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“Solo un milagro de Dios haría posible que mi familia y yo recuperemos la casa”, dice con desaliento don Diego a un equipo de La Prensa. No es su nombre real, le llamamos así porque está denunciando el robo de su propiedad, por parte de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, por lo que reconoce que esta osadía le podría costar la cárcel o la vida. Pero considera que contar su historia es la única forma de hacer justicia, al menos por ahora.
Don Diego recuerda el momento exacto en que su vida comenzó a desmoronarse. Fue en el mes de junio de 2025, cuando la dictadura no solo se robó su casa, sino un barrio entero. “Fueron aproximadamente cuarenta familias (las afectadas)… no tengo el dato exacto porque no tuve la posibilidad de contarlas una por una”, relata.
El desalojo de la zona tendría como objetivo construir una nueva etapa del proyecto habitacional apartamentos Nuevas Victorias, con el que Rosario Murillo prometió en 2023 que «repoblaría» el antiguo centro de Managua. Murillo prometió construir en la zona 3,000 apartamentos, pero dos años después solo han terminado 150.
Muy cerca de la vivienda de don Diego se ubicaba una pequeña calle comercial que daba vida al barrio Bóer, ubicado en el costado este de la Casa del Obrero, allí había comiderías, bares, talleres, una cerrajería y una pequeña oficina de publicidad. Negocios modestos, pero sostenidos por años de esfuerzo.
Alcaldía de Managua los desalojó
Actualmente la zona está vacía y semidestruida. Y los antiguos dueños de las propiedades están dispersos, alquilando, sobreviviendo o pensando en irse de Managua.
Según el afectado, el primer aviso llegó en junio de 2025. Funcionarios de la Alcaldía de Managua se presentaron en el barrio con un mensaje «más o menos» amable. “Llegaron tres funcionarios informando que toda la zona sería evacuada. Midieron frente a nosotros y dijeron que nos indemnizarían o nos reubicarían. Midieron supuestamente con equipos satelitales. Toda la cuadra estaba exaltada”, recuerda don Diego.
Para algunos propietarios de la zona, la promesa de pago o reubicación sembró una pequeña esperanza. Algunos vecinos, los más temerosos, decidieron irse al mes siguiente. Otros resistieron. “Para nosotros, mi familia, algunos amigos de la zona, era una decisión difícil. Pensé en los niños que estudiaban ahí cerca, la gente ya estaba ambientada. Cuando nos dijeron que nos iban a pagar, pensé que iba a poder comprar (una casa) en otro lado”, expresa.
Dos meses después, en septiembre, la escena fue diferente. Regresaron más funcionarios, esta vez acompañados por guardias de seguridad de la comuna de Managua, algunos portaban armas y el tono ya no fue conciliador.
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Alcaldía dice que Rosario Murillo es la dueña
Entre la delegación se encontraba Javier Alonso, funcionario del área legal de la Alcaldía de Managua. No era un rostro nuevo. En el 2023, Alonso fue identificado como el responsable de desalojar a los habitantes de los alrededores del Estadio Cranshaw, en el mismo sector.
Ante la incertidumbre, varios propietarios acudieron a la Dirección General Legal de la comuna capitalina. Presentaron cartas, escrituras y documentos de propiedad. Fueron recibidos, entrevistados y escuchados, pero no les resolvieron su situación. “Allí nos dijeron claro que no había indemnización para nadie. Las áreas eran de doña Rosario (Murillo). Si ustedes tienen documentos vayan a poner la denuncia donde piensen que les van a dar respuesta, pero aquí esa es la orden que tenemos”, relató.
También mencionan a Hugo Peralta, otro empleado del área legal de la Alcaldía, quien recibió a varios de los afectados. “Algunos salían llorando de impotencia de esa oficina…¿Dónde podíamos ir a reclamar?, preso puede caer uno”, asegura don Diego.
Entre septiembre y noviembre de 2025, la advertencia se convirtió en acción. A quienes se resistieron, los desalojaron con amenazas. Para obligarlos a que abandonaran sus viviendas, suspendieron el servicio de agua potable de la zona, la cercaron con vallas metálicas y establecieron vigilancia policial permanente. Incluso para intimidar a las familias, llevaron aplanadoras y palas mecánicas.
