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La arrolladora victoria de la primera ministra, Sanae Takaichi, en las elecciones generales del domingo en Japón aleja aún más la posibilidad de una desescalada de la tensión con China, aunque será difícil que las represalias de Pekín vayan más allá del ámbito económico, explicó un experto.
«Seguramente seguiremos viendo una retórica más dura por parte de China (…). Al mismo tiempo, cualquier postura militar probablemente seguirá siendo una ‘escalada incremental calibrada’, como podría decirse: Pekín querrá evitar una escalada no intencionada con Japón y Estados Unidos», aseguró este martes a EFE el investigador de la Universidad de Tokio Akira Igata.
Igata, especializado en seguridad económica, vaticinó que China mantendrá sus intentos de «coerción» mediante la restricción de exportaciones de minerales críticos o desincentivando el turismo hacia Japón, mientras Takaichi no se retracte de los comentarios sobre Taiwán que encendieron la disputa.
«No veo que eso vaya a suceder, lo que significa que hay pocos motivos para que Pekín dé marcha atrás», opinó el experto.
El Partido Liberal Democrático de Takaichi se hizo con 316 de los 465 escaños de la Cámara Baja en las elecciones niponas, que se produjeron en un contexto de deterioro sostenido de las relaciones entre Pekín y Tokio a raíz de la cuestión de Taiwán.
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Las palabras sobre Taiwán que desataron la ira china
La mandataria japonesa provocó la ira de Pekín en noviembre cuando dijo, en una sesión parlamentaria, que un posible ataque chino contra Taiwán podría obligar al archipiélago a activar a sus Fuerzas de Autodefensa (Ejército).
Aunque la primera ministra ha defendido que su postura no se desvía de la de sus antecesores, y ha hecho frecuentes llamamientos al diálogo con China, el gigante asiático ha reaccionado pidiendo a sus ciudadanos que no visiten el archipiélago, donde los chinos están entre los grupos de turistas más numerosos, o restringiendo las exportaciones de minerales críticos, entre otras medidas.

Reacciones de Pekín al triunfo de Takaichi
El Gobierno chino consideró que la victoria aplastante del partido de la primera ministra Sanae Takaichi «refleja problemas estructurales» en Japón.
El portavoz de la Cancillería china Lin Jian declaró en una rueda de prensa que los resultados de la votación muestran «tendencias ideológicas profundamente arraigadas que merecen una profunda reflexión por parte de personas perspicaces en Japón y la comunidad internacional»
Lin instó a las autoridades japonesas «a que afronten, en lugar de ignorar, las preocupaciones de la comunidad internacional, a que sigan el camino del desarrollo pacífico en lugar de repetir los errores del pasado».
«Si las fuerzas de extrema derecha en Japón malinterpretan la situación y actúan imprudentemente, inevitablemente se enfrentarán a la resistencia del pueblo japonés y a un fuerte contraataque de la comunidad internacional», agregó el vocero.
Añadió que la política de China hacia Japón «siempre ha mantenido estabilidad y continuidad y no cambiará debido a ninguna elección japonesa en particular».
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¿El pacifismo japonés a discusión?
Sus comentarios se referían, en particular, a los planes de Takaichi de aumentar el gasto en defensa y a su postura favorable a reformar el pacifista Artículo 9 de la Constitución japonesa para incluir el papel de las Fuerzas de Autodefensa (Ejército) en la Carta Magna, entre otros asuntos.
La victoria del domingo dio al gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) de la mandataria una supermayoría de dos tercios de la Cámara Baja, aunque aún se encuentra en minoría en la Alta.
Para reformar la Constitución, son necesarios dos tercios en ambas cámaras, antes de la celebración de un referéndum nacional. Aun así, Takaichi ha insistido en su intención de facilitar una reforma de la Carta Magna lo antes posible.
«Línea roja» para China
Pero esa intención, matizó Igata, no tiene necesariamente que referirse al Ejército. Takaichi «ha hecho una afirmación general sobre la modificación de algunas partes de la Constitución, sin especificar el Artículo 9 ni las Fuerzas de Autodefensa. Este es un punto muy sutil, pero que vale la pena destacar», explicó.
Por eso, el investigador cree que cualquier protesta de Pekín tiene mucho más que ver con Taiwán que con un supuesto auge del militarismo japonés.
«Taiwán es una línea roja para Pekín, y lo han dejado muy claro. Esta preocupación también se intensifica por la percepción de un mayor acercamiento entre Japón y Estados Unidos en las contingencias relacionadas con Taiwán», aseguró el experto.
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