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En una estrategia que empezó con el endurecimiento de la política migratoria y el blindaje de la frontera para impedir una entrada masiva de migrantes procedentes de los países donde está forzando cambios, Donald Trump sacó de Venezuela al dictador Nicolás Maduro y ahora tiene acorralada a la dictadura castrista en Cuba. La situación de Nicaragua es diferente, sin embargo, analistas consideran que con la dictadura Ortega Murillo además del bloqueo al suministro de petróleo, podría usar más sanciones específicas y presiones financieras, como el bloqueo de los mecanismos internacionales de pago.
Contrario a lo que ocurre en Cuba, donde el desabastecimiento de petróleo fue suficiente para paralizar el país, ya que el comercio enfrentaba algunas limitaciones y no es una fuente importante de captación de divisas, en Nicaragua podrían aplicar una amplia lista de medidas que afecten las exportaciones y las transacciones financieras.
Esas nuevas medidas se sumarían a las presiones comerciales que ya existen. No se debe olvidar que la administración Trump le impuso a Nicaragua el arancel recíproco generalizado del 18 por ciento, el más alto de la región. Ese arancel está vigente desde agosto y dejó a los productos nicaragüenses en desventaja ante los de la región, ya que algunos países vecinos ofrecen las mismas mercancías y sólo pagan un arancel del 10 por ciento.
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Alta dependencia petrolera de EE. UU.
Es decir, puso en riesgo su principal mercado, ya que Estados Unidos es el destino de alrededor del 60 por ciento de las exportaciones totales, es decir las del régimen general y las de zona franca; y en el caso de algunos productos como los textiles de zona franca, absorbe más del 80 por ciento de la producción total.
Teniendo en cuenta que alrededor del 70 por ciento del petróleo combustible y lubricantes que se consumen en el país provienen de Estados Unidos, un bloqueo similar al que enfrenta Cuba sería fatal. Según reportes del Banco Central de Nicaragua (BCN), entre enero y noviembre la factura petrolera totalizó 1,304 millones de dólares y de ese monto, 844 millones fueron pagados a Estados Unidos.
El desabastecimiento de combustibles paralizaría la producción, la movilización de personas y mercancías, y el ingreso de visitantes. Y esto a su vez, afectaría el ingreso de divisas a través de las exportaciones y el turismo, tal como está ocurriendo actualmente en Cuba, acorralada por el desabastecimiento y la prohibición de Trump de imponer aranceles a los países que envíen crudo a la isla.
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Dieron primeros pasos
«La política de Estados Unidos es bastante coordinada. Primero bloquearon la migración y después dieron el golpe. A diferencia de la retórica puramente democrática, Trump está utilizando herramientas de presión económica directa. En lugar de una ruptura total del DR-Cafta que pudo causar una crisis migratoria masiva, impuso aranceles progresivos que empezaron en 18 por ciento y subirán en 2028 para productos fuera del Cafta», dice un economista que por temor a represalias pide no revelar su identidad.
Además, siempre queda la posibilidad de suspender el acceso preferencial de los principales productos de exportaciones, oro, café y carne nicaragüenses, al mercado estadounidense. Suspender definitivamente a Nicaragua del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, conocido como DR-Cafta; o elevar aún más el arancel que impuso la USTR.
En diciembre de 2025, al concluir la investigación con la que determinó que los abusos que cometen los Ortega Murillo intervienen con el comercio, la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés) impuso un arancel a los productos que no están protegidos por el Cafta. Ese arancel es del 0 por ciento a partir del 1 de enero de 2026, subirá a 10 por ciento el 1 de enero de 2027 y al 15 por ciento el 1 de enero de 2028.
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Asfixia financiera internacional
Este arancel se suma al recíproco generalizado del 18 por ciento vigente desde agosto. Pero también fue impuesto bajo la amenaza de que «si Nicaragua no avanza en la solución de estos problemas (violaciones a los derechos humanos, laborales y al Estado de deecho), este cronograma y estas tasas podrían modificarse», dice la resolución de la USTR.
A esto hay que sumarle las presiones a los organismos multilaterales que ya existían, con las que Estados Unidos, utilizando su peso financiero asfixió las fuentes de liquidez externa de la dictadura. Le bloqueó el financiamiento concesional que le otorgaban el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Esto obligó a la dictadura a pedir financiamiento del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), que cobra tasas de interés más altas y condiciones financieras más caras. El economista considera que aunque no hay un mecanismo directo para hacerlo, Estados Unidos podría extender las presiones que mantiene sobre los multilaterales al BCIE, que en los últimos años se consolidó como el principal financiador externo de la dictadura Ortega Murillo.
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El oro, el producto más expuesto a sanciones
Adicionalmente, según el economista Juan Sebastián Chamorro, la administración Trump podría imponer más sanciones, pero ahora específicas a sectores como el oro, que según investigaciones del Diario LA PRENSA, está generando ingresos a la dictadura Ortega Murillo.
