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El dictador Daniel Ortega, de 80 años, reapareció confundido la noche de este lunes 23 de febrero durante un acto público, realizado en Managua, para entregar el hospital Sandino Nuevo Amanecer en Bilwi, Región Autónoma de la Costa Caribe Norte (RACCN). Llamó ministro de salud a Gustavo Porras, el presidente de la Asamblea Nacional desde hace nueve años.
También le costó recordar el cargo de su aliado político en esa región. “El delegado de la persistencia, la residencia, presidencia para la Costa Caribe, el comandante Lumberto Campbell”, dijo al presentarlo en un acto en que fue acompañado por Rosario Murillo. Las confusiones llegaron al punto que ella lo corregía cuando «recordó», por ejemplo, que febrero está lleno de efemérides. Mencionó la de José Dolores Estrada y Andrés Castro, aunque en ese caso ocurrió en septiembre.
La efeméride de este mes, a la que se refirió Ortega, es al 92 aniversario del asesinato del general Augusto C. Sandino que conmemoraban antes con un acto en Niquinohomo, la cuna de este personaje histórico. Pero este evento fue cancelado sin dar ninguna explicación. Eso despertó el interés de algunos de sus críticos como el exdiputado Enrique Sáenz que lo consideró un ardid.
«Siempre alientan esa especulación para después aparecer riéndose de los incautos. Así que la única razón posible es el temor o terror…¿Temor a qué? La conjetura se la dejo a ustedes, aunque no es preciso ser adivino para saber a qué le temen», escribió Sáenz.
Tampoco hicieron el Congreso
Este 21 de febrero estaba previsto también que se realizara un congreso del Frente Sandinista, bajo el nombre de «Viva Sandino». Pero tampoco se realizó. Este evento hacía parte de una serie de festejos, cuando se cumplen 19 años de haber instalado la dictadura. Pero también ya suman más de 365 días desde que ella asumió el mismo nivel jerárquico de su marido, luego de las reformas a la Constitución.
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Exalta nuevamente a la dictadora
A pesar de sus confusiones, el dictador atinó en exaltar a Murillo. Esta vez dijo que ella era la artífice del nombre del nuevo hospital de Bilwi. “El nombre del hospital (idea) de la Rosario, sobrina nieta del general Sandino, no era para menos”, sostuvo.
Ortega y Murillo dirigen un régimen familiar, con el que fortalecieron el aparato represivo con las mismas reformas constitucionales con las que la entronizaron a ella. Abolieron la independencia de los poderes del Estado, que son coordinados ahora por el ejecutivo.
La cancelación de todas estas actividades partidarias que serían importantes, para proyectar aún más la figura de la dictadora entre las bases del FSLN, coinciden con un momento en que Estados Unidos está presionando a la tiranía nicaragüense, aliada de Rusia y China, mientras intenta imponer su doctrina de seguridad en América Latina, en la que priorizan alejar de la región a las otras potencias.
En enero, las tropas delta estadounidenses capturaron además en Caracas a Nicolás Maduro y Cilia Flores, aliados políticos de los dictadores nicaragüenses, y mantienen conversaciones con la dirigencia cubana, mientras la dictadura se cae sola a pedazos tras años de crisis, mientras Washington impuso recientemente un bloque petrolero a la isla.
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El invento de la Copresidencia
El 30 de enero, el Departamento de Estado enfocó su crítica a Murillo y calificó como un “invento” la copresidencia y criticó el ejercicio de su poder, el cual descansa en la represión y la manipulación constitucional, según un tuit publicado desde su cuenta oficial.
“Hace un año, Rosario Murillo inventó una ‘Copresidencia’ para consolidar su control ilegítimo sobre Nicaragua: sin elecciones, sin mandato, sin legitimidad. El poder basado en la represión y la manipulación constitucional no es la voluntad del pueblo. Cobardemente, ha negado a los nicaragüenses el derecho al voto democrático porque sabe que no puede ganar”, afirmó la Cancillería liderado por Marco Rubio.
En otra ocasión, incluso llamaron régimen Murillo Ortega al sistema político que impera en la Nicaragua de hoy. El 29 de enero, el régimen puso fin a la misión en Washington del co-canciller Denis Moncada, luego de que lo enviaran en secreto como “encargado de negocios” en busca de “un acercamiento con el gobierno norteamericano”, según diversos analistas. Aquello fue interpretado como un fracaso, por un diplomático consultado entonces por LA PRENSA.
Entre las más recientes medidas está la sanción al alcaide Roberto Guevara, jefe de la sección de máxima seguridad conocida como La 300, en la cárcel Modelo. Lo señalan de participar en graves violaciones de derechos humanos en el caso de un reo político.
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Para Jaime Aparicio Otero, expresidente del Comité Jurídico Interamericano de la OEA, la sanción a Guevara es un paso importante. «Tengo la impresión de que es el inicio de una agenda del secretario Rubio de impulsar sanciones contra la familia Ortega y los responsables de ejecuciones extrajudiciales, torturas y detenciones arbitrarias», declaró días atrás a LA PRENSA.