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La conservadora primera ministra Sanae Takaichi, de 64 años, conocida como ‘la dama de hierro japonesa’, logró el domingo la mayor victoria electoral del Japón de posguerra al asegurarse en la Cámara Baja una mayoría de dos tercios que le permitirá aprobar proyectos de ley rechazados en la Alta, donde su partido está en minoría.
Su partido logró hacerse con 316 de los 465 escaños que componen la Cámara Baja, según datos oficiales reportados por la cadena de televisión NHK.
La conservadora revalidó con creces su mandato en los comicios anticipados que convocó ella misma hace apenas tres semanas, aprovechando así sus altos índices de popularidad y logrando una mayoría suficiente para gobernar con facilidad junto a su nuevo socio de coalición, el Partido de la Innovación de Japón (Ishin).
«Ayer, el pueblo japonés me dio un fuerte impulso para llevar a cabo cambios en la política sin importar el coste», dijo Takaichi en una rueda de prensa, al explicar que Japón debe «abandonar por completo la excesiva restricción fiscal y la escasez de inversiones en el futuro».
Referente del ala dura del Partido Liberal Democrático (PLD), fuerza dominante de la política japonesa desde los años cincuenta, Takaichi accedió al cargo en octubre de 2025 tras una difícil votación parlamentaria marcada por la ruptura de su partido con el que había sido su socio de coalición desde hacía 26 años, el budista Komeito.
Su arrolladora victoria le dará ahora margen a la veterana política para perseguir sus planes de espolear la estancada economía japonesa a través de una política fiscal expansiva, aunque también tendrá que lidiar con la creciente tensión con China, en un convulso escenario internacional salpicado por conflictos y la caída del yen.
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Planes económicos
Según Takaichi, el resultado permitirá a la coalición «llevar a cabo importantes cambios», incluyendo una «política fiscal proactiva y responsable», así como un «refuerzo fundamental de las políticas de seguridad».
Entre estas metas incluyó su promesa de reducir a cero durante dos años el impuesto a los alimentos y las bebidas, para rebajar la presión sobre los hogares a causa de la persistente inflación y la caída real de los salarios, así como el paquete de estímulos de 21,3 billones de yenes (unos 115n mil millones de dólares) anunciado en diciembre.
Defensa, mayor cooperación con EE.UU.
Con este panorama, una reforma de la Constitución pacifista de Japón para contemplar la posesión formal de un Ejército y ampliar sus competencias es una prioridad para Takaichi, baluarte del ala dura del PLD.
Takaichi también destacó sus planes de crear una agencia nacional de inteligencia o de intensificar el escrutinio de las inversiones extranjeras en Japón, entre otros proyectos, y prometió expandir su cooperación con Estados Unidos durante su próxima cumbre con el mandatario estadounidense, Donald Trump, que se espera para el 19 de marzo en Washington.
La primera mujer líder del país
«Estas elecciones representan una gran victoria personal para Takaichi», dice a EFE el profesor Jeffrey J. Hall, especialista en estudios japoneses en la Universidad de Estudios Internacionales de Kanda, que vaticina que la oposición de izquierda y centro tardarán años en recuperarse.
«Hay un aire positivo entre los votantes vinculado a los orígenes humildes de Takaichi y a su condición como primera mujer primera ministra en la historia de Japón. Su historia es conmovedora y muchos se centran en ella más que en sus posturas conservadoras de línea dura», señala el analista.
Admiradora de Thatcher y aficionada al beisbol
Takaichi, de 64 años, ha sido la primera mujer en liderar el país asiático y también su partido. Expresentadora de noticias, la política nació en Nara, en el oeste japonés, el 7 de marzo de 1961, y es una admiradora confesa de Margaret Thatcher, lo que le ha valido el sobrenombre de ‘la dama de hierro japonesa’.
Aficionada al béisbol, deporte nacional, Takaichi es considerada la heredera ideológica del asesinado ex primer ministro Shinzo Abe.
Ya cuando ganó la carrera por el liderazgo de su partido el pasado septiembre, algunas voces señalaron que las opiniones revisionistas de Takaichi en torno al pasado de Japón podrían revertir años de progreso en la cooperación y distensión con territorios como China.
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El comentario sobre Taiwán que molestó a Pekín
Tokio y Pekín atraviesan su peor crisis en años tras unos comentarios de la mandataria en el Parlamento nacional, poco después de su llegada al cargo, en los que señaló que un eventual ataque a Taiwán justificaría una intervención de sus fuerzas armadas, lo que China ha tildado de injerencia y por lo que ha adoptado represalias.
Takaichi, que en su época universitaria tocó la batería en una banda de ‘heavy metal’, dio el salto a la política en 1996, después de haber trabajado como presentadora de televisión del canal TV Asahi.
Cuando recibió a mediados de enero en el archipiélago al presidente surcoreano, Lee Jae-myung, la japonesa lo llevó a su Nara natal y lo invitó a participar en una sesión de batería en la que demostró su desenvoltura con el instrumento.

ex primer ministro Shinzo Abe. Ha sido ministra de Interior y de Seguridad Económica, de Estado para Economía, Comercio e Industria y de Ciencia y Política Tecnológica. JIJI Press / AFP
Larga trayectoria; vida personal
Durante su larga trayectoria política, Takaichi ha ocupado diferentes cargos ministeriales y en el partido, como la cartera de Interior y de Seguridad Económica, así como la de Estado para Economía, Comercio e Industria y para Ciencia y Política Tecnológica.
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Takaichi es pareja y ha adoptado a los tres hijos del también político Taku Yamamoto, que ha llegado a desempeñarse como viceministro de Agricultura, Silvicultura y Pesca y con quien se casó en 2004, un año después de lo cual ella sería elegida por primera vez como miembro de la Cámara Baja.
La victoria de Takaichi y su ascenso como primera ministra resultan especialmente significativos para Japón, que ocupó el puesto 118 de 148 en el último informe del Foro Económico Mundial sobre brecha de género, dado que apenas en torno al 14,6 % y el 16,1 % de los puestos parlamentarios y directivos están ocupados por mujeres.
El país asiático suele obtener el peor resultado en este aspecto entre los países del G7 (formado también por Francia, Reino Unido, Italia, Alemania, Canadá y Estados Unidos).