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La operación que ejecutó Estados Unidos en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores cambió el tablero geopolítico para las dictaduras de Cuba y Nicaragua, lo cual podría desembocar en la caída de estas, prevén algunos analistas. Lo que es mucho más difícil de saber es la manera en que sucederán las cosas, aunque plantean tres cartas: traición, extracción y negociación.
Washington ha empezado a mover sus fichas para darle un jaque mate al régimen cubano, tal y como adelantó el periódico estadounidense The Wall Street Journal el pasado 22 de enero. “El gobierno de Trump está buscando personas con información privilegiada del gobierno cubano que puedan ayudar a llegar a un acuerdo para expulsar al régimen comunista antes de fin de año, dijeron personas familiarizadas con el asunto”, apunto ese diario.
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Esa misma movida puede ser hecha para el caso de Daniel Ortega y Rosario Murillo, antes que una intervención militar como la que se hizo en Venezuela para capturar a Maduro. Pero antes de Nicaragua, en el orden de prioridades de Trump, está Cuba.

“El mismo Trump ya ha dicho que su prioridad, al menos para la región latinoamericana, es liberar a Cuba. Nicaragua puede venir después y habrá que ver si los Ortega Murillo se adelantan a ese escenario y más bien buscan una negociación con ellos”, detalla un analista político que solicita no ser citado.
“Recomiendo encarecidamente que lleguen a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”, le escribió Donald Trump a los representantes del régimen cubano a través de Truth Social el pasado 11 de enero, una semana después de haber ordenado la captura de Maduro en Caracas.
Entonces, el presidente estadounidense señaló que “no más petróleo ni más dinero para Cuba”.
The Wall Street Journal señaló que la administración Trump ha evaluado que “la economía cubana está al borde del colapso y que el gobierno nunca ha estado tan frágil tras perder a un benefactor vital, Maduro”.
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¿Intervendrá Trump en Nicaragua?
“En el mundo actual todo es posible”, valora el expresidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, quien coincidió con Trump y con Ortega en su mandato entre 2017 y 2018.
Sin embargo, para que una posible intervención militar tenga cabida en Nicaragua, primero se debe analizar el tamaño del país, la significación geopolítica que este tenga para Estados Unidos y las posibles negociaciones que puedan darse con Rusia, China e incluso el mismo régimen de Ortega y Murillo, explica Solís.
En Centroamérica, recuerda el expresidente costarricense, ya hay un antecedente de captura de un mandatario, que fue el caso de Manuel Noriega en Panamá, quien fue apresado por el Ejército de Estados Unidos en 1989. Aunque Solís también señala que el contexto actual es muy diferente y cree que la salida de Ortega y Murillo del poder llegará a través de una negociación.
“De hecho en el caso de Panamá hubo una permanente negociación que se le ofreció a Panamá y que Panamá estuvo dispuesta a mantener en el seno de la OEA durante un año y medio antes de la invasión”, comenta. Fue hasta que no quedó alternativa que Estados Unidos ordenó la captura bajo los mismos cargos que se capturó a Maduro: narcotráfico.

No obstante, “ha habido cambios que no se pueden desmerecer en el momento actual”, insiste Solís, y por lo cual no cree que Estados Unidos se aventure pronto a una nueva invasión para sacar a Ortega y Murillo del poder en Nicaragua. “Yo espero que sí haya una negociación”, dice Solís.
Una fuente que conoce los entresijos del régimen Ortega Murillo y que solicita no ser citada comenta que Estados Unidos irá resolviendo el tema de Venezuela en los próximos meses y “lo más seguro es que vaya con Cuba antes que Nicaragua”.
“No creo que se produzca una operación en Nicaragua. En el corto plazo no veo una posibilidad de extracción”, indica.
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Al igual que el expresidente de Costa Rica, la fuente prevé que Estados Unidos primero agotará todas las vías como una negociación e incluso elecciones adelantadas para salir de Ortega y Murillo, y solo en el caso de que no resulte en la salida del régimen, “ahí sí considerarían el uso de la fuerza”.
Por otro lado, una analista política que tampoco quiere ser citada considera que “hacer una operación similar en Nicaragua es posible, pero evidentemente Estados Unidos no tiene los intereses que le movieron en el caso de Venezuela y que han sido abiertamente declarados por Trump”.
