El cocanciller de Nicaragua, Valdrack Jaentschke (derecha), condecora al embajador venezolano José Arrúe (izquierda). Foto: medios oficialistas.

El cocanciller de Nicaragua, Valdrack Jaentschke (derecha), condecora al embajador venezolano José Arrúe (izquierda). Foto: medios oficialistas.

Orteguismo dice adiós al embajador venezolano que fungió mientras Maduro estuvo en el poder

José Arrúe recibe la Orden José de Marcoleta con el núcleo del orteguismo presente. Laureano y Daniel Edmundo Ortega Murillo participaron en el acto

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El orteguismo entregó la Orden José de Marcoleta, en el Grado de Gran Cruz al embajador de Venezuela, José Francisco Javier Arrúe de Pablo, quien culmina su misión diplomática que ejerció durante los 13 años que estuvo Nicolás Maduro en el poder, hasta su captura en enero.

Todavía no se se conoce quién será su sucesor. El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha despedido a lo grande a Arrúe, mientras le imponían la medalla en un acto en Cancillería. Laureano y Daniel Edmundo Ortega Murillo, hijos de los dictadores, participaron en el evento y también el «cocanciller» Valdrack Jaentschke, para ratificar los lazos con el chavismo que se considera un benefactor por el régimen nicaragüense.

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Arrúe agradeció a Ortega y Murillo lo que llamó la «escuela de diplomacia y política que aprendí en estos 13 años de gestión en Nicaragua», según las declaraciones él brindó a los medios oficialistas. Entre 2007 y 2016, Nicaragua recibió más de 3,721 millones de dólares en un generoso crédito petrolero que se convirtió en un presupuesto paralelo al Estado que ejecutaron sin ninguna fiscalización. Frente a Arrúe, además de los Ortega Murillo, estuvieron titulares de instituciones del Estado, la Policía, el Ejército, miembros de la Embajada de Venezuela y representantes del cuerpo diplomático amigos del orteguismo como el embajador de China, Qu Yuhui. La condecoración se oficializó en La Gaceta, mediante el Acuerdo Presidencial 39-2026, publicado este lunes 16 marzo de 2026.

El hijo de la pareja dictatorial Laureano Ortega saluda al embajador venezolano José Arrúe. Foto: medios oficialistas.

La nueva relación entre Caracas y Managua

La salida de Arrúe ocurre más de dos meses después que Estados Unidos detuvo en Caracas a Nicolás Maduro para llevarlo a Nueva York, donde es juzgado por narcotráfico. El poder ejecutivo quedó en manos de la presidenta interina de Venezuela, la chavista Delcy Rodríguez.

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Desde entonces, Rodríguez mantiene comunicación constante con la Administración de Donald Trump. Esto supone un escenario distinto para el orteguismo, que se caracteriza por su retórica antimperialista, a pesar que EE. UU. es el principal socio comercial del país. Hasta ahora, la dictadora Rosario Murillo se ha referido a Rodríguez como una presidenta que “libra batallas” y ha ratificado que ella y Ortega la acompañan en su defensa de la «verdad, la justicia y la vida».

¿Qué pasaría con Daniel Ortega y Delcy Rodríguez?

Analistas y opositores difieren en opiniones sobre lo que puede suceder en la relación de Ortega y Murillo con Delcy Rodríguez. Por un lado, el exdiputado Enrique Sáenz ha explicado a LA PRENSA que “no hay razones para rupturas”, pero también el economista y coordinador del Comité de Ciudadanos por la Libertad (CxL) en el exilio, Juan Sebastián Chamorro, asegura que los ve “distanciados”.

Pero un diplomático consultado bajo condición de anonimato explicó que en realidad no se puede esperar nada extraordinario, porque los embajadores de las dictaduras totalitarias ni son extraordinarios ni plenipotenciarios, dado que su comportamiento es similar al de «correas de transmisión» de orientaciones que les bajan desde el poder absoluto de sus jefes. «Mientras no cambie el régimen de Venezuela será la misma historia», añadió.

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Por su parte, los dictadores han movido también a sus fichas diplomáticas. El orteguismo nombró recientemente como nuevo embajador en Venezuela al exministro de Agricultura, Isidro Antonio Rivera Guadamuz, en sustitución de Valezka Fiorella López Herrera. Ella estuvo 26 días en el cargo, luego de la salida de Daysi Torres, a quien enviaron a Cuba.

Dictadura y cooperación privatizada

Arrúe llegó a Nicaragua como embajador de Venezuela en 2013. Se puede decir que el millonario flujo generado por la cooperación permitió al orteguismo instalar las bases de la dictadura de Nicaragua y ampliar su poder. Esta fue prácticamente privatizada y administrada directamente por la familia Ortega Murillo, a través del tesorero del dictador, Francisco López Centeno. La figura de Chávez se venera en Managua por las autoridades, hay un monumento también en su honor.

De hecho, durante el acto de condecoración a Arrúe, Jaenstchke recordó que el diplomático trabajó durante 2000 en la Universidad Bolivariana de Venezuela, fundada por Chávez. Cinco años después fue electo diputado y, antes de llegar a Nicaragua, se desempeñó como embajador en Paraguay.

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Aunque el canciller nicaragüense no mencionó a Maduro, sí dijo que ambos países tienen «el derecho a forjar nuestro propio destino, libre de injerencias y amenazas externas». Actualmente, el régimen enfrenta una fuerte presión internacional, sobre todo de Estados Unidos. Como consecuencia de esto, el orteguismo se ha quedado sin aliados rápidamente, mientras la derecha poco a poco ha venido asumiendo el poder en gran parte de América Latina.

Cuba en la mira

Desde enero, los norteamericanos capturaron a Maduro. También Israel y EE. UU. eliminaron al ayatolá Alí Jameneí en Irán. En este momento hay conversaciones con la dirigencia cubana, mientras la isla se encuentra en crisis. Además de eso, el Departamento de Estado, liderado por Marco Rubio, ha demandado la libertad de los presos políticos en Nicaragua y sostuvo que Rosario Murillo ejerce el poder sin legitimidad.

A esto se suma el informe número 11 del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN), en el que revelan cómo la dictadura opera y financia con fondos públicos una red de espionaje y represión trasnacional en cinco países, que involucra al servicio exterior de Nicaragua, incluido Jaentschke. Se le señalan de la comisión de delitos graves en una de la crisis más importantes de derechos humanos en América Latina. Como puede verse, la crisis del orteguismo está en ciernes.

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