Trump y JOH

Juan Orlando Hernández junto a Donald Trump. ARCHIVO

Así fue cómo Juan Orlando Hernández, el «hermano» de Ortega, convenció a Trump que le diera un perdón

Hernández, que cumplía una condena de 45 años de prisión por narcotráfico y que durante su gobierno fue cercano al dictador de Nicaragua, ideó una forma de acercarse a Trump y conseguir un perdón. Esto fue lo que relató.

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El expresidente hondureño Juan Orlando Hernández llenó de adulaciones al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para conseguir que este le otorgara un indulto y pudiera salir de prisión. «Al igual que usted, presidente Trump, he sufrido persecución política», indicó Hernández en una carta de cuatro páginas enviada desde la cárcel a la Casa Blanca, el 28 de octubre de 2025.

Hernández cumplía entonces una condena de 45 años de prisión por narcotráfico. Fue capturado en febrero de 2022 en su casa de Tegucigalpa, extraditado a Estados Unidos y un tribunal de Nueva York no solo lo encontró culpable de conspirar para importar cocaína si no también de estar en posesión de un arsenal de ametralladoras y otras armas de fuego, incluyendo fusiles AK-47, AR-15 y lanzagranadas. Según magistrados estadounidenses, las pruebas eran tan contundentes que el juicio solo duró dos semanas. 

Después de casi cuatro años en prisión, Hernández le escribió la carta a Trump para convencerlo de que el presidente estadounidense era el único que podía «corregir» la decisión del juez. Para ello le pidió que revisara su caso. «Estoy seguro de que tal revisión revelará una evidencia abrumadora de mi inocencia y expondrá la grave injusticia que solo usted tiene la autoridad y el poder de corregir mediante un perdón», apuntó el expresidente.

Además, Hernández le expresó su admiración por su «resiliencia para volver a ese gran cargo a pesar de la persecución y el enjuiciamiento que enfrentó», y dijo que esa misma resiliencia lo «inspiraba profundamente».

Esta es la primera página de la carta de Hernández enviada a Trump. THE NEW YORK TIMES

Le recordó cuando coincidieron ambos en la presidencia en 2019 y fueron aliados. «Nuestros países construyeron una asociación regional sin precedentes para detener la migración ilegal y fortalecer las protecciones de asilo. Usted me felicitó públicamente diciendo: Quiero felicitarlo a usted y a su país, y quiero decir que ha hecho un trabajo fantástico».

El entonces convicto expresidente hondureño alegó que Joe Biden y su vicepresidenta Kamala Harris lo encarcelaron “por motivos políticos”, señaló en su carta revelada por el medio estadounidense Axios.

«Mi condena injusta se basa en declaraciones no corroboradas de narcotraficantes convictos, uno de los cuales incluso grabó un video exponiendo a altos miembros del partido de izquierda radical hondureño, Libre, discutiendo sobornos con narcotraficantes, sin embargo admitió que no tenían evidencia para respaldar sus acusaciones contra mí, solo la «la palabra de un narcotraficante», insistió en su carta. «Fui procesado sin pruebas sólidas, basándose en los testimonios de traficantes violentos y mentirosos profesionales motivados por la venganza y por acuerdos para escapar de la cárcel», apuntó.

Hernández fue liberado un mes después

Juan Orlando Hernández recordó a finales de diciembre en sus redes sociales cuando la tarde del 28 de noviembre de 2025 recibió por teléfono la noticia de que sería liberado y que no pagaría por sus crímenes. “Mis hijas me dijeron que el presidente Donald Trump había publicado un mensaje anunciando que me concedería “un perdón total y completo”, señalando que había sido tratado de forma muy dura e injusta”, escribió en la descripción de un video donde se muestra a varias personas felicitándolo por su libertad.

Hernández, quien dejó la presidencia de su país el 27 de enero de 2022 para entregársela a Xiomara Castro, estuvo en dos periodos como mandatario de su país y se mostró cercano a Daniel Ortega. El mismo dictador llegó a llamarlo “hermano” durante su quinta toma de posesión en Managua, el 10 de enero de 2022. 

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Apenas mes y medio después, el 25 de febrero de 2022, Hernández fue capturado en su casa de Tegucigalpa y extraditado a Estados Unidos que lo requería por narcotráfico.

Hernández siempre ha negado las acusaciones que se han hecho en su contra y decía que se trataba de una persecución política. “Mi abogado, Renato Stabile, presentó una solicitud detallada, y yo envié una carta al presidente Trump explicando cómo este proceso fue una persecución política, respaldada por documentos y reconocimientos oficiales. El apoyo de personas cercanas, expresidentes de la región y hondureños comprometidos con la verdad fue clave”, detalló en su mensaje divulgado en redes sociales.

El 1 de diciembre de 2025, “el director de la prisión me informó que desde el más alto nivel del Buró de Prisiones querían hablar conmigo y que esa noche sería liberado”, contó el expresidente hondureño. 

Rosario Murillo junto a Juan Orlando Hernández. EL 19 DIGITAL

El “hermano” Hernández 

Juan Orlando Hernández tenía una relación cercana con Daniel Ortega la cual se remonta a 2013, cuando el hondureño asumió por primera vez la presidencia de su país y el dictador nicaragüense lo llamó para felicitarlo. Luego, Hernández copió el modelo de Ortega para asegurar su reelección en las elecciones hondureñas de 2017. 