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Despojados de su único patrimonio
“Fueron impresionando hasta que desalojaron toda esa parte”, explica el afectado y añade que «todavía hay unas filas de viviendas que no las han sacado, pero están en las mismas condiciones, esperando que las desalojen”, señala.
El proyecto de expropiación, según los testimonios, abarca cuatro manzanas contiguas, con el objetivo de unirlas a un complejo de casas y apartamentos en construcción, promovidos por el régimen sandinista y vendidos en miles de dólares.
Don Diego había comprado su pequeña casa con enorme sacrificio. Invirtió más de 12,000 dólares, una suma imposible de reunir para la mayoría de familias nicaragüenses “de las mejoras ya no hago cuenta, porque me dan ganas de llorar”, dice con la voz quebrada.
Desde entonces vive una odisea, alquilando, posando donde lo alojan por algunos periodos, buscando en redes sociales anuncios de fincas fuera de Managua. Su situación económica no le permite asumir el pago de una renta elevada. “Lo único que yo tenía era mi casa. Era el patrimonio para mi hija. Y eso desapareció de la noche a la mañana”, lamenta.
Dice que incluso una secretaria política del barrio fue desalojada. “Creíamos que ella se iba a salvar, pero no fue así», sostiene.
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Nuevas Victorias… ¿para quién?
En la zona desalojada, algunas estructuras aún permanecen. Se observan personas cocinando con lo poco que queda, sacos con pertenencias y casas a medio derribar. En una calle frente a la Casa del Obrero, locales de dos pisos fueron mutilados: la segunda planta ya no existe. Aún quedan unas veinte casas sin desalojar en una de las cuadras, pero los vecinos creen que es cuestión de tiempo para que concreten el despojo.
La zona desalojada colinda con el proyecto habitacional apartamentos Nuevas Victorias. Apartamentos que, según propaganda del régimen sandinista, se venden a precios que superan los 80,000 dólares, financiados a crédito.
La Prensa documentó que el proyecto apartamentos Nuevas Victorias incluye viviendas de dos pisos, con dos habitaciones, áreas comunes, cuyo mecanismo de financiamiento todavía no está claro, ya que no por su alto precio el proyecto no entra en el rango de los proyectos de viviendas sociales, que el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), le financia a la Alcaldía de Managua.
Dos años después de anunciar la construcción de al menos 3,000 apartamentos, finalmente los primeros estuvieron listos en diciembre del 2025. Son dos lotes que juntos suman unos 150 apartamentos bajo el nombre “Roberto Clemente”.
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Apartamentos de 85,112 dólares
Los apartamentos cuestan 85,112 dólares y el crédito que otorgan es por 45,000 dólares con cuotas mensuales de 380 dólares y una prima de mil dólares, un valor exorbitante para las familias afectadas. Pero que apunta a dejar millones en ganancias, sobre todo porque se asienta en terrenos que arrebatados a otros.
La construcción de la nueva fase de apartamentos no ha empezado y a esta fecha, no existe información pública sobre licitaciones abiertas para la ampliación del proyecto en zonas expropiadas como la del barrio Bóer.
Diego tiene la certeza que donde estuvo su humilde casa construirán uno de esos apartamentos color pastel, que ni en sueños podría comprar. No duda que su terreno es parte de una nueva fase del proyecto apartamentos Nuevas Victorias, diseñada para ampliar el complejo habitacional en una zona estratégica de Managua, que colinda con el búnker de El Carmen, donde viven los Ortega Murillo.
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Sin futuro, salvo un milagro
Cuando se le pregunta a don Diego si aún sueña con dejarle un patrimonio a su hija, guarda silencio unos segundos, y luego dice que «solo un milagro de Dios podría permitir que le deje algo”.
La expropiación de su casa no solo lo obligó a cambiar su dirección en su documentos de identidad. También le dio un giro de 180 grados a su vida. Perdió su único patrimonio y el acceso cercano que su casa le garantizaba a colegios, centros de salud, mercados y especialmente a su centro de trabajo.
Él asegura que en la periferia de Managua, un terreno barato cuesta alrededor de 10,000 dólares y construir una casa miles de dólares más. Por tanto, volver a tener una casa propia es una meta prácticamente imposible de alcanzar.
Por eso considera que las Nuevas Victorias de algunos se levantan sobre la derrota silenciosa de decenas de familias que, sin indemnización ni justicia, fueron borradas del mapa urbano de su propia ciudad.