniel y Humberto Ortega Saavedra. Sigfrido y Germania murieron a los dos y tres años de edad, en 1945, en el mismo año que nació Daniel. Sigfrido murió tres días antes de que naciera Daniel. LA PRENSA/ CORTESÍA
La tumba en La Libertad, Chontales, de los hermanos mayores de Daniel y Humberto Ortega Saavedra. Sigfrido y Germania murieron a los 2 y 3 años, respectivamente, en 1945, el mismo año que nació Daniel. Sigfrido murió tres días antes. LA PRENSA/ CORTESÍA

La pobreza era tanta que ya estando en Managua, y cuando Ortega Cerda aun no conseguía trabajo, no tenían para pagar el alquiler de la casa y los echaron del lugar.

Alguien les ofreció una habitación en otro barrio, pero irónicamente se llamaba Colonia Somoza, y fue ahí donde nació Camilo Ortega Saavedra.

Ortega Cerda comenzó luego a importar un tipo de oro que se usaba en empastes dentales. Ese producto lo traía desde Alemania y los dentistas lo buscaban bastante, lo cual ayudó a recuperarse económicamente y vivir cómodo con la familia. Esa tranquilidad persistió hasta el terremoto de 1972.

La bonanza económica de esos años les permitió poner a sus hijos a estudiar en el Colegio Pedagógico de Managua, que era privado y costoso.

Lidia Saavedra recordaba que a su hijo Daniel Ortega le gustaba leer y era buen estudiante, tanto que los directores del colegio, los Hermanos Lasalle, lo invitaron a unirse a su orden y estudiara para sacerdote.

Sin embargo, poco después sus hijos ingresaron a la vida política del país, como opositores a los Somoza, y el Pedagógico se negó a aceptar más como estudiantes a Daniel y a Humberto, por lo que Lidia Saavedra y su esposo los mandaron a estudiar a Masaya, en el Colegio Salesiano.

Murillo, Ortega y Lidia Saavedra en 1990. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETE
Murillo, Ortega y Lidia Saavedra en 1990. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETE

Madre de presos políticos

La incursión de los hermanos Ortega Saavedra en la política del país pronto llevó a prisión a los dos mayores cuando aún estaban en la secundaria, a Daniel y a Humberto, por participar en protestas estudiantiles contra la dictadura somocista.

Daniel Ortega Saavedra tenía 15 años cuando lo metieron en la cárcel por primera vez, solo por unos días.

Tras bachillerarse, asistió por un año a la Universidad Centroamericana (UCA) para estudiar Derecho, porque luego se fue clandestino con el FSLN y a los pocos días lo siguió Humberto.

A partir de entonces, Lidia Saavedra pocas veces vio a sus hijos. Si no estaban peleando, estaban escondidos o en la cárcel.

“Durante más de dieciocho años tuve hijos en la cárcel, y eso sin contar las veces que los recogieron cuando aún estaban en el instituto. Fueron tiempos muy difíciles y trato de no pensar en la terrible tortura que soportaron. Me da escalofríos lo inhumano que fue”, contó Lidia Saavedra años después.

Lidia Saavedra. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETE
Lidia Saavedra. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETE

El encarcelamiento más largo que sufrió fue el de “Danielito”, a como ella siempre llamó al actual dictador, para diferenciarlo de su esposo, pues se llamaban igual.

Daniel Ortega Saavedra estuvo siete años preso, entre 1967 y 1974, en la cárcel La Modelo de Tipitapa, hasta que fue liberado por un comando sandinista que se tomó la casa de un exfuncionario sandinista, José María Castillo, “Chema”, en la que había una serie de personalidades afines a los Somoza, en diciembre de 1974.

“Las condiciones en la prisión eran horribles. Los chicos estaban aislados. No se les permitía hablar con nadie. No hacían ejercicio. Se les mantenía en la oscuridad y sufrían castigos brutales y sádicos. Nosotras, las madres, tuvimos que luchar mucho tiempo para que los sacaran al sol, hicieran ejercicio y para poder llevarles comida cada semana. Cada privilegio concedido fue resultado de lucha, protesta y presión constante. Incluso hubo un tiempo en que a las madres no nos permitían visitarlos, pero intervino la Cruz Roja. Hubo muchas huelgas durante este periodo, la mayor y la última fue en la iglesia de Santa Faz”, recordó Lidia Saavedra tiempo después.

A inicios de la década de 1970, Lidia Saavedra fue incluso presidenta de un comité de madres de presos políticos que luchaban por sacar de las mazmorras somocistas a sus hijos.

