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Natalia Díaz Quintana fue candidata presidencial en las recién finalizadas elecciones en ese país vecino y durante la campaña electoral la arremetió contra los migrantes, a los que señaló de recibir subsidios del Estado costarricense y de afectar las finanzas de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), porque, según ella, son atendidos sin pagar, a pesar de ser indocumentados.
Después intentó maquillar sus declaraciones. Dijo que ella no odia a los extranjeros, sino que más bien los defiende, siempre y cuando lleguen a trabajar a Costa Rica y no a delinquir, y que en sus primeras afirmaciones no se refería a que los extranjeros no debían ser atendidos por la Caja, sino a que debían pagar el servicio recibido.
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La excandidata presidencial, que no logró ni el uno por ciento de los votos en las elecciones (0.86 por ciento), se trata de una mujer joven, de 41 años, soltera, que es publicista y mercadóloga, nacida en San José, en Calle Blancos, Goicoechea, pero que los orígenes de sus familias paterna y materna están en Guanacaste y en Puntarenas Centro, aunque ella se crio en Moravia, San José.
En su reciente campaña presidencial, Díaz Quintana insistió en contra de los migrantes, pero omitió decir que, tanto del lado materno como del paterno, ella es nieta de nicaragüenses.

La madre de Díaz Quintana es Damaris Quintana Porras, quien fue diputada en el Congreso costarricense entre 2010 y 2014, periodo en el que fue condenada por despedir de manera injustificada a su empleada extranjera Gloria Sotelo Reyes, de quien no se pudo verificar si es nicaragüense o no.
A su vez, Quintana Porras es hija de Jaime Manuel Quintana López, un nicaragüense que se naturalizó costarricense en noviembre de 1949. Quintana López es hijo del nicaragüense Francisco Quintana Salinas, leonés, y de la española Paz López Garrido, nacida en Málaga. Ambos, Quintana Salinas y López Garrido, también se naturalizaron costarricenses.
Por el lado paterno, la excandidata presidencial Díaz Quintana también tiene orígenes nicaragüenses. Su padre, Jorge Díaz Salazar, es bisnieto de Alejandro Salazar Selva, un comerciante nicaragüense que a su vez era hijo del general nicaragüense José Trinidad Salazar Montealegre, quien fue prefecto de Granada entre noviembre de 1855 y enero de 1856.

Contra los migrantes
Durante la recién finalizada campaña electoral costarricense, un periodista le preguntó a Natalia Díaz Quintana, candidata presidencial por el partido Unidos Podemos, si ella estaba de acuerdo con las declaraciones de uno de sus dos candidatos a vicepresidentes, Jorge Ocampo, quien dijo que la población extranjera acapara las ayudas del Estado costarricense.
Ello a pesar de que, según el costarricense Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), de cada 100 personas que reciben apoyo estatal, solo 4 son extranjeras. La estadística habla de que 4.5 por ciento de las personas beneficiadas con subsidios son extranjeras.
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Sin embargo, tras la pregunta, Díaz Quintana se desató en contra de los migrantes.
—Lo que está pasando es que son extranjeros que terminan siendo ticos, en muchos de los casos —dijo Díaz Quintana.
El periodista entonces le repite la respuesta:
—Después serían ticos.
Pero, Díaz Quintana le señala que se apropian de lo que le pertenece a los ticos.
—Es que vinieron a nacer acá, las ayudas, todo. Es lo que está pasando. La gente (costarricense) se queja todos los días… —expresa la ahora excandidata presidencial.

Intentando rebatir las afirmaciones de Díaz Quintana, el periodista le señala que el IMAS afirma que solo el 4.5 por ciento de quienes reciben son subsidios en Costa Rica son extranjeros, pero Díaz Quintana se va más allá.
—No debería de ser ni el cuatro por ciento. No. Es para los costarricenses —manifiesta ella.
—¿Ninguna persona extranjera debería de recibir subsidio? —pregunta el periodista.
—¿Por qué? Si es plata de nosotros. Perdón. ¿Al tico lo subsidian en Estados Unidos? —cuestiona la excandidata.
—A algunos sí —responde el periodista.
—Perdón. En Estados Unidos te cobran hasta lo último —contraataca Díaz Quintana.
—Existen subsidios para personas extranjeros —le indica el comunicador.
—Ahorita yo no creo, ahorita menos —refuta ella.
—Claro, por el tipo de presidente que hay —dice el periodista, aludiendo a Donald Trump.
—Pero es que (Trump) tiene razón. Es plata de todos los costarricenses. ¿Por qué yo tengo que estar pagando a extranjeros? —señala Díaz Quintana.
—No se están llevando todo los extranjeros, ni siquiera la mayoría —insiste el periodista.
—Eso es indiferente. Una persona que se lleve eso no debería pasar. ¿Por qué tienen que llevárselo? —ataca ella.
—Porque son ayudas —le dice el periodista.
—Entonces, que la paguen —sentencia Díaz Quintana.
Poco después, en un debate con otro candidato presidencial, Ariel Robles, Díaz Quintana hace énfasis en que los extranjeros están acabando con la Caja costarricense.
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Robles le indicó que la Caja costarricense es una “institución solidaria”, de derechos humanos, y que la crisis financiera que está sufriendo no es culpa de los migrantes.
Sin embargo, Díaz Quintana no dio su brazo a torcer y le respondió: “Si usted está de acuerdo (en que se atienda a los migrantes), pague usted la cuenta”.

