Trump ha reiterado en varias ocasiones su ambición de tomar el control de Groenlandia. ANDREW CABALLER REYNOLDS/ AFP

Trump ha señalado que quiere acabar con el régimen cubano y algunos analistas consideran que el de Nicaragua podría ser el siguiente. AFP

Estas son las tres cartas que Trump tendría para sacar a Ortega del poder, según analistas

Estados Unidos empezó a mover sus fichas para botar al régimen cubano este mismo año y el siguiente puede ser Nicaragua. Para ello, los analistas plantean las tres cartas que Trump podría usar para remover a la dictadura de Ortega

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La operación que ejecutó Estados Unidos en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores cambió el tablero geopolítico para las dictaduras de Cuba y Nicaragua, lo cual podría desembocar en la caída de estas, prevén algunos analistas. Lo que es mucho más difícil de saber es la manera en que sucederán las cosas, aunque plantean tres cartas: traición, extracción y negociación.

Washington ha empezado a mover sus fichas para darle un jaque mate al régimen cubano, tal y como adelantó el periódico estadounidense The Wall Street Journal el pasado 22 de enero. “El gobierno de Trump está buscando personas con información privilegiada del gobierno cubano que puedan ayudar a llegar a un acuerdo para expulsar al régimen comunista antes de fin de año, dijeron personas familiarizadas con el asunto”, apunto ese diario. 

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Esa misma movida puede ser hecha para el caso de Daniel Ortega y Rosario Murillo, antes que una intervención militar como la que se hizo en Venezuela para capturar a Maduro. Pero antes de Nicaragua, en el orden de prioridades de Trump, está Cuba. 

Nicolás Maduro era uno de los principales aliados de Daniel Ortega
Nicolás Maduro era uno de los principales aliados de Daniel Ortega. ARCHIVO

“El mismo Trump ya ha dicho que su prioridad, al menos para la región latinoamericana, es liberar a Cuba. Nicaragua puede venir después y habrá que ver si los Ortega Murillo se adelantan a ese escenario y más bien buscan una negociación con ellos”, detalla un analista político que solicita no ser citado. 

“Recomiendo encarecidamente que lleguen a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”, le escribió Donald Trump a los representantes del régimen cubano a través de Truth Social el pasado 11 de enero, una semana después de haber ordenado la captura de Maduro en Caracas. 

Entonces, el presidente estadounidense señaló que “no más petróleo ni más dinero para Cuba”.  

The Wall Street Journal señaló que la administración Trump ha evaluado que “la economía cubana está al borde del colapso y que el gobierno nunca ha estado tan frágil tras perder a un benefactor vital, Maduro”. 

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¿Intervendrá Trump en Nicaragua? 

“En el mundo actual todo es posible”, valora el expresidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, quien coincidió con Trump y con Ortega en su mandato entre 2017 y 2018. 

Sin embargo, para que una posible intervención militar tenga cabida en Nicaragua, primero se debe analizar el tamaño del país, la significación geopolítica que este tenga para Estados Unidos y las posibles negociaciones que puedan darse con Rusia, China e incluso el mismo régimen de Ortega y Murillo, explica Solís. 

En Centroamérica, recuerda el expresidente costarricense, ya hay un antecedente de captura de un mandatario, que fue el caso de Manuel Noriega en Panamá, quien fue apresado por el Ejército de Estados Unidos en 1989. Aunque Solís también señala que el contexto actual es muy diferente y cree que la salida de Ortega y Murillo del poder llegará a través de una negociación. 

“De hecho en el caso de Panamá hubo una permanente negociación que se le ofreció a Panamá y que Panamá estuvo dispuesta a mantener en el seno de la OEA durante un año y medio antes de la invasión”, comenta. Fue hasta que no quedó alternativa que Estados Unidos ordenó la captura bajo los mismos cargos que se capturó a Maduro: narcotráfico. 

