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Origen. Desde 1980 su nombre oficial es Sistema Penitenciario Jorge Navarro, en homenaje a uno de los fundadores del partido Frente Sandinista. Sin embargo, esta cárcel fue construida por los Somoza. Según publicaciones locales, su edificación se anunció en 1955 con el nombre Centro Penal de Rehabilitación Social y durante la gestión de Anastasio Somoza García, padre de la dinastía. No obstante, sus primeros pabellones se inauguraron en 1966. El costo inicial del edificio fue de cinco millones de córdobas (uno 750 mil dólares de la época).
Modelo. Se ubica en el municipio de Tipitapa, a 20 kilómetros de la ciudad de Managua. En sus inicios recibió el nombre popular de “La Modelo”, con el que todavía se le conoce, por su intención original de brindar un trato más humano que el que se dispensaba en las tenebrosas cárceles somocistas de El Hormiguero y La Aviación. Al inicio funcionaba como la prisión nacional donde permanecían por un tiempo los reos que luego eran ubicados en cárceles departamentales.
Preso 198. Daniel Ortega fue uno de los primeros residentes de La Modelo. Cuatro meses antes de su detención, el 21 de julio de 1967, participó, junto con otros miembros del Frente Sandinista, en el asalto a la sucursal Kennedy del Banco de Londres, en Managua, de donde se llevó 225,100 córdobas (unos 32 mil dólares de la época). Lo condenaron a 14 años de cárcel por el robo bancario y nunca lo enjuiciaron por el asesinato del sargento Gonzalo Lacayo, en el que también participó. Estuvo siete años en prisión. En La Modelo le asignaron el número 198, según el orden en que iban llegando los reos a la cárcel recién inaugurada.
Respeto. Ortega recibió en La Modelo un trato muy distinto del que su dictadura ha propinado a sus prisioneros políticos. Según un artículo del periodista Fabián Medina, autor de El Preso 198: un perfil de Daniel Ortega, “mientras estuvo en manos de la Seguridad Somocista (OSN), Ortega y sus camaradas fueron brutalmente torturados, pero su situación cambió al ser trasladados a la nueva cárcel Modelo, donde, según sus propios testimonios, tenían acceso a libros, periódicos, cartas, visitas familiares, paquetes de comida y un trato respetuoso”. A los prisioneros de conciencia de la pareja Ortega Murillo les han negado todo eso y más. Incluso la Biblia.
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Pabellones. En 1980 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos visitó la cárcel y reportó pésimas condiciones carcelarias, que con los años solo han empeorado. En aquel momento la describieron como una estructura con siete grandes pabellones, tres a cada lado y uno al fondo. En cada pabellón las celdas están distribuidas en dos pisos que solo tienen un baño.
Galería 300. La Modelo es un complejo de edificios que se extiende por 13,980 metros cuadrados. Al fondo del penal se encuentra la Galería 300, una zona de máxima seguridad separada del resto por muros de cinco metros de alto. Al inicio la destinaron a la contención de presos de alta peligrosidad vinculados con el crimen organizado y el narcotráfico, pero la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo la ha utilizado para aislar a ciertos presos políticos. Cuenta con 150 celdas con capacidad para 300 presos, dos por cada una.
Infiernillo. Las celdas conocidas como “Infiernillo” conforman el primero de los tres módulos de la Galería 300, inaugurada en abril de 2014. Todos los módulos se consideran de “máxima seguridad”, pero en el Infiernillo los reos suelen encontrarse aislados (uno por celda) y muchas veces con grilletes en manos y pies. En los otros módulos los prisioneros también padecen horribles condiciones, pero están acompañados. Las quejas por el trato recibido por los internos en estos “microhornos” vienen desde su inauguración. Desde el comienzo el penal enviaba a la Galería 300 a prisioneros con penas menores que no cabían en el perfil de alta peligrosidad. Debido al estrés carcelario, un hondureño intentó suicidarse con pastillas de curar frijoles y otro reo se hizo un corte en la yugular.

Inhumano. Los testimonios de exreos de la dictadura coinciden al describir las celdas de la Galería 300: calor insoportable, camastros de cemento, nubes de zancudos, hordas de cucarachas y ratones, agua solo dos horas al día (por la mañana), nada de energía eléctrica y escasa luz solar. Sirven arroz y frijoles en los tres tiempos de comida (a veces solo una comida al día y en ocasiones en mal estado). Los reos se mantienen en ropa interior y solo les “avientan” el uniforme azul de presidiarios cuando deben presentarse a alguna audición. Además, el “inodoro” es la boca de un tubo en el piso.
