Salvador Perez y el mánager Omar López, junto a otros jugadores, sostienen el trofeo de campeones del Clásico Mundial de Beisbol. LA PRENSA/AFP

Venezuela brilló más que las estrellas de Estados Unidos y se corona campeón del Clásico Mundial

Sin Japón en escena Estados Unidos planeaba regresar a la cima del Clásico, pero se vio superado por la tropa sudamericana

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Venezuela derrotó este martes 3-2 a Estados Unidos en Miami en un final de infarto y ganó por primera vez el Clásico Mundial de Beisbol, en un duelo que tenía como telón de fondo las tensiones políticas entre ambos gobiernos.

La Vinotinto dominó durante gran parte del juego, pero un jonrón de dos carreras de Bryce Harper hizo que la final llegara empatada 2-2 a la última entrada.

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Un doble de Eugenio Suárez impulsó la carrera ganadora de Javier Sanoja provocando el éxtasis de la fanaticada venezolana, abrumadoramente mayoritaria en el loanDepot Park.

Venezuela, donde el beisbol es deporte nacional, completó su torneo de ensueño venciendo al favorito Estados Unidos en su propia casa, en un juego que trascendió lo deportivo por el contexto de la captura en enero del presidente Nicolás Maduro por fuerzas norteamericanas. 

También potencia del beisbol, Venezuela tenía hasta ahora una tercera posición de 2009 como mejor resultado en el principal torneo de selecciones de este deporte.

Su historia dio un vuelco en dos mágicas semanas en las que, tras una única derrota ante República Dominicana en la fase de grupos, fue capaz de destronar en cuartos de final al Japón de Shohei Ohtani, el último campeón, y después acabar con la imbatibilidad de Italia.

«Nadie creía en nosotros»

«No se suponía que íbamos a estar aquí, la gente no creía en nosotros, pero nosotros creímos en nosotros e hicimos el trabajo», declaró un emocionado Maikel García, nombrado MVP (Jugador Más Valioso) del torneo.

«El país lo necesitaba… Es un proceso duro para la gente de Venezuela», dijo la figura de los Reales de Kansas City. «Nosotros salimos a jugar todos los días por los 30 millones de venezolanos y por todos los venezolanos que están fuera del país».

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Como guinda del pastel, la Vinotinto se embolsó también en este certamen su primer boleto olímpico y competirá en los Juegos de Los Ángeles en 2028.

Para el Team USA, en cambio, la derrota supuso el fracaso del superequipo redentor que habían alistado para recuperar el título perdido ante Japón en la final de 2023.

«No creo que hayamos cometido errores, simplemente no les pusimos ninguna presión ofensivamente», lamentó el mánager Mark DeRosa, que tenía a su mando astros como Aaron Judge, Cal Raleigh o Paul Skenes.

De las seis ediciones disputadas, el país inventor de este deporte sólo tiene en su poder el título de 2017.

Fiesta en Miami…

La final tuvo un emotivo preludio con los himnos nacionales, que derramaron lágrimas de muchos aficionados venezolanos residentes en Miami o llegados de otros lugares.

Emocionados por alentar a su selección a miles de kilómetros de casa, la hinchada Vinotinto cantó, saltó y animó durante todo el partido, logrando que sus jugadores se sintieran locales.

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Los sudamericanos ejercieron presión sobre el joven abridor Nolan McLean hasta que, en el tercer inning, Salvador Pérez alcanzó la tercera base tras un sencillo y Maikel García lo remolcó con un elevado de sacrificio.

En el quinto, Venezuela amplió la ventaja con un batazo de Wilyer Abreu a las tribunas que hizo que su fanaticada comenzara a creerse la hazaña.

Del otro lado, Estados Unidos se desesperaba ante el muro del abridor Eduardo Rodríguez y relevistas como Eduard Bazardo, pero sus bombarderos despertaron en el último momento.

… y en las calles de Caracas

Bryce Harper sometió en la octava entrada a Andrés Machado con un misil que impulsó también a Bobby Witt Jr. hasta el plato, colocando el empate 2-2 en la pizarra.

El título se definió en una taquicárdica última entrada en la que Suárez bateó un doble al jardín central para que Sanoja, desde la segunda base, pusiera de nuevo en cabeza a Venezuela.

El último héroe fue Daniel Palencia, que neutralizó los últimos tres turnos estadounidenses en una final que también tuvo tintes políticos dadas las complejas relaciones entre Washington y Caracas, donde la sucesora de Maduro, Delcy Rodríguez, gobierna bajo presión del presidente Donald Trump.

Un estruendo se escuchó en Caracas con el último out del juego, transmitido por pantallas gigantes en plazas de la ciudad.

«Es una emoción indescriptible», dijo a la AFP Yoelis Morantes, de 37 años. «Esto nos da muchas esperanzas para el país. Necesitamos eso, mucha unión, preparación y mucho trabajo en equipo».

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La propia Delcy Rodríguez tardó pocos minutos en unirse al festejo y decretar el miércoles como «Día de Júbilo Nacional» no laborable.

«Quiero agradecer y abrazar a nuestros jugadores», dijo la mandataria. «Honor al vencido y gloria al vencedor».

Desde Washington, Trump había destacado la víspera de la final que «últimamente le están pasando cosas buenas a Venezuela» y bromear diciendo que podría convertirse en el estado 51 de su país.

«STATEHOOD!!!» (categoría de estado), fue su respuesta el martes tras la derrota de su selección.

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