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La captura del dictador venezolano Nicolás Maduro y su posterior traslado a Estados Unidos provocó que Cuba, Nicaragua, Irán, Rusia y China —regímenes dictatoriales aliados a la dictadura de Venezuela y cuestionados por abusos cometidos contra sus ciudadanos—, se pronunciaran a favor del derecho internacional, pese a que este grupo de países son de los principales que pasan por encima del ordenamiento internacional.
Según analistas consultados por LA PRENSA, las dictaduras se cobijan a su conveniencia bajo mantos jurídicos que a la vez atacan y las vuelven sus herramientas cuando se sienten amenazadas.
El especialista en relaciones internacionales y en temas de seguridad costarricense, Carlos Torres, aseveró que, si bien, la captura de Maduro va en contra del derecho internacional, advierte que los aliados de la dictadura venezolana hacen «apología al derecho internacional», un término técnico en relaciones internacionales que alude a la defensa entusiasta del derecho cuando les conviene.
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«No es extraño que distintos países apelen al derecho internacional para exigir su cumplimiento. Si se analiza con mayor detalle el trasfondo político, se trata de un bloque que históricamente ha resultado incómodo para Washington. Esto es importante porque, independientemente del bando, los Estados suelen recurrir al sistema internacional, al régimen y al orden mundial de Naciones Unidas para denunciar este tipo de acciones, estén del lado que estén en la coyuntura. Por eso no sorprende que Irán, Nicaragua, Cuba y otros países hagan llamados al respeto del derecho internacional», consideró Torres en declaraciones a LA PRENSA.

Dictadura se pronuncia en la ONU
Jaime Hermida Castillo, representante permanente de la dictadura ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se pronunció a favor de Venezuela, a la vez que condenó la captura de Maduro.
“Todos los Estados miembros de Naciones Unidas tenemos el deber de respetar el derecho internacional, el espíritu, los propósitos y principios de la carta de Naciones Unidas, el derecho a la soberanía, autodeterminación, integridad territorial de los Estados, la no injerencia, la convivencia pacífica», dijo Hermida este lunes.
La dictadura también lo hizo ante la Comisión de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) el domingo, donde el canciller Valdrack Jaentschke abogó por el respeto a la soberanía de Venezuela. Un concepto que el mismo Maduro infringió cuando se quedó en el poder irrespetando la voluntad popular tras el fraude de 2024.
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«Nos unimos al clamor del mundo entero, afirmando que seguiremos luchando para que impere el derecho internacional y la soberanía. Hacemos un llamado para que desde la Celac demandemos el respeto a la soberanía de Venezuela», señaló con cinismo Jaentschke.
En cambio, este 5 de enero, la vocera de la dictadura, Rosario Murillo, en su acostumbrada alocución ante medios de comunicación, se refirió escuetamente a la situación de Venezuela, a la vez que exigió «justicia y respeto» por la vida de Maduro y su esposa Cilia Flores, cuya captura consideró como secuestros.

No hay represalias por las reacciones
Torres aseveró que, pese al respaldo de los aliados de Venezuela en foros y espacios internacionales, es poco viable que esto derive en sanciones por parte de Estados Unidos a algunos de estos países.
«Sin embargo, estos pronunciamientos también responden a un factor clave, por el temor. Irán, por ejemplo, recibió bombardeos por parte de Washington a mediados del año pasado, y no resulta descabellado pensar que exista en Estados Unidos una política orientada a debilitar, hasta donde sea posible, la figura de los ayatolás y el régimen que encabezan», dijo Torres.
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Trump comenzaría con Petro
Por esta razón, el especialista considera que, si bien los mensajes de la dictadura de Nicaragua no derivarán en sanciones por parte de Estados Unidos, los mensajes del régimen Ortega Murillo son menos categóricos que en condiciones normales, posiblemente por el temor.
Sin embargo, según Torres, si la política aplicada ahora en el caso de Maduro se replicara, hay tres países que podrían figurar de inmediato en la lista. El primero sería Colombia, no tanto por acciones concretas, sino por el tono de las declaraciones y el tipo de mensajes emitidos por el presidente Gustavo Petro y las respuestas de Estados Unidos.
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El segundo sería Cuba, un tema que Trump mencionó recientemente cuando advirtió que «está a punto de caer». Es además un tópico reiterado por el secretario de Estado, Marco Rubio. Y el tercero sería Nicaragua, que mantiene alianzas incómodas en el continente, incluidas relaciones extrarregionales con actores estratégicos como Rusia y Corea del Norte, además de sus vínculos dentro del bloque del Alba.