El lado paterno
Gertrudis Montealegre Romero y Sáenz fue una costarricense que nació en San José en 1792. Pero, se casó con un nicaragüense, José del Carmen Salazar Lacayo de Briones, originario de León.
Tuvieron un hijo, José Trinidad Salazar Montealegre, quien nació en León en 1818 y, en Nicaragua fue conocido como el general Trinidad Salazar, nombrado en noviembre de 1855, por el entonces presidente Patricio Rivas, como prefecto de Granada, o departamento Oriental, como se le llamó en ese momento, porque la prefectura comprendía también a Rivas. El general Trinidad Salazar renunció a ese cargo solo tres meses después, el 8 de enero de 1856.
En ese mismo año, 1855, al general Trinidad Salazar le nació un hijo, procreado con su esposa Carmen Lorenza Selva Estrada, nicaragüense también, al que llamaron Alejandro Salazar Selva, quien llegó a ser el bisabuelo del padre de Natalia Díaz Quintana, Jorge Díaz Salazar, un médico originario de Puntarenas Centro.

Alejandro Salazar Selva era comerciante y viajaba a Liberia, el principal cantón de la provincia de Guanacaste, que, a mediados de los años 1800, acababa de ser incorporada a Costa Rica, pues antes pertenecía a Nicaragua. Ahí, Salazar Selva conoció a la costarricense Juana Leiva Angulo, con quien procreó un hijo, Virgilio Salazar Leiva, quien ya nació como costarricense, en Liberia.
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Salazar Leiva llegó a ser maestro de primaria y se casó con la también costarricense Dulia Solórzano Mayorga y uno de los hijos del matrimonio fue Zeneida Salazar Solórzano, la cual, a su vez, se casó con el costarricense Jorge Isaac Díaz Leal, un tenedor de libros originario de Zapote Central, San José.
Salazar Solórzano y Díaz Leal tuvieron un hijo en 1947, al cual llamaron Jorge Alberto Díaz Salazar, pero este último falleció prematuramente, a los pocos días de nacido, por una hemorragia cerebral. Por ello, en 1949, cuando tuvieron al siguiente hijo, le llamaron Jorge Díaz Salazar, un médico que se casó, en octubre de 1983, con Damaris Quintana Porras, cuya primera hija, nacida en noviembre de 1984, es Natalia Díaz Quintana, la excandidata presidencial que en este año 2026 renegó de los migrantes en Costa Rica.
La REVISTA DOMINGO intentó tener una entrevista con Natalia Díaz Quintana para este artículo, pero su jefe de campaña explicó que ella no podía atender porque estaba con familiares que viven en el extranjero y la visitaron a propósito de las votaciones el pasado domingo primero de febrero.
El lado materno
Damaris Quintana Porras, la madre de Natalia Díaz Quintana, era una joven bonita. Lo sigue siendo. A sus 64 años, es una señora guapa. En 1979 fue coronada Reina de los Carnavales de Puntarenas y poco después se casó una primera vez. Luego se divorció y se casó de nuevo, esta vez con el histórico jefe de cirugía del hospital Monseñor Sanabria de Puntarenas, Jorge Díaz Salazar.
Quintana Porras desde joven se metió a la política y llegó a ser diputada por el Movimiento Libertario.
La madre de Natalia Díaz, Damaris Quintana Porras, es hija de Jaime Manuel Quintana López, quien nació como nicaragüense en 1932, hijo del nicaragüense Francisco Quintana Salinas, leonés, y de la española María de la Paz López Garrido, conocida solo como Paz López Garrido, originaria de Málaga.
En 1949, Quintana López optó por la nacionalidad costarricense, consta en el Registro Civil de Costa Rica, y luego se casó con la costarricense Juana Porras Murillo, conocida como Juanita Porras.
En la actualidad, Juanita Porras Murillo tiene en venta una bonita casa en Puntarenas. Fue construida por los españoles Diego López Cobos y Dolores Garrido Lokuiz, los padres de su suegra Paz López Garrido.

Francisco Quintana Salinas era nicaragüense puro, hijo de los leoneses Francisco Quintana Salinas y Trinidad Salinas González, pero ellos también se naturalizaron costarricenses.
Esa naturalización es la que después criticó su tataranieta Natalia Díaz Quintana, excandidata presidencial de Costa Rica. Dijo de los migrantes: “Lo que está pasando es que son extranjeros que terminan siendo ticos, en muchos de los casos”.
Después agregó: “Es que vinieron a nacer acá”. Ese serían los casos, por ejemplo, de su abuelo paterno Virgilio Salazar Leiva y de su abuelo materno Jaime Manuel Quintana López.
Sin embargo, durante su campaña presidencial no mencionó esos orígenes.