Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
El exeurodiputado y político socialista español, Ramón Jáuregui, rechazó este martes la expulsión del embajador y del segundo jefe de la sede diplomática de su país en Managua, realizada el domingo por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, y la calificó como «una muestra más de la hostilidad y agresividad contra España».
Jáuregui dijo que desconoce las razones oficiales de la decisión del Ejecutivo nicaragüense, pero aseguró que este es “un régimen que viene mostrando desde hace tiempo una hostilidad y una agresividad”.
El exdiputado europeo Ramón Jáuregui conoce de primera mano la represión del régimen. Visitó Nicaragua en 2019 y elaboró junto con otros de sus colegas un informe en que descartaron que hubiese existido un golpe de Estado, tal como aseguró la dictadura para justificar su campaña de opresión contra los ciudadanos.
El domingo fueron expulsados el embajador Sergio Farré Salva, quien tenía 23 días de haber asumido el cargo, y su número dos en la sede diplomática, Miguel Mahiques Núñez, además, entre ocho y nueve cooperantes.
Fuentes diplomáticas revelaron a la prensa española que los funcionarios nicaragüenses basaron su decisión en que ambos diplomáticos desarrollaron “actividades incompatibles con su estatus”. El diario ABC precisó que se referían a una reunión con “grupos que no son afines” a Ortega, de la que no se conocieron otros detalles.
“Agresividad populista”
Ramón Jáuregui se permitió caracterizar la “agresividad de Ortega y Murillo contra España” como “muy interesada, populista, que conecta un poco con el pasado colonial, etcétera. Pero es toda una manipulación argumentativa”.
En sus palabras, esta manipulación se da frente a España, que es un país que mantiene una dura denuncia política contra este “régimen autócrata”, pero además que es escuchado en las cancillerías europeas, mientras acoge de manera muy notable a la “resistencia democrática nicaragüense”.
El exparlamentario se refería al recibimiento de centenares de refugiados nicaragüenses. El Gobierno de España ha sido solidario con las víctimas del Estado de Nicaragua, ofreció su nacionalidad a quienes fueron privadas de ella por el régimen de Nicaragua y no reconoció a sus autoridades tras las votaciones de 2021 sin garantías y marcadas por la represión.
“Añadiría dos cosas importantes: Ortega y Murillo deben saber que Europa va a seguir escuchando la voz española y que esa voz española —en la diplomacia europea— es de firmeza contra la dictadura y el régimen dictatorial del gobierno nicaragüense actual. Y yo diría más, añadiría también: una ayuda mayor a la oposición nicaragüense para que tenga capacidad organizativa en su lucha por la recuperación de la libertad y la democracia en su país”, sugirió.
Lea también: Policía de Ortega dio unos minutos a cooperantes españoles expulsados para hacer maletas y llevarlas al Aeropuerto
El Ministerio de Relaciones Exteriores de España aplicó una medida recíproca al embajador nicaragüense Maurizio Carlo Gelli y a otro diplomático nicaragüense. Jáuregui calificó la respuesta como “correcta y necesaria”.
Sacaron a fuerza a los cooperantes
Según detalles revelados el martes por LA PRENSA, la Policía llegó a la casa de los ocho o nueve cooperantes. Les dio unos minutos para empacar sus cosas y los condujo hasta el aeropuerto. Ahí los forzaron a comprar sus pasajes con sus tarjetas de crédito. Les quitaron sus teléfonos móviles, se los formatearon, y les exigieron irse del país.
Las fuentes indicaron que la decisión del régimen apunta a razones más profundas y ajenas al ámbito de la cooperación. Más bien podría tratarse de desencuentros en negociaciones de alto nivel entre ambos gobiernos. Sin embargo, más allá de las preguntas generadas en torno a la decisión, el impacto en las relaciones de ambos países es evidente.
Carlos Murillo Zamora, experto en relaciones internacionales de la Escuela de Administración Pública de la Universidad de Costa Rica (UCR), explicó que la expulsión de un embajador es una de las medidas previas a la ruptura de relaciones diplomáticas o a bajarle el tono a los vínculos bilaterales.
Como a muchos lectores, al profesor costarricense no le queda claro cuáles fueron las verdaderas razones de expulsar al jefe de misión y a los cooperantes. “La respuesta del gobierno español se basa en la decisión de Managua. No queda claro el tipo de organizaciones con las que se reunieron los españoles, esto parece tener otro trasfondo que se enmarca en una decisión personalista de Ortega y Murillo, de decir nosotros estamos al mando”, afirmó el especialista.
Murillo Zamora hizo la salvedad de que exista una razón de fondo que no se ha informado. Sin embargo, agregó que parece una conducta típica “de regímenes autoritarios, dictatoriales en fases muy avanzadas, de desesperación” y la consecuencia es un mayor aislamiento de Nicaragua en el contexto internacional.