La analista menciona que es «evidente» que el régimen de Ortega está tratando de congraciarse con Estados Unidos y que la administración Trump sabe que las relaciones que tiene con Rusia, China e Irán «son como un globo, pura imagen, en la concreta el comercio sigue de cara a Estados Unidos. Los organismos financieros le dan buenas notas por sus políticas macroeconómicas. Así que no creo que Trump quiera abrir un nuevo frente de confrontación».
Ortega y Murillo, ¿quieren negociar?
En las últimas semanas, sobre todo tras la captura de Maduro, han surgido rumores de que personeros del régimen Ortega Murillo encabezados por el canciller Denis Moncada han estado cabildeando en Washington en busca de abrir un canal de comunicación.
Hasta el momento esa información no ha podido ser confirmada por LA PRENSA, pero la fuente allegada al régimen sí considera que Ortega y Murillo, “están más por la negociación” con Estados Unidos, antes que tener que enfrentar una operación militar que acabe con ellos presos o muertos.
Una semana después de la captura de Maduro, una fuente del Departamento de Estados consultada por LA PRENSA sobre las actividades de Moncada en Washington sólo contestó, «no es nuestra práctica comentar sobre discusiones diplomáticas privadas entre gobiernos».
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En caso de que acepten negociar, la fuente indica que “la primera opción (de los Ortega Murillo) va a ser la sucesión siempre, ya sea la Rosario o Laureano”. Esto iría en concordancia con lo que se ha visto que sucedió en Venezuela y con lo que está haciendo Estados Unidos en Cuba.
Es decir, la operación del 3 de enero para capturar a Maduro en Caracas “contó con la ayuda de un agente del círculo íntimo del líder venezolano, según informaron funcionarios del gobierno”, reportó el Wall Street Journal.
Y en el caso de Cuba, aunque el diario indica que no existe un plan concreto en la Casa Blanca para acabar con ese gobierno que ha ostentado el poder durante casi siete décadas, por ahora se han concentrado en identificar a alguien dentro de las filas del régimen cubano “que vea lo que está por venir y quiera llegar a un acuerdo, dijo un funcionario estadounidense”.

La analista política que solicita anonimato señala que una negociación con Ortega y Murillo es posible, pero estos buscarán que se haga bajo sus condiciones como en el pasado. «Sin permitir que los cuadros connotados de la oposición como Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro o Cristiana Chamorro, participen. Esa es su principal jugada con el tema de la desnacionalización».
La experta considera que la dictadura podría buscar negociación con los representantes de partidos zancudos. Para evitar esto «tendría que presentarse un escenario de mayor presión para que de resultado un listado de demandas que incluya el regreso de exiliados y reversión de las desnacionalización. Creo que podría incluso ofrecer otros candidatos de parte del FSLN y no ir ellos», en una eventual contienda electoral.
Por su parte, Luis Guillermo Solís señala que en el contexto geopolítico actual hay países como Venezuela o Ucrania “en donde de ventajas comerciales, económicas o estratégicas, se están resolviendo temas que en el pasado solo se veían obstaculizados por variables militares”.
Por lo tanto, Solís cree que, si Estados Unidos busca una pronta solución para la crisis nicaragüense a través de una negociación, Ortega y Murillo podrían aceptar sentarse a negociar.
¿Es posible una traición?
A criterio del analista político que no quiere ser mencionado, una negociación con los Ortega Murillo “va a ser complicada, pero además se pueden dar factores internos como en Venezuela”, es decir, “una traición”.
“Puede ser que alguno de los cercanos hable con autoridades de Estados Unidos”, señala el analista. Esto provocaría que en Nicaragua haya “una sucesión ordenada o un aterrizaje suave, como queramos verlo, pero que podría garantizar cierta estabilidad al país en ese periodo de transición. Ahí tendrán que resolver lo de los vicepresidentes”.
Tras la reforma a la Constitución de Nicaragua, la cual establece que el Poder Ejecutivo es ejercido por dos copresidentes, también se indica que esos copresidentes deben nombrar a dos vicepresidentes, los cuales aún no han sido designados.
“En este momento, quien lideraría una transición constitucionalmente, sería Gustavo Porras por ser el presidente de la Asamblea”, señala el analista.
La persona cercana al régimen considera que una traición tendría que venir “de los 20 del círculo de poder. Ahí hay gente del Ejército, de la Policía, del gabinete, de la Asamblea, del partido”.