Marco Rubio, de origen cubano, es una de las personas que ha estado liderando la cruzada de la administración Trump contra las dictaduras latinoamericanas
Marco Rubio, de origen cubano, es una de las personas que ha estado liderando la cruzada de la administración Trump contra las dictaduras latinoamericanas. AFP

No obstante, “ha habido cambios que no se pueden desmerecer en el momento actual”, insiste Solís, y por lo cual no cree que Estados Unidos se aventure pronto a una nueva invasión para sacar a Ortega y Murillo del poder en Nicaragua. “Yo espero que sí haya una negociación”, dice Solís. 

Una fuente que conoce los entresijos del régimen Ortega Murillo y que solicita no ser citada comenta que Estados Unidos irá resolviendo el tema de Venezuela en los próximos meses y “lo más seguro es que vaya con Cuba antes que Nicaragua”. 

“No creo que se produzca una operación en Nicaragua. En el corto plazo no veo una posibilidad de extracción”, indica. 

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Al igual que el expresidente de Costa Rica, la fuente prevé que Estados Unidos primero agotará todas las vías como una negociación e incluso elecciones adelantadas para salir de Ortega y Murillo, y solo en el caso de que no resulte en la salida del régimen, “ahí sí considerarían el uso de la fuerza”. 

Por otro lado, una analista política que tampoco quiere ser citada considera que “hacer una operación similar en Nicaragua es posible, pero evidentemente Estados Unidos no tiene los intereses que le movieron en el caso de Venezuela y que han sido abiertamente declarados por Trump”. 

La analista menciona que es «evidente» que el régimen de Ortega está tratando de congraciarse con Estados Unidos y que la administración Trump sabe que las relaciones que tiene con Rusia, China e Irán «son como un globo, pura imagen, en la concreta el comercio sigue de cara a Estados Unidos. Los organismos financieros le dan buenas notas por sus políticas macroeconómicas. Así que no creo que Trump quiera abrir un nuevo frente de confrontación».

Ortega y Murillo, ¿quieren negociar? 

En las últimas semanas, sobre todo tras la captura de Maduro, han surgido rumores de que personeros del régimen Ortega Murillo encabezados por el canciller Denis Moncada han estado cabildeando en Washington en busca de abrir un canal de comunicación.  

Hasta el momento esa información no ha podido ser confirmada por LA PRENSA, pero la fuente allegada al régimen sí considera que Ortega y Murillo, “están más por la negociación” con Estados Unidos, antes que tener que enfrentar una operación militar que acabe con ellos presos o muertos. 

Una semana después de la captura de Maduro, una fuente del Departamento de Estados consultada por LA PRENSA sobre las actividades de Moncada en Washington sólo contestó, «no es nuestra práctica comentar sobre discusiones diplomáticas privadas entre gobiernos».

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En caso de que acepten negociar, la fuente indica que “la primera opción (de los Ortega Murillo) va a ser la sucesión siempre, ya sea la Rosario o Laureano”. Esto iría en concordancia con lo que se ha visto que sucedió en Venezuela y con lo que está haciendo Estados Unidos en Cuba. 

Es decir, la operación del 3 de enero para capturar a Maduro en Caracas “contó con la ayuda de un agente del círculo íntimo del líder venezolano, según informaron funcionarios del gobierno”, reportó el Wall Street Journal. 

Y en el caso de Cuba, aunque el diario indica que no existe un plan concreto en la Casa Blanca para acabar con ese gobierno que ha ostentado el poder durante casi siete décadas, por ahora se han concentrado en identificar a alguien dentro de las filas del régimen cubano “que vea lo que está por venir y quiera llegar a un acuerdo, dijo un funcionario estadounidense”. 

Trump ha dicho que el régimen cubano está más débil que nunca tras la operación contra Maduro
Trump ha dicho que el régimen cubano está más débil que nunca tras la operación contra Maduro. EFE

La analista política que solicita anonimato señala que una negociación con Ortega y Murillo es posible, pero estos buscarán que se haga bajo sus condiciones como en el pasado. «Sin permitir que los cuadros connotados de la oposición como Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro o Cristiana Chamorro, participen. Esa es su principal jugada con el tema de la desnacionalización».