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Diminuto. “Las celdas miden 2.2 metros de frente por 3.2 metros de fondo. Incluyen dos camastros, uno sobre otro, una pila para agua, un hoyo para pon pon, un diminuto lavadero. Dos ventanitas de 15 x 15 centímetros a una altura de dos metros. La puerta frontal es forrada con láminas de hierro, son semioscuras y el aire circula con dificultad, el calor casi siempre es tremendo. Son similares a las bóvedas funerarias todas de cemento”. Asi la describió en 2020 el profesor Ricardo Baltodano a la plataforma Artículo 66, después de pasar seis meses como preso político en esa galería.
Sobrepoblación. La Modelo está diseñada para albergar a unos 2,400 reos, pero ha llegado a tener una población penal de más de cinco mil personas. “El hacinamiento y el maltrato a los presos desdicen las intenciones de ‘rehabilitación social’ con que fue construida, según han denunciado en diferentes épocas organismos de derechos humanos”, señala un artículo del medio argentino Infobae.
Cigarros. En 2011 un reportaje de la revista Magazine describió las galerías de La Modelo como “lúgubres cuarterías con numerosos inquilinos en cada pieza”. Hasta 12 reos en celdas de escasos metros. Los prisioneros preferían dormir colgados en hamacas, pero muchos tenían que conformarse con “colchonetas raquíticas” sobre el suelo helado. Entre los reos comunes, “los cigarros valen más que el billete” y la posesión más preciada son los buenos contactos. Ser “empleado doméstico” de otros reos es una forma de ganar cigarros.
Fuga. En octubre de 2024 el reo común Gerald Alejandro Gutiérrez Jerez hizo posible una fuga insólita en La Modelo. Su liberación ya estaba programada cuando otro reo, Milton Josué Téllez, condenado por tráfico de drogas, le pidió que lo suplantara durante el pase de lista y le permitiera salir en su lugar. A cambio le prometió una moto y dos onzas de cocaína. El resultado fue que Téllez salió de prisión con la orden de libertad de Gutiérrez y este debió purgar seis meses más, por quebrantamiento de condena.
Mujeres. La activista nicaragüense Vilma Núñez, veterana defensora de derechos humanos, estuvo en La Modelo como presa política del somocismo. “Fue la última que conocí en mi recorrido como prisionera política por las cárceles somocistas. En La Modelo estuve cuarenta días aislada del resto de presos, porque era una cárcel solo para hombres y yo era la única mujer prisionera”, relató a la revista Envío. El régimen Ortega Murillo no tuvo esa precaución cuando encarceló a mujeres transgénero reconocidas por su activismo político y social. Las reas políticas Victoria Obando, Kisha López y Carolina Gutiérrez pasaron diez meses en La Modelo. Sufrieron acoso, abuso y discriminación por su identidad de género.
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Obispo. Monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, es uno de los prisioneros políticos más insignes que han pasado por La Modelo. En agosto de 2022 fuerzas policiales se lo llevaron detenido a Managua en condición de “resguardo domiciliar”, una figura inexistente en las leyes de Nicaragua. En febrero de 2023, cuando Álvarez se negó a aceptar el destierro, la dictadura lo envió a La Modelo y lo condenó a 26 años y cuatro meses de cárcel por “traición a la patria” y “propagación de noticias falsas”. El sacerdote fue liberado y desterrado en enero de 2024.
Eddy Montes. El 16 de mayo de 2019 el prisionero político Eddy Montes fue asesinado por un guardia de La Modelo durante un operativo represivo dentro del penal. El custodio le disparó con un Ak-47 y Montes murió poco después, desangrado, sin recibir atención médica oportuna. Se trata de una ejecución extrajudicial que sigue en la impunidad.
Misterio. Otro preso político fallecido en La Modelo fue Santos Sebastián Flores Castillo. Murió de manera sospechosa en noviembre de 2021. El abogado estaba preso desde 2013, condenado a 15 años de prisión por el delito de violación sexual agravada contra una funcionaria del poder judicial con quien mantenía una relación amorosa. No contó con la asistencia de un defensor privado. En 2005 Flores denunció ante organismos de derechos humanos que Ortega había iniciado una relación con su hermana de 15 años, con quien habría procreado una hija.
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Reos. Pese a las presiones de la oposición nicaragüense, organismos de derechos humanos, la comunidad internacional y el gobierno de Estados Unidos, la dictadura Ortega Murillo se resiste a liberar a reos políticos con los que se ha ensañado de manera particular. Se estima que son 38 los prisioneros de conciencia que mantiene en sus celdas. Muchos de ellos ya llevan más de 10 años presos, la mayoría en La Modelo.
Entre estos se encuentran ocho guardabosques mayangnas, los nueve presos condenados por la masacre del 19 de julio de 2014, el abogado Manuel Urbina Lara, el político indígena Brooklyn Rivera, el excoronel Víctor Boitano y el exasesor presidencial Steadman Fagoth. También Angélica Chavarría, pareja del fallecido general retirado Humberto Ortega, y Marvin Vargas, considerado el primer preso político de la dictadura, quien ya lleva 15 años en prisión.