El dictador chino Xi Jinping (izquierda) y los dictadores de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo. Foto montaje: LA PRENSA.

Dictadura Ortega Murillo atrapada entre el servilismo a China y el «Corolario Trump»

La nueva hoja de ruta de China para América Latina choca con la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, colocando a Nicaragua en un escenario de disputa entre potencias

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El pasado 10 de diciembre, China publicó el Documento sobre la política de China hacia América Latina y el Caribe, la hoja de ruta más ambiciosa de ese régimen para esta región, con la que proyecta una mayor influencia. El anuncio de China ocurre precisamente cinco días después de que Estados Unidos publicó su Estrategia de Seguridad Nacional 2025, en la que prevé una disminución de la influencia del gigante asiático, Rusia e Irán en Latinoamérica.

Ese choque de tácticas de las dos potencias mundiales encuentra en el camino a Nicaragua, un país con que China mantiene una “asociación estratégica” desde 2021, en franco desafío a Estados Unidos, pero que, contradictoriamente, es su principal socio comercial. Y aunque en la hoja de ruta china no se menciona explícitamente a ningún país, bajo el régimen de Daniel Ortega ya ocurren algunas de las dinámicas que el documento proyecta, entre ellas una mayor influencia y «respaldo en foros internacionales».

Nicaragua restableció las relaciones diplomáticas con China hace cuatro años, abandonando a Taiwán, pese a la relación histórica de ambos, mientras se autoaisló del resto de la comunidad internacional que demandaba que el régimen rindiera cuentas por los abusos de derechos humanos, cometidos contra sus ciudadanos. Un ataque sistemático que se ha intensificado desde 2018.

Dilema

A consideración de especialistas consultados por LA PRENSA, esto coloca a la dictadura de Ortega y su esposa Rosario Murillo en un escenario en que las dos potencias se disputan la influencia en la región. Según el politólogo estadounidense Evan Ellis, profesor investigador de Estudios Latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos, aunque el «Corolario Trump» no busca cambiar dictaduras ni restaurar democracias, en la práctica Estados Unidos suele ver a países que albergan o facilitan la presencia de potencias como China, Rusia e Irán como amenazas a sus intereses nacionales, como es el caso de Nicaragua, aunque no la mencione de forma explícita en sus políticas.

«En la medida en que el documento afirma que se resistirá la presencia china en ámbitos militares, de influencia y de expansión de acceso, Nicaragua podría ser interpretada dentro de ese marco», señaló Ellis.

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Margen de maniobra

En cambio, para el especialista en relaciones internacionales y exasesor de la Organización de Estados Americanos (OEA), Guillermo Belt, la dictadura tendrá que maniobrar entre la lealtad a China y no irritar demasiado a Estados Unidos.

«La dictadura es muy cuidadosa de no irritar en exceso al Gobierno de Estados Unidos. Eso se observa, por ejemplo, en el hecho de que Nicaragua continúa recibiendo vuelos con ciudadanos nicaragüenses deportados desde Estados Unidos, incluso vuelos militares en algunos casos. Así, mientras proclama lealtad eterna a China y Rusia, el régimen habla en un tono muy suave cuando recibe aviones estadounidenses llenos de deportados», dijo Belt.

Guillermo Belt, exasesor de la OEA. Foto: Cortesía.

Choque de potencias

Para Ellis, quizás el choque más fuerte entre ambos documentos es que el texto de Trump habla de resistir a actores extrahemisféricos en el ámbito militar y en otros tipos de influencia. Por su parte, el documento chino, sin mencionar explícitamente a Estados Unidos, plantea la expansión de sus actividades militares y de otro tipo en todos los ámbitos.

Este planteamiento de China incluye intercambio y cooperación militar, seguridad contra el terrorismo y el crimen transnacional, foros de defensa, entre otros.

«Mientras el documento de seguridad estadounidense habla de resistir el avance de China en la región —aunque sin nombrarla directamente—, menciona despliegues militares y el uso de la fuerza para enfrentar a los cárteles, mantener abiertas las líneas de comunicación, asegurar el acceso a espacios estratégicos y bloquear la influencia de actores en infraestructura crítica. En contraste, el documento chino habla, al menos superficialmente, de una amplia gama de áreas en las que se presenta como socio bajo el Estado de derecho, promoviendo transacciones, inversiones y desarrollo social en ámbitos como la salud, entre otros», dijo Ellis.