Sin embargo, Ortega tenía de amigos a algunos de sus carceleros. Incluso, a uno de ellos lo contrató después como su escolta, cuando él llegó al poder en 1979 junto a los demás comandantes sandinistas.

Tras ser liberado, Daniel Ortega Saavedra permaneció en Cuba y luego, en 1976, regresó a Nicaragua. Entre 1978 y 1979 permaneció en Costa Rica, hasta que los sandinistas asaltaron el poder en julio de 1979 y Daniel Ortega Saavedra fue escogido como coordinador de una junta de gobierno.

Lidia Saavedra también vivió los encarcelamientos de su otro hijo, Humberto, incluso en una cárcel de Costa Rica. Ella iba a rogarle a los médicos que le dieran atención a Humberto, pues había salido herido en un intento de liberar de una cárcel de Alajuela al fundador del sandinismo, Carlos Fonseca Amador.

Lo más duro que vivió fue la muerte de su hijo menor, Camilo, a manos de la Guardia Nacional, en Los Sabogales, Masaya, en febrero de 1978. Ella estaba exiliada en Costa Rica en esos días.

Rosario Murillo abraza a su suegra, Lidia Saavedra, en la campaña presidente de Daniel Ortega en 1996. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETE
Rosario Murillo abraza a su suegra, Lidia Saavedra, en la campaña presidente de Daniel Ortega en 1996. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETE

Pleito en el funeral

Tras llegar al poder los sandinistas en julio de 1979, los hermanos Daniel y Humberto Ortega se ocuparon de que a su madre Lidia Saavedra no le faltara nada.

Sin embargo, hubo problemas. Debido a las esposas de los hermanos Ortega, Rosario Murillo de Daniel y la costarricense Ligia Trejos de Humberto, los dos tuvieron fricciones que solo fueron superadas gracias al vínculo más fuerte que tenían en común, su madre Lidia Saavedra.

Lidia Saavedra fue también el único lazo que les quedó a los dos hermanos cuando Humberto Ortega salió de la Dirección Nacional del FSLN, tras la derrota electoral de 1990.

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Ambos hermanos delegaron entonces el cuido de su madre en Germania, la última hija de Lidia Saavedra y Daniel Ortega Cerda, y a la que llamaron así en honor a la hija que perdieron por malaria en La Libertad.

No obstante, Germania murió a inicios de los años noventa y fue finalmente Humberto Ortega quien quedó a cargo de Lidia Saavedra, pues Rosario Murillo no aceptaba que su suegra viviera con ella, Daniel Ortega y sus hijos en El Carmen.

Humberto y Daniel Ortega Saavedra cargan el féretro de su madre, Lidia Saavedra. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETE
Humberto y Daniel Ortega Saavedra cargan el féretro de su madre, Lidia Saavedra. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETE

Cuando Humberto Ortega se dedicó por completo a la vida de empresario, residió más tiempo en Costa Rica y eso habría ahondado la situación con su hermano Daniel.

Lidia Saavedra falleció el 3 de mayo de 2005 y su sepelio destapó más la mala relación entre los hermanos Ortega. Humberto, fiel a sus buenos gustos, quería sepultar a su madre en un cementerio privado de lujo. Daniel, en el Cementerio General de Managua.

En la situación tuvo que mediar el cardenal Miguel Obando y Bravo, para ese entonces ya “reconciliado” con Daniel Ortega. El sacerdote invitó a los hermanos a unirse en armonía.

Rosario Murillo sobre el féretro de su suegra Lidia Saavedra. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETE
Rosario Murillo sobre el féretro de su suegra Lidia Saavedra. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETE

“Una madre siempre quiere ver a sus hijos unidos, por eso desde arriba doña Lidia estará bendiciendo y rezando por la unidad de sus hijos, nietos y demás familiares”, dijo el cardenal en la misa que ofició por Saavedra.

El fin de la relación entre los hermanos Daniel y Humberto Ortega Saavedra ocurrió el 20 de septiembre de 2024, cuando Humberto murió como prisionero político de Daniel y su esposa Rosario Murillo. Eso ya no lo supo Lidia Saavedra.

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COMENTARIOS

  1. Hace 2 meses

    Y criticaban a los Somozas, quienes le pusieron el nombre a una colonia en Managua, ‘Colonia Salvadorita’, en honor a su madre, Salvadora Somoza. Los Ortegas eran unos muertos de hambre que debido a su extrema pobreza los Somozas les otorgaron una vivienda en la Colonia Somoza, la cual estaba en las cercanías del Estadio General Somoza.

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