La experta considera que la dictadura podría buscar negociación con los representantes de partidos zancudos. Para evitar esto «tendría que presentarse un escenario de mayor presión para que de resultado un listado de demandas que incluya el regreso de exiliados y reversión de las desnacionalización. Creo que podría incluso ofrecer otros candidatos de parte del FSLN y no ir ellos», en una eventual contienda electoral.

Por su parte, Luis Guillermo Solís señala que en el contexto geopolítico actual hay países como Venezuela o Ucrania “en donde de ventajas comerciales, económicas o estratégicas, se están resolviendo temas que en el pasado solo se veían obstaculizados por variables militares”. 

Por lo tanto, Solís cree que, si Estados Unidos busca una pronta solución para la crisis nicaragüense a través de una negociación, Ortega y Murillo podrían aceptar sentarse a negociar.  

¿Es posible una traición? 

A criterio del analista político que no quiere ser mencionado, una negociación con los Ortega Murillo “va a ser complicada, pero además se pueden dar factores internos como en Venezuela”, es decir, “una traición”. 

“Puede ser que alguno de los cercanos hable con autoridades de Estados Unidos”, señala el analista. Esto provocaría que en Nicaragua haya “una sucesión ordenada o un aterrizaje suave, como queramos verlo, pero que podría garantizar cierta estabilidad al país en ese periodo de transición. Ahí tendrán que resolver lo de los vicepresidentes”. 

Tras la reforma a la Constitución de Nicaragua, la cual establece que el Poder Ejecutivo es ejercido por dos copresidentes, también se indica que esos copresidentes deben nombrar a dos vicepresidentes, los cuales aún no han sido designados. 

“En este momento, quien lideraría una transición constitucionalmente, sería Gustavo Porras por ser el presidente de la Asamblea”, señala el analista. 

La persona cercana al régimen considera que una traición tendría que venir “de los 20 del círculo de poder. Ahí hay gente del Ejército, de la Policía, del gabinete, de la Asamblea, del partido”. 

Incluso algunos hijos de la pareja dictatorial son parte de ese círculo de poder, pero la fuente no cree que la traición venga de ahí. “Ellos están muy sometidos a Rosario. A Daniel también, pero más a Rosario”, analiza. 

La analista política consultada señala por su cuenta que en caso de una eventual traición a lo interno del régimen, «los primeros que tendrían que plegarse serían, como evidentemente ocurrió en Venezuela, los altos mandos militares. En este caso podría ser levantándose primero contra Avilés. Veo menos probable a Avilés involucrándose».

La muerte de Daniel Ortega

Sin embargo, la analista habla sobre otro escenario que a su criterio es mucho más probable, que es la muerte de Daniel Ortega, la cual si llegara a ocurrir «el mismo Avilés podría levantarse. Sé que ellos (militares) no la quieren (a Rosario Murillo) porque no hay muchos que puedan quererla. Sus estilos son infernales, aun para sus hijos. Ella lo sabe. Y por eso a diferencia de Maduro no va a permitir a ninguno de sus funcionarios más importantes salir del país, o que puedan entrar en relaciones con los norteamericanos. Por eso los cambios en la Policía y por eso no le conviene ni siquiera la presencia de la DEA. Tienen terror a que les recluten a alguno».

En Venezuela, varios medios de comunicación internacionales han apuntado a que la operación para sacar a Maduro del poder surgió a raíz de una traición del círculo de poder de Maduro, encabezado por Delcy Rodríguez, su exvicepresidenta y ahora presidente encargada. 

El periódico británico The Guardian reportó que Rodríguez habría negociado en secreto con la administración de Trump antes de la caída de Maduro, ofreciendo cooperación para facilitar una transición de poder una vez que éste fuera removido. 

Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela tras la captura de Maduro
Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela tras la captura de Maduro. AFP

El diario también señaló que Rodríguez y su hermano Jorge, presidente de la Asamblea venezolana, habrían entablado contactos desde otoño de 2025 con funcionarios estadounidenses y qataríes, comunicando que “Maduro tiene que irse” y expresando disposición a cooperar en una transición. 

A esto se suma un audio publicado por medios venezolanos en donde la misma Rodríguez relata que tras la captura de Maduro, las fuerzas estadounidenses “nos dieron a Diosdado, a Jorge y a mí 15 minutos para responder, si no, nos iban a matar”. 

