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Durante la entrega anoche de 180 buses chinos destinados a transportistas de los departamentos, el dictador Daniel Ortega llamó “basura” a su otro cooperante, Taiwán, arremetió contra “el imperio yanque” y dijo que a la fallecida expresidenta Violeta Barrios lo derrotó en 1990 porque, según él, el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan infundió “terror” en el pueblo durante los años ochenta.
En realidad, Reagan había dejado de ser presidente desde el 20 de enero de 1989. El disparate de Ortega obvió que quien ejercía el poder entonces era George H. W. Bush, quien dejaría la Casa Blanca hasta enero de 1993. Al enfocarse en sus ataques a Estados Unidos, el dictador tampoco reconoció que él y el FSLN impusieron un servicio militar obligatorio que llevó a la muerte a decenas de miles de jóvenes durante seis años. Ni el autoritarismo y los abusos que cometieron los dirigentes sandinistas.
Las declaraciones de Ortega se dan en un momento de presión tras la captura por parte de Estados Unidos del dictador venezolano Nicolás Maduro, acusado por narcotráfico; las fuertes medidas tomadas por la Administración de Donald Trump contra el régimen castrista en Cuba, así como los constantes llamados de Estados Unidos para la liberación de presos políticos en Nicaragua y el señalamiento a Rosario Murillo de inventarse una copresidencia “porque sabe que no puede ganar” elecciones.
“Los taiwanes son chinos y debería de sentirse orgullosos de ser chinos y no basura taiwanesa”, dijo Ortega luego de afirmar que la misión de Taiwán “usurpaba” en Nicaragua desde los años noventa hasta diciembre de 2021, o sea incluyendo durante 15 años bajo su régimen, un espacio diplomático que, dijo, le correspondía a la República Popular China.
Durante 30 años Taiwán llevó inversión a Nicaragua, pero también apoyó a los jóvenes nicaragüenses con becas, financió programas de salud y agropecuarios en los que destacó la asistencia técnica y el apoyo al microcrédito.
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El dictador llama “basura” a Taiwán, del cual durante 15 años su propio gobierno recibió millones de dólares en donaciones y cooperación, y con el que hasta hace poco se mantenía activo un tratado de libre comercio.
Alaba a China
Sobre la República Popular China, con la cual reanudó relaciones al mismo tiempo de su ruptura con Taiwán en diciembre de 2021, afirmó que entre las potencias del mundo que “oprimen y explotan” a los pueblos en vías de desarrollo en Asia, África y América Latina, es “la única excepción” y que da ayuda sin condiciones.
Ortega defiende a China y países como Rusia e Irán porque son los únicos supuestos “aliados” que le quedan tras la caída de Nicolás Maduro en Venezuela.
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Acusó al presidente estadounidense Ronald Reagan de infundir “terror”
Como es usual en sus discursos, Ortega recordó los tiempos después del triunfo de la Revolución de 1979, aseguró que el entonces presidente de Estados Unidos Ronald Reagan (1981-1989) le declaró la guerra al régimen sandinista de aquel entonces. “Fue tan descarado el presidente Ronald Reagan… declaró públicamente que él era un contrarrevolucionario”, continuó.
A Reagan también lo acusó de infundir terror en Nicaragua previo a las elecciones presidenciales de 1990. “Cuando venían las elecciones, Reagan dijo: si votan por los sandinistas habrá más armas y vamos a derrocarlos, y la guerra va a continuar y eso explica porque la población le dio el voto a Reagan, porque era una elección entre Nicaragua y Reagan”, aseguró.
En su recuento Ortega obvió que el FSLN había sido prácticamente abandonado por la Unión Soviética que bajo Mijaíl Gorbachov se encontraba inmersa en un proceso de transformación que para el caso de Nicaragua significó retiro de apoyo político, económico y militar.
Sin embargo, en sus palabras de anoche, Ortega, sostuvo que la fallecida expresidenta Violeta Barrios de Chamorro ganó las elecciones sólo por el apoyo que tenía de Estados Unidos, y no por la crisis en que el FSLN había sumido al país durante 10 años.
También señaló a Barrios de romper las relaciones con la República Popular China para establecer relaciones diplomáticas con Taiwán, según él, siguiendo los lineamientos impuestos por el gobierno del entonces presidente estadounidense Ronald Reagan.
“La señora (Violeta Barrios de Chamorro) era apoyada por una potencia norteamericana… la presidenta puesta no por el pueblo de Nicaragua si no por el terror que le infundió al pueblo de Nicaragua”, afirmó, sin reconocer que doña Violenta lo derrotó obteniendo casi el 55.7 por ciento de los votos frente a 40.8 por ciento que obtuvo él.