Incluso algunos hijos de la pareja dictatorial son parte de ese círculo de poder, pero la fuente no cree que la traición venga de ahí. “Ellos están muy sometidos a Rosario. A Daniel también, pero más a Rosario”, analiza.
La analista política consultada señala por su cuenta que en caso de una eventual traición a lo interno del régimen, «los primeros que tendrían que plegarse serían, como evidentemente ocurrió en Venezuela, los altos mandos militares. En este caso podría ser levantándose primero contra Avilés. Veo menos probable a Avilés involucrándose».
La muerte de Daniel Ortega
Sin embargo, la analista habla sobre otro escenario que a su criterio es mucho más probable, que es la muerte de Daniel Ortega, la cual si llegara a ocurrir «el mismo Avilés podría levantarse. Sé que ellos (militares) no la quieren (a Rosario Murillo) porque no hay muchos que puedan quererla. Sus estilos son infernales, aun para sus hijos. Ella lo sabe. Y por eso a diferencia de Maduro no va a permitir a ninguno de sus funcionarios más importantes salir del país, o que puedan entrar en relaciones con los norteamericanos. Por eso los cambios en la Policía y por eso no le conviene ni siquiera la presencia de la DEA. Tienen terror a que les recluten a alguno».
En Venezuela, varios medios de comunicación internacionales han apuntado a que la operación para sacar a Maduro del poder surgió a raíz de una traición del círculo de poder de Maduro, encabezado por Delcy Rodríguez, su exvicepresidenta y ahora presidente encargada.
El periódico británico The Guardian reportó que Rodríguez habría negociado en secreto con la administración de Trump antes de la caída de Maduro, ofreciendo cooperación para facilitar una transición de poder una vez que éste fuera removido.

El diario también señaló que Rodríguez y su hermano Jorge, presidente de la Asamblea venezolana, habrían entablado contactos desde otoño de 2025 con funcionarios estadounidenses y qataríes, comunicando que “Maduro tiene que irse” y expresando disposición a cooperar en una transición.
A esto se suma un audio publicado por medios venezolanos en donde la misma Rodríguez relata que tras la captura de Maduro, las fuerzas estadounidenses “nos dieron a Diosdado, a Jorge y a mí 15 minutos para responder, si no, nos iban a matar”.
A pesar de que Delcy Rodríguez ha mantenido el discurso del régimen chavista, en la práctica ha ido facilitando poco a poco la liberación de presos políticos y ha dicho que mantiene que mantiene comunicación con Washington. El mismo Donald Trump ha señalado que Rodríguez “está haciendo un gran trabajo”.
En Nicaragua, señalan los analistas, más que una intervención militar Estados Unidos podría buscar a “un traidor” y alguien que facilite la transición a la democracia como lo está haciendo en Venezuela y quiere hacerlo en Cuba.
La oposición debe estar lista
El analista político señala que más allá de cómo se vayan dando las cosas para Ortega y Murillo, los opositores deberían estar preparados para un escenario de negociación o transición y comenzar a mover sus propias fichas.
“Ellos deberían hacer un movimiento unitario grande ahorita en febrero e incluso celebrarlo para el 18 o 19 de abril como una comisión coordinada y unitaria”, señala. En ese movimiento que indica el analista deberían estar todos los sectores opositores “desde CxL en el exilio, Ruta del Cambio, UNAMOS, y todas las organizaciones”.
“Eso lo pueden hacer, pero necesitan por lo menos comunicarse por celular, pero ahorita todos andan por su lado”, lamenta.
La fuente allegada al régimen coincide en que los opositores deben estar listos. “Aunque los Ortega Murillo quieran negociar solamente con los Estados Unidos, en determinado momento los Estados Unidos van a plantear que la oposición tiene que estar en esa negociación”.
También se debe tomar en cuenta que, a medida se vaya resolviendo lo de Venezuela y vaya avanzando lo de Cuba, Ortega y Murillo podrían ir cediendo, coinciden las fuentes.
Como sea, todo está lleno de incertidumbre, señala Luis Guillermo Solís. A pesar de ello, dice, “yo soy optimista y pienso que Nicaragua volverá a ser república. ¿Cuándo? Esa es la pregunta, y en qué condiciones por supuesto, pero uno nunca debe perder la esperanza de recuperar la democracia”.
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