A pesar de que Delcy Rodríguez ha mantenido el discurso del régimen chavista, en la práctica ha ido facilitando poco a poco la liberación de presos políticos y ha dicho que mantiene que mantiene comunicación con Washington. El mismo Donald Trump ha señalado que Rodríguez “está haciendo un gran trabajo”. 

En Nicaragua, señalan los analistas, más que una intervención militar Estados Unidos podría buscar a “un traidor” y alguien que facilite la transición a la democracia como lo está haciendo en Venezuela y quiere hacerlo en Cuba. 

La oposición debe estar lista 

El analista político señala que más allá de cómo se vayan dando las cosas para Ortega y Murillo, los opositores deberían estar preparados para un escenario de negociación o transición y comenzar a mover sus propias fichas.  

“Ellos deberían hacer un movimiento unitario grande ahorita en febrero e incluso celebrarlo para el 18 o 19 de abril como una comisión coordinada y unitaria”, señala. En ese movimiento que indica el analista deberían estar todos los sectores opositores “desde CxL en el exilio, Ruta del Cambio, UNAMOS, y todas las organizaciones”. 

“Eso lo pueden hacer, pero necesitan por lo menos comunicarse por celular, pero ahorita todos andan por su lado”, lamenta. 

La fuente allegada al régimen coincide en que los opositores deben estar listos. “Aunque los Ortega Murillo quieran negociar solamente con los Estados Unidos, en determinado momento los Estados Unidos van a plantear que la oposición tiene que estar en esa negociación”. 

También se debe tomar en cuenta que, a medida se vaya resolviendo lo de Venezuela y vaya avanzando lo de Cuba, Ortega y Murillo podrían ir cediendo, coinciden las fuentes. 

Como sea, todo está lleno de incertidumbre, señala Luis Guillermo Solís. A pesar de ello, dice, “yo soy optimista y pienso que Nicaragua volverá a ser república. ¿Cuándo? Esa es la pregunta, y en qué condiciones por supuesto, pero uno nunca debe perder la esperanza de recuperar la democracia”. 

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COMENTARIOS

  1. Hace 4 meses

    DICTAMEN JURÍDICO
    I. Objeto
    El presente dictamen tiene por objeto analizar el alcance jurídico del aval que debe otorgar el
    Secretario de Estado de los Estados Unidos, en relación con la certificación del certificado de
    nacionalidad del ciudadano Eddy Montes, presentado por sus hijas ante las autoridades
    competentes, así como las consecuencias legales derivadas de dicho acto dentro de la
    jurisdicción federal estadounidense.
    II. Naturaleza jurídica del aval del Secretario de Estado
    El aval requerido por parte del Secretario de Estado no constituye un acto discrecional ni
    político, sino una actuación administrativa de carácter formal y certificador, cuyo propósito
    exclusivo es verificar la autenticidad, validez y eficacia legal del certificado de nacionalidad
    presentado.
    Dicho aval no implica valoración de fondo sobre los hechos objeto de la querella, ni prejuzga
    la responsabilidad de los sujetos señalados, limitándose estrictamente a habilitar el
    reconocimiento oficial de la condición de nacionalidad del ciudadano afectado, conforme al
    derecho estadounidense y a los principios de cooperación jurídica internacional.
    III. Competencia y efectos jurisdiccionales
    Una vez emitida la certificación correspondiente, se configura plenamente la competencia
    material y personal de la jurisdicción federal de los Estados Unidos, quedando habilitado un
    juez federal para admitir a trámite la querella presentada.
    De concurrir los presupuestos legales necesarios, el tribunal podrá dictar una bench warrant
    (orden judicial de arresto) contra José Daniel Ortega Saavedra, Rosario Murillo de Ortega, así
    como contra los demás individuos expresamente incluidos en la acción judicial.
    IV. Ejecución de la orden judicial
    La orden judicial emitida por un juez federal tiene carácter obligatorio y ejecutorio,
    correspondiendo su cumplimiento al United States Marshals Service, órgano encargado de la
    ejecución de órdenes judiciales federales.
    V. Precedente jurisprudencial relevante
    El procedimiento descrito cuenta con antecedentes en la práctica judicial estadounidense,
    siendo jurídicamente pertinente citar el proceso seguido contra Manuel Antonio Noriega,
    quien fue sometido a la jurisdicción federal de los Estados Unidos mediante un mecanismo
    de naturaleza análoga.
    VI. Conclusión
    El aval del Secretario de Estado constituye un requisito formal indispensable pero no
    sustantivo, cuya emisión habilita el ejercicio pleno de la jurisdicción federal. Cumplido dicho
    acto, el proceso adquiere viabilidad jurídica inmediata, quedando en manos del órgano
    jurisdiccional la determinación de las medidas judiciales pertinentes conforme al debido proceso.