Dichas sanciones, según los economistas, podrían incluir el embargo o paralización de las exportaciones de oro. También consideran factibles la imposición de sanciones al Sistema Financiero que bloquen las transacciones en dólares a los bancos que oxigenan a la dictadura.
«Otra medida puede ser la suspensión del sistema SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication), considerada la ‘opción nuclear’ en el arsenal de sanciones financieras de la administración Trump en 2026. Si bien ya se han implementado aranceles graduales y el bloqueo de fondos multilaterales, la desconexión de SWIFT llevaría a Nicaragua a un aislamiento financiero total, similar al que han experimentado Irán o Rusia», explica el economista que pide anonimato.
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Impacto devastador
Añade que la ejecución de esta medida por parte de Washington tendría consecuencias inmediatas y devastadoras, debido a la alta dependencia de Nicaragua del dólar estadounidense y de su relación comercial y bancaria con Estados Unidos.
La suspensión del sistema SWIF impediría a los bancos nicaragüenses enviar y recibir pagos internacionales de manera estándar. Esto detendría la importación de insumos básicos (combustible, medicinas, materias primas) y recibir los ingresos por las exportaciones. Además, paralizaría el envío y llegada de remesas que actualmente superan los 6,200 millones de dólares anuales y representan alrededor del 30 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de Nicaragua.
«Una desconexión del sistema SWIFT bloquearía los canales oficiales de envío, golpeando directamente el consumo de los hogares y la estabilidad del tipo de cambio. Provocaría la fuga de capitales e incluso puede ocasionar la quiebra de los bancos ante la imposibilidad de mover divisas. El sistema bancario nacional enfrentaría una crisis de liquidez masiva. Los ahorradores intentarían retirar sus fondos, lo que obligaría al régimen a imponer un ‘corralito’ financiero», explica el economista.
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Tres razones claves
Concluye que a diferencia de años anteriores, en 2026 la administración Trump podría impulsar esta medida porque existen tres factores que hacen que sea más probable, por el sustento legal al que podría recurrir para justificarla.
Estos factores serían la Ley de Restauración de Soberanía y Derechos Humanos (H.R. 7055) que introdujeron recientemente. Esta busca ampliar los criterios de sanciones para incluir la prohibición de inversiones y el bloqueo de flujos financieros totales. El segundo sería la conexión con Rusia, ya que la inteligencia de Estados Unidos ha señalado que Nicaragua podría estar sirviendo como un nodo para ayudar a Rusia a evadir sus propias sanciones, por lo que cortar el sistema SWIFT en Nicaragua cerraría esa «puerta trasera».
Finalmente, está el tráfico de migrante, ya que el presidente Trump ha vinculado la estabilidad económica de Nicaragua a su cooperación en temas migratorios. Por lo que si la dictadura Ortega Murillo sigue facilitando el tránsito de migrantes extrarregionales, la suspensión financiera sería el castigo directo.
De hecho, el economista considera que la reciente eliminación de la política de libre visado para una amplia lista de países, entre ellos Cuba, podría ser una señal de la dictadura para evitar sanciones más severas para los miembros de la familia Ortega Murillo y otros miembros del círculo de poder.
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Lo que está pasando en Cuba
Mientras en Nicaragua crece la expectativa por lo que puede ocurrir, el cerco energético que la administración Trump le impuso a Cuba mantiene a la dictadura castrista al borde del precipicio. La isla que tiene 9.6 millones de habitantes, está sumida en apagones. Los vuelos nacionales e internacionales están suspendidos y los hoteles cerrados, por tanto el turismo está paralizado.
El precio del dólar se disparó, algunas empresas están cerradas temporalmente, redujeron las jornadas en los centros de estudio y la semana laboral a cuatro días. El transporte público semiparalizado y las colas características del desabastecimiento permanente que sufre la población se multiplicaron, los propietarios de vehículos buscan aunque sea un poco de combustible.
La BBC atribuye el agravamiento de la crisis a la dependencia histórica del petróleo importado, situación que es más grave en Nicaragua porque depende ciento por ciento del crudo importado. Cuba necesita unos 110,000 barriles diarios para sostener su economía, y su producción interna es de apenas 40,000 barriles al día.
Por años este déficit lo cubrió con el apoyo de sus aliados políticos. México, Venezuela y Rusia le suplían esta necesidad. Pero desde la caída de Maduro, el pasado 3 de enero, el abastecimiento de petróleo venezolano se suspendió. Trump bloqueó la llegada de crudo venezolano y también anunció aranceles para los países que le suministren petróleo a la isla. El fin de semana México envío dos barcos con 814 toneladas de ayuda humanitaria, pero nada de petróleo. Rusia y China prometen ayudar, pero hasta ahora no lo han hecho.
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