Incae confiscado

Centro Oncológico Nacional Dr. Juan Ignacio Gutiérrez Sacasa montado sobre la propiedad robada al INCAE. Foto: Tomada de medios oficialistas.

Pacientes enfrentan también vigilancia en el centro oncológico montado sobre robo a INCAE

Más allá de la atención médica, el ambiente de control y los obstáculos económicos terminan agravando la experiencia de los pacientes oncológicos. Es todo un tema las dificultades que enfrentan las personas para llegar al lugar.

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Guadalupe, de 55 años, es una paciente sobreviviente de cáncer. Se levanta temprano, desayuna y se enrumba desde Masaya a Managua para llegar en tiempo y forma a la esperada cita médica en el Centro Oncológico Nacional Dr. Juan Ignacio Gutiérrez Sacasa, instalado en la propiedad robada por la dictadura orteguista al Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), en las afueras del casco urbano de la capital. Pero el acceso le resulta difícil y costoso.

«Uno tiene que salir con tiempo, porque una vez que llegó a Managua me tengo que ir hasta el Mercado Israel (Lewites) para agarrar el bus que sale cada hora (…) ahí en la parada te dás cuenta que la gente conoce el lugar como el Incae, porque dicen ‘vamos al Incae'», comenta Guadalupe.

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Una vez en el Mercado Israel Lewites debe esperar el bus que la lleva directamente hasta el centro oncológico. Paga cuatro córdobas y el viaje dura alrededor de 40 minutos. La ruta de transporte para llegar al centro fue habilitada en junio pasado por el Instituto Regulador del Transporte Municipal de Managua (Irtramma).

No obstante, Mayra, de 56 años, no cuenta con esa «facilidad». Vive al otro extremo sur de la capital y para ir a sus citas médicas debe tomar un bus desde El Crucero que la deja en la entrada y después tiene que caminar entre 1.5 y 2 kilómetros, bajo sol o lluvia, para finalmente llegar al centro oncológico.

«Para nosotras sigue siendo difícil llegar y no puedo bajar hasta el Israel y después volver a subir porque uno pierde tiempo», indicó Mayra.

Prohibido tomar foto y extrema vigilancia

Carmen, otra paciente oncológica de 48 años, comentó que la atención es normal como en cualquier otro centro hospitalario. «La atención es buena, en cuanto uno llega tiene que enseñar el papel de la cita. De ahí te hacen esperar porque aunque no llega tanta gente, los doctores y doctoras atienden a su ritmo», afirmó.

Enseguida aseguró que «gracias a Dios los enfermeros y doctores son amables, lo único que la gente se queja porque es largo y hay personas más moribundas, golpeadas por la enfermedad, que tienen que hacer el doble esfuerzo para ir a agarrar el bus hasta allá».

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Lo único que tomó por sorpresa a Carmen y Guadalupe es que está estrictamente prohibido tomar fotografías. «No te dejan tomar nada de foto, sólo que lo hagás al descuido», dijo Carmen.

Guadalupe por su parte contó que ha visto como los guardas de seguridad y personal de limpieza los vigila siempre. «Los guardas andan viendo lo que está haciendo uno, hasta los que limpian andan así todo el tiempo, vigilando. La otra vez la mujer que limpia le estaba diciendo al guarda que una señora estaba tomando muchas fotos, parece que lo estaba haciendo escondida, pero la miraron, andan haciendo», contó.

Pero para Mayra los más odiosos ahí son los de seguridad. «La otra vez una señora vino con su hija en carro, y no le permitieron que el carro estuviera ahí adentro. Los vigilantes la tratan con odiosidad», recordó.

La dictadura confiscó las instalaciones del INCAE y montó el Centro Oncológico Nacional «Dr. Juan Ignacio Gutiérrez Sacasa». LA PRENSA / TOMADA DE EL 19 DIGITAL

Uno de los mayores problemas que comparten los pacientes oncológicos es el traslado. La mayoría llega en transporte colectivo, un bus que tarda unos 40 minutos y entra hasta el interior del complejo. Sin embargo, quienes no conocen el sistema terminan pagando taxis con tarifas elevadas.

«Una señora tuvo que pagar 600 córdobas porque no sabía cómo llegar», relató Carmen y para pacientes en estado grave, el traslado se vuelve aún más difícil. «Imagínate una persona casi moribunda montándose en el bus que tiene que ir agarrarlo hasta el Israel», lamentó.

Construcción de la segunda etapa

Aunque la dictadura no ha anunciado con bombos y platillos la construcción de la segunda fase. Guadalupe confirmó que los médicos y el personal del centro ya están enterados. El otro día, le preguntó a las enfermeras en recepción dónde tenía que hacerse un ultrasonido que le mandó la doctora a lo que le respondió «el año que viene todo esto va a estar transformado, cuando esté listo nosotros le indicamos dónde hacerlo».

Ese es otro problema que Carmen reciente con frecuencia. «Las citas o exámenes te lo programan largo de tiempo, yo si tengo mi poquito de dinero guardado me voy hacerlo por mi cuenta, porque eso de estar esperando», refirió.

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Más allá de la atención médica, el ambiente de control y los obstáculos económicos y logísticos terminan agravando la experiencia de pacientes oncológicos que no sólo enfrentan con una enfermedad grave, sino que cargan con secuelas.

El Ministerio de Salud (Minsa) destinó más de 220 millones de córdobas —unos seis millones de dólares— en la segunda etapa de construcción del centro. Una revisión realizada por LA PRENSA a documentos publicados en el Sistema de Contrataciones Administrativas Electrónicas (Siscae) revela que el ministro en funciones del Minsa, Carlos Sáenz, mediante la resolución ministerial N. 570-2025 adjudicó el contrato a D’Guerreros Ingenieros S.A., por la suma total de 220,997,634.23 córdobas con IVA incluido.

El plazo de ejecución de la obra es de 180 días calendario, a partir de la entrega del sitio y la ubicación exacta es el kilómetro 15 de la carretera sur en Managua. La dictadura se apropió de las instalaciones del Incae, unas 40 manzanas de terreno que incluyen cinco manzanas de edificios administrativos, aulas y apartamentos para estudiantes solteros y casados, en septiembre de 2023 cuando le canceló la personería jurídica.

Un año después, en noviembre de 2024, el Minsa anunció la construcción del centro oncológico. Detallando que se realizaría en cuatro etapas. La primera etapa fue inaugurada el 7 de marzo de este año, cuya inversión fue de 6.2 millones de córdobas, según reportes de medios oficialistas.

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