Evan Ellis, analista estadounidense en temas de defensa y seguridad de América Latina, durante una visita a San José, Costa Rica. Foto: Cortesía REALIDADES

Respuesta de China a Estados Unidos

Según Belt, la nueva estrategia de China para América Latina y el Caribe es una “declaración inusual” con respecto a la región, particularmente llamativa por el momento en que se produce.

«Obviamente, esto guarda relación con todo lo que está ocurriendo en estos momentos frente a Venezuela, en aguas del mar Caribe. Y no solo con la declaración de la Estrategia Nacional del Gobierno de Estados Unidos, bajo el presidente Trump, aunque también influye. Yo estimo que China iba a pronunciarse de alguna manera sobre América Latina simplemente por lo que está ocurriendo a la vista del mundo entero», dijo Belt.

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Belt es categórico al señalar que la estrategia de China podría ser una respuesta a la de Estados Unidos para América Latina. Menciona que la potencia asiática aborda asuntos históricamente muy sensibles en la región, como la intervención externa y el respeto absoluto a la soberanía. A su criterio, son temas que, por razones históricas muy serias, despiertan sensibilidad en muchos gobiernos latinoamericanos.

«Por tanto, yo diría que esta es una reacción previsible, prácticamente inevitable. No es solo una respuesta a lo que dice la Estrategia Nacional de Estados Unidos, sino también a los hechos: la presencia militar muy visible y significativa de Estados Unidos en el Caribe, por primera vez en muchísimos años», dijo Belt.

Alineamiento político y diplomático

El documento chino insiste en el apoyo al principio de “una sola China”, con lo que pretende excluir a Taiwán de la región. Además, hace hincapié en el respaldo mutuo en intereses vitales como la soberanía. También menciona a América Latina como una pieza del “orden multipolar”, lo que, según los especialistas, implica que China busca que los países latinoamericanos actúen como respaldo en foros internacionales, como los de Naciones Unidas.

«Pienso que esta declaración será seguida de una labor diplomática aún más intensa de la que China ya venía realizando. No será algo completamente nuevo, pero sí una intensificación. Esto implica no solo acciones bilaterales con cada país, sino también una presencia más activa en foros internacionales», señaló Belt.

«No me sorprendería, por ejemplo, ver un mayor nivel de actividad de China en la Organización de los Estados Americanos, que es el foro regional por excelencia. Tampoco sorprendería una mayor actividad en Naciones Unidas, donde China tiene una posición privilegiada como miembro permanente del Consejo de Seguridad», añadió.

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¿Por qué China no menciona a Nicaragua?

En el documento chino no se menciona explícitamente a Nicaragua, pese a que con este país mantiene una “alianza estratégica”.

Según Belt, en documentos de esta naturaleza —tanto de Estados Unidos como de China— no se suele entrar en el nivel de detalle de mencionar países concretos.

«Que Nicaragua se haya acercado notablemente a la República Popular China es un hecho claro. Pero eso no significa que China vaya a señalar específicamente a Nicaragua en un documento general sobre el hemisferio. La diplomacia china es altamente profesional y con una larga trayectoria, y en ese tipo de diplomacia no se menciona a un país específico, a menos que exista una razón muy poderosa para hacerlo», advirtió.

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COMENTARIOS

  1. Hace 6 meses

    Lo que no sabe Ortega y el criminal FSLN es que en las reuniones de Trump con Putin y Xi Jinping de China ya se decidieron las áreas de influencia en el planeta. Se estableció entre las tres potencias que los EE.UU. son primus inter pares (Primero entre iguales en latín). El área que le corresponde a los EE.UU. es el Hemisferio Occidental y la Europa Occidental. Rusia se encargará de la Europa del Este y China de las regiones del Sur de Asia. Se acordó que poco a poco China abandonará los países del hemisferio occidental (Las Américas). De ahí que China y Rusia no se hayan pronunciado en absoluto sobre las actividades militares de los EE.UU. en el Caribe. África es tierra de nadie.

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