Al igual que en Nicaragua, la Constitución Política hondureña solo permitía un período presidencial. Sin embargo, un grupo de diputados oficialistas presentó una acción de inconstitucionalidad contra los artículos que prohibían la reelección. El argumento era que impedir la reelección violaba los derechos humanos del presidente a ser electo. Esta fue la misma fórmula que aplicaron los magistrados y diputados sandinistas en Nicaragua de cara a las elecciones de 2016. 

Las elecciones hondureñas de 2017 fueron cuestionadas por falta de transparencia. El sistema de transmisión de resultados dejó de funcionar durante más de 24 horas y cuando lo restablecieron, Hernández comenzó a remontar la contienda hasta quedar ganador. La Organización de Estados Americanos (OEA) dijo que “no se puede dar certeza respecto al resultado”, pero el poder electoral ratificó la victoria de Hernández. 

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Daniel Ortega fue el primer mandatario que salió públicamente a felicitarlo por su triunfo. Años después, en 2022, Hernández fue el único presidente de Centroamérica que asistió a la toma de posesión de Ortega tras las elecciones de 2021, las cuales se realizaron bajo un ambiente de represión, sin partidos políticos opositores y con centenares de presos politos en las cárceles. 

Esa reelección de Ortega no fue reconocida por más de 40 países de América y Europa, y la Asamblea General de la OEA declaró que estas “no fueron libres, justas ni transparentes y carecen de legitimidad democrática”. 

A pesar de ello, Hernández asistió a la toma de posesión. Para entonces ya estaba en los últimos días de presidencia en su país tras el triunfo de Xiomara Castro el 28 de noviembre de 2021. 

Cuando fue recibido por Ortega, Hernández fue abucheado con gritos de “¡Fuera JOH! ¡Fuera JOH!” por una supuesta delegación enviada por la nueva mandataria. De igual manera, Hernández subió con Ortega a la tarima en donde se codeó con los dictadores de Venezuela y Cuba, Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel. 

En su discurso, Ortega le agradeció por acompañarlo. “Le damos la bienvenida a todos ustedes queridos hermanos y a un hermano centroamericano, presidente de la hermana República de Honduras, Juan Orlando Hernández, que ha tenido el coraje de estar presente el día de hoy aquí, porque se requiere coraje, se requiere coraje estar presente aquí en Nicaragua, como se requiere coraje defender el derecho internacional, Juan Orlando, como lo hemos hecho recientemente”. 

Hernández visitó en varias ocasiones a Ortega en Managua. REUTERS

El silencio de Ortega 

Tras la captura de Hernández en su casa de Tegucigalpa, en febrero de 2022, Ortega no mencionó una sola palabra sobre su “hermano”. El régimen tampoco emitió un pronunciamiento de solidaridad ni de condena. Nada. Todo fue absoluto silencio. 

La única reacción que vino de las filas del régimen fue un comentario del propagandista político William Grigsby, quien más bien aplaudió la caída en desgracia de Hernández. “Es compartido en cualquier parte del mundo el sentimiento de alegría de los hondureños porque un delincuente como Juan Orlando Hernández ha sido detenido, un hombre que todo mundo sabía en Honduras, desde que era diputado, que él era parte de un clan mafioso que controlaba el circuito del tráfico de droga desde Colombia hasta Estados Unidos”, afirmó. 

En los meses previos a la captura de Hernández se especulaba que tras entregar el poder se refugiaría en Nicaragua y Ortega le otorgaría la nacionalidad nicaragüense para evadir la justicia, a como lo hicieron después su ministro de la Presidencia, Ebal Jaír Díaz Lupián, y su secretario privado, Ricardo Leonel Cardona López. 

Por ello, se decía, es que Honduras mantenía una actitud distante en las resoluciones que se aprobaron en la OEA contra Ortega. Incluso, el 27 de octubre de 2021, antes de las elecciones en Nicaragua, Hernández se reunió con Ortega en Managua para firmar un acuerdo binacional para la delimitación en el Mar Caribe y Golfo de Fonseca.  

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Sin embargo, Hernández no se asiló en Nicaragua y tampoco recibió algún tipo de respaldo de Ortega al momento de su detención. Por el contrario, el dictador no se ha referido nunca al tema. 

En Honduras se decía que Ortega le dio la espalda a Hernández por supuestas negociaciones con Estados Unidos. “Juan Orlando Hernández quiso entrar a Nicaragua en los primeros días de enero de este año. Llegó a la frontera, fue por Las Manos, pero ya estaba un comando de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) vigilándolo aquí”, indicó Ramón Barrios, diputado hondureño del Partido Libertad y Refundación (Libre) en una entrevista. 

Según Barrios, “Daniel Ortega ya había negociado con los Estados Unidos algunas rebajas en el embargo que tiene contra ese país, para no permitirle a Juan Orlando que entrara y solicitara la nacionalidad nicaragüense”. 

Por otro lado, la esposa de Hernández, Ana Rosalinda García Carías, aseguró en otra entrevista publicada por El Heraldo que su esposo nunca tuvo intención de huir. “Hay gente que aseguró incluso que había llegado hasta la frontera de Nicaragua y se inventaron no sé cuántas cosas más”, detalló. 

Tras el indulto de Trump que le otorgó la libertad a Hernández, Ortega sigue sin mencionar nada sobre su “hermano”, el mismo que copió su método para asegurarse su reelección en Honduras y que lo reconoció en tiempos donde ningún otro país democrático quiso respaldarlo. 

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