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La codictadora Rosario Murillo llamó a los fanáticos sandinistas a “estar pendiente” para restaurar la paz ante cualquier “alteración», mientras exaltó este viernes seis de marzo a la sancionada procuradora General de Justicia, Wendy Morales, uno de sus principales brazos represivos.
Durante su alocución en los medios oficialistas, Murillo alentó a sus fanáticos a “estar pendiente a que ante cualquier alteración se restaure la paz”. En varias ocasiones, analistas y opositores han cuestionado el falso y doble discurso de Murillo, quien por un lado habla de paz y amor. Sin embargo, por el otro, promueve el odio, principalmente contra quienes se han atrevido a levantar la voz y denunciar las violaciones a los derechos humanos.
«Nadie puede atreverse a alterar la paz, porque es un don de Dios, y el don más preciado, el don más grande, el don que nos permite caminar, trabajar en armonía, seguros, tranquilos; vivir, prosperar. La bendición suprema del padre celestial, la paz, cómo debemos cuidarla», dijo también la codictadora.
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El régimen Ortega-Murillo se ha mantenido cauteloso en los últimos meses, principalmente después de la extracción de Nicolás Maduro de Venezuela y recientemente el asesinato del ayatolá Alí Jamenei, líder de Irán. Los dictadores se han tragado su discurso antiimperialista, luego de estos acontecimientos que han puesto en jaque a dos de sus aliados, mientras se tambalea el régimen cubano.
Segunda advertencia del régimen
Con ese aviso a su militancia, Murillo se expresó casi en los mismos términos que lo hizo Ortega en julio de 2025, cuando el dictador llamó a «no descuidar la vigilancia», sino «redoblarla» para «procesar a los vendepatrias».
Por lo que se ve, esta es la segunda advertencia que hace en las últimas semanas. El 18 de febrero, Murillo cuestionó a quienes lanzan «odio sobre su patria» y tienen familiares que viven «seguros» en Nicaragua, según ella. Eso se interpretó por analistas como una amenaza a los exiliados. También recientemente, en un alarde de cinismo, dijo que Dios nos había puesto en la tierra no para matarnos unos a otros.
La frase fue rechazada por sacerdotes consultados que hicieron ver la hipocresía de Murillo, que manipula el lenguaje religioso para colocarse como una verdadera creyente, a pesar que ella ha sido señalada de cometer delitos de lesa humanidad desde 2018.
El elogio a Wendy Morales, “una mujer destacada”
Similar a como Ortega elogia a sus principales cuadros represores, Murillo hace lo mismo con sus funcionarios leales. Durante la intervención en los medios oficialistas, la dictadora destacó el “poder” de las mujeres nicaragüenses, que “no es detrimental de los varones”, sino complementario. Lo hizo dos días antes de la celebración del día internacional de la Mujer. “Las mujeres somos y punto. Y no estamos avasallando a nadie. El poder de las mujeres (es) para garantizar la paz y el bien”, afirmó.

Parecía referirse a sí misma que ocupa desde hace un año el cargo de «copresidenta», es decir el mismo nivel jerárquico de su marido, luego de las reformas constitucionales a través de las cuales reforzó el aparato represivo. En medio de ese discurso, Murillo saludó a la sancionada procuradora General de Justicia, Wendy Morales. Y la describió como “una mujer destacada, valiente, talentosa, relevante, al servicio» de las familias nicaragüenses.
A Morales la sancionó Estados Unidos en marzo de 2024 por su “complicidad con la opresión que ejerce el régimen de Ortega-Murillo”. Se le consideró como “una figura clave en la persecución injusta del régimen nicaragüense contra presos políticos y la sociedad civil en el país”, según el Departamento del Tesoro.
El abogado Danny Ramírez-Ayerdiz, del Centro de Asistencia Legal Interamericano en Derechos Humanos (Calidh) señala que este llamado de Murillo hacia la militancia sandinista es para que “hostiguen a los opositores y los familiares de opositores que todavía podrían quedar en Nicaragua”.
“Actualmente el régimen está temeroso y a la vez está paranoico, ven enemigos por todos lados, aunque esos enemigos no existan en realidad. Ella utiliza este discurso de la paz como una forma de un juego de palabras incluso para encubrir los crímenes de lesa humanidad. Es una forma de defender su proyecto dictatorial bicéfalo”, sostiene el defensor de derechos humanos.