Murillo “amenaza” a exiliados que tienen familia en Nicaragua, según analistas

Murillo “amenaza” a exiliados que tienen familia en Nicaragua, según analistas

Después del acto de entrega de 180 buses chinos, Rosario Murillo criticó a aquellos que lanzan “odio sobre su patria” y que tienen familiares que viven “seguros” en Nicaragua

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La dictadora Rosario Murillo criticó a quienes lanzan “odio sobre su patria” y que tienen familia en Nicaragua, que según ella viven “seguros” y con “tranquilidad”. Las declaraciones las dio luego del acto de entrega de 180 buses chinos a empresarios del transporte, la noche del lunes 16 de febrero. Defensores de derechos humanos interpretan sus palabras como una amenaza a los exiliados cuyos familiares viven en territorio nicaragüense.

“Que los perdone Dios a todos aquellos que cada día se esfuerzan para lanzar odio sobre su patria, imagínense, sobre su tierra, familia; que muchos de ellos, son pocos, pero muchos de ellos tienen familias que viven tranquilos, que viven seguros”, declaró Murillo.

El experto en derechos humanos Uriel Pineda interpreta estas declaraciones de Rosario Murillo como una clara amenaza a los exiliados que tienen familia en Nicaragua. Destaca que la dictadora “enfoca mal sus energías”, porque la verdadera amenaza actual es la “beligerante política exterior encabezada por Estados Unidos”, que en varias ocasiones han enviado avisos a la dictadura y directamente a Murillo a quien señala de “consolidar su control ilegítimo” y de crearse una copresidencia “porque sabe que no puede ganar” en un proceso electoral.

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“La referencia a la familia que tienen en Nicaragua, personas que luchan por la democracia y libertad del país, sin duda es una amenaza, que advierte la posibilidad de que familiares de actores sociales y políticos enfrenten represalias”, sostiene el experto en derechos humanos.

Paz de la que habla Murillo es “falsa”

Para el defensor de derechos humanos, Danny Ramírez-Ayerdiz, del Centro de Asistencia Legal Interamericano en Derechos Humanos (Calidh), la supuesta tranquilidad y paz de la que habla Murillo es “falsa”, porque muchas familias “han sufrido de la represión directa de Murillo y no estuvieron nada en paz”. Muestra de ello son las conocidas Madres de Abril que luego del asesinato de sus hijos en las protestas se vieron obligadas a huir tras la persecución del régimen, o personas que han sido expulsadas o impedidas de ingresar al país como medida de represalias.

Otros casos son los familiares de presos políticos, que según informes de organismos defensores de derechos humanos son amenazados con impedir verlos si informan sobre las condiciones en las que estos se encuentran. Así como la vigilancia a la que son sometidos los nicaragüenses, principalmente en las iglesias.

“Esa falsa noción de paz es la que regula las relaciones sociales de terror que dirige la dictadura contra la población, tanto dentro como fuera del país”, expone Ramírez-Ayerdiz haciendo también referencia a la represión transnacional de la que han sido víctimas mortales Roberto Samcam y Jaime Luis Ortega Chavarría, así como los dos atentados sufridos por Joao Maldonado.

Un país que solo existe en la cabeza de Murillo

Uriel Pineda dice que Rosario Murillo “describe un país que solo existe en su cabeza” porque en Nicaragua “no hay paz, sino un ambiente de miedo, tensión e incertidumbre” que es “alentado por el estado de excepción y represión que se vive desde hace años”.

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Sobre el supuesto odio que según la dictadora lanzan los exiliados, la opositora y defensora de derechos humanos, Haydée Castillo, señala que es Rosario Murillo quien lo vocifera a diario en sus alocuciones en los medios oficialistas o en los actos oficiales.

“(Murillo dice que) ‘aquí no hay odio’, pero todos sus discursos después de cada acto, al mediodía y todo, ella lo que hace es emitir una serie de improperios que polarizan, que criminalizan, que marcan un desprecio para los semejantes y si eso no es un discurso de odio, yo creo que ella está viendo la ley del espejo, donde se ve a ella misma y su sistema”, expone Castillo.

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La opositora cuestiona las palabras de Murillo sobre la supuesta inexistencia de miseria cuando casi el 70 % de la población económicamente activa de Nicaragua no tiene seguridad social. Así como a la supuesta paz, cuando “patrullas de la Policía permanecen en los barrios frente a quienes ellos consideran opositores”, el silencio en el que han sometido a la población que tiene temor a expresarse porque el régimen criminaliza la libertad de expresión o el sufrimiento que viven las familias desintegradas por el exilio forzado que han vivido miles de nicaragüenses.

Crímenes de lesa humanidad documentados

Aunque la dictadura, y principalmente Daniel Ortega y Rosario Murillo tratan de ocultar la realidad de Nicaragua, las violaciones a los derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad cometidos han sido documentados en informes del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (Ghren) de las Naciones Unidas y el Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (Meseni) de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Los informes del Ghren han determi­nado que el Estado nicaragüense, sus estructuras de seguridad y altos funcionarios han cometido violaciones sistemáticas de derechos humanos que equivalen a crímenes de lesa humanidad, incluidas ejecuciones extrajudiciales, torturas, detenciones arbitrarias y persecución política desde 2018, incluso el informe de abril de 2025 identifica por primera vez a 54 funcionarios (militares, policías, magistrados, políticos) responsables de la represión sistemática en el país.

Por su parte, el Meseni ha recopilado datos sobre víctimas, detenciones, asesinatos y violaciones desde las protestas de 2018, registrando al menos 355 muertos y miles de víctimas.

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