  2. Hace 4 meses

    Ortega envió a Washington a Denis Moncada a negociar con una serie de condiciones. La respuesta del Departamento de Estado a Moncada fue «De qué nada trajo ese barco». El Dept. de Estado le dijo a Moncada que la propuesta de los EE.UU. es la rendición incondicional del régimen de Ortega. Liberación completa y total de los prisioneros políticos y elecciones libres supervisadas por los EE.UU. y la OEA antes de diciembre del 2026.

  3. Hace 4 meses

    ¿Por qué el caso de Eddy Montes Praslin sigue siendo un punto de presión política — incluso para Estados Unidos?

    Se cumplen seis años del asesinato de Eddy Montes Praslin, un abogado, veterano de la Marina de los EE. UU. y ciudadano estadounidense asesinado dentro de la prisión La Modelo en Nicaragua por un disparo de un guardia mientras estaba bajo custodia del régimen de Ortega y Murillo. Pese a las reiteradas denuncias de familiares, organizaciones de derechos humanos y medios independientes, el caso permanece en completa impunidad y sin una investigación transparente. 

    Lo interesante —y políticamente revelador— es cómo ha respondido la diplomacia estadounidense hasta ahora. Para muchos críticos, el Secretario de Estado todavía no ha emitido el aval político que abriría la puerta a acciones legales más agresivas contra la dictadura nicaragüense. Esta ausencia se interpreta, no sin razones, como un cálculo estratégico: Marco Rubio y otros legisladores parecen retener ese aval como punto de negociación. Una carta bajo la mesa que quieren usar como palanca para presionar por concesiones más amplias en un contexto donde la política exterior de Washington con Nicaragua también se entrelaza con sus asuntos con Venezuela y otros actores regionales.

    Algunos detractores rápidamente acusan al Gobierno de EE. UU. de pragmatismo frío, de ser gerencista y de revivir antiguas doctrinas como la Monroe o el uso del “big stick” en América Latina. Pero incluso figuras como Ronald Reagan en los años 80 no optaron primero por la fuerza; antes intentaron negociación diplomática, buscando que gobiernos de izquierda cortaran su apoyo a guerrillas y permitieran elecciones libres antes de escalar el conflicto. Ese enfoque pragmático, aunque criticable desde muchos ángulos, muestra que Estados Unidos suele priorizar primero el espacio diplomático antes de la confrontación abierta.

    Esto es relevante porque aún hoy la Casa Blanca parece estar repitiendo ese guion: ofrecer primero una ventana de negociación, antes de desplegar sanciones más duras o acciones judiciales directas —incluso cuando hay víctimas estadounidenses de por medio. Se promete justicia, se habla de rendición de cuentas y de investigaciones exhaustivas, pero los avances concretos brillan por su ausencia.

    Claro está: la pareja gobernante en Managua no es ingenua. Si Ortega y Murillo realmente quisieran buscar un acuerdo razonable —liberación de presos políticos, investigaciones independientes, restitución de derechos fundamentales— lo podrían hacer. Pero su definición clásica de estupidez política parece cumplirse: hacer lo mismo una y otra vez esperando un resultado distinto. Los Ortega-Murillo parecen repetir patrones de negación, manipulación y represión, sin aprender de cómo otras crisis similares han evolucionado.

    Así que la pregunta no es solo si Estados Unidos va a “usar la opción nuclear” contra Nicaragua, sino si primero será capaz de usar sus herramientas diplomáticas y legales de manera coherente y con una estrategia firme, o si seguirá guardando cartas clave como el aval político para litigios más fuertes como moneda de cambio.

    Porque si algo queda claro a seis años del asesinato de Eddy Montes, es esto:
    la impunidad no solo vive dentro de las cárceles de Nicaragua, sino que persiste en los salones donde se decide cómo enfrentar a las dictaduras en el hemisferio.

  4. Hace 4 meses

    STATEMENT OF FACTS
    Caso: Eddie Montes Praslin
    Eddie Montes Praslin fue ciudadano de los Estados Unidos de América, de origen nicaragüense, y
    ex■teniente de la Marina de Guerra de los Estados Unidos. Tras su retiro del servicio militar activo, se
    estableció de manera permanente en la República de Nicaragua, su país de nacimiento.
    En el contexto de las protestas cívicas desarrolladas en Nicaragua durante el año 2018, el señor
    Montes Praslin participó de forma no violenta, brindando asistencia humanitaria a manifestantes que
    se encontraban en las denominadas trincheras, limitándose exclusivamente al suministro de agua,
    alimentos y otros insumos básicos. No existe señalamiento alguno de participación en acciones
    armadas, violentas o insurreccionales.
    Con posterioridad a dichos acontecimientos, Eddie Montes Praslin, en su condición de abogado
    graduado en la República de Nicaragua y debidamente autorizado para el ejercicio profesional, asumió
    la defensa legal de ciudadanos nicaragüenses que estaban siendo procesados judicialmente por las
    autoridades del régimen de Daniel Ortega, en el marco de la represión estatal posterior a las protestas
    de 2018.
    Como consecuencia de dicha labor, el señor Montes Praslin fue privado de su libertad de manera
    arbitraria por agentes del Estado nicaragüense y trasladado a un centro de detención ubicado en la
    zona franca de Managua. Mientras se encontraba bajo custodia exclusiva del Estado, ocurrió un
    incidente no esclarecido en el cual las autoridades alegan que el detenido intentó despojar de su arma
    de fuego a uno de los custodios, quien presuntamente respondió efectuando múltiples disparos que le
    causaron la muerte.
    Dicha versión oficial carece de testigos independientes, peritajes objetivos y evidencia verificable que
    la respalde. La información disponible indica que el disparo habría sido realizado desde el exterior del
    área de detención, lo cual refuerza la presunción de un uso excesivo e ilegítimo de la fuerza letal
    contra una persona que se encontraba bajo custodia estatal.
    La familia de Eddie Montes Praslin sostiene que su muerte constituye una ejecución extrajudicial y
    atribuye responsabilidad directa e indirecta al Estado de Nicaragua por su secuestro, detención ilegal y
    posterior homicidio, en violación del derecho internacional de los derechos humanos y de las garantías
    fundamentales reconocidas a los ciudadanos estadounidenses.
    En virtud de lo anterior, la familia ha manifestado su intención de interponer una acción judicial ante
    una corte federal de los Estados Unidos de América contra Daniel Ortega, Rosario Murillo, el Director
    General de la Policía Nacional de Nicaragua, el Jefe del Ejército de Nicaragua, las autoridades
    responsables del centro de detención donde ocurrieron los hechos, así como contra el agente que
    efectuó los disparos, por su presunta responsabilidad en el secuestro y asesinato de un ciudadano
    estadounidense.
    Conforme a la normativa vigente en los Estados Unidos, el conocimiento de dicha acción judicial por
    parte de una corte federal requiere la autorización expresa del Poder Ejecutivo, a través del
    Departamento de Estado, mediante el aval del Secretario de Estado. Hasta la fecha, dicha autorización
    no ha sido emitida, lo que ha impedido el avance formal del proceso judicial.
    Una vez que el Poder Ejecutivo otorgue la autorización correspondiente y el Secretario de Estado
    emita el aval requerido, la corte federal competente estará en condiciones de admitir la acción y, de
    considerarlo procedente, emitir órdenes de captura contra las personas señaladas como responsables
    en la presente querella.

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