La familia Ortega Murillo el 7 de diciembre en su gritería privada.

La familia Ortega Murillo el 7 de diciembre en su gritería privada. Foto: Portal oficial El 19 Digital

Rosario Murillo aumenta control y vigilancia a sus ocho hijos

El politólogo Manuel Orozco y fuentes ligadas al FSLN confirman a LA PRENSA que el excesivo control y vigilancia que la codictadora ejerce sobre sus hijos ha creado roces entre ellos

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En febrero de este año, Rosario Murillo alcanzó formalmente un poder absoluto y compartido con su esposo Daniel Ortega, a través de la entrada en vigor de la nueva Constitución sandinista. Pero eso no ha significado tranquilidad para sus hijos y su entorno más cercano. Según datos y testimonios recopilados por LA PRENSA, sus hijos se encuentran bajo una vigilancia extrema, por órdenes de la llamada «copresidenta». Eso reflejaría el control al que los somete.

«Todos los hijos están bajo medidas extremas de control y seguimiento», dijo una fuente cercana al FSLN que prefirió el anonimato por temor a represalias. Eso significaría un esquema de seguridad costoso, dado los ocho hijos de Ortega y Murillo: Laureano, Juan Carlos, Rafael Antonio, Camila Antonia, Luciana, Daniel Edmundo, Maurice y Carlos Enrique.

Otra fuente consultada por este Diario confirmó que los hijos de Ortega y Murillo —y el mismo dictador— están sometidos a vigilancia y medidas más estrictas de seguridad, y deben reportar todas sus acciones a Murillo, que ha pasado de ser la secretaria de Comunicación y Ciudadanía en 2007 a vicepresidenta entre 2017 y 2024, mientras este año ha asumido el nuevo cargo que la nivela jerárquicamente a su marido, el de «copresidenta».

«Tienen más escoltas, tienen que rendir cuentas de dónde se mueven porque todos están expuestos a vigilancia. El equipo de seguridad debe reportar con quién hablan, adónde van y todo lo que hacen. Rafael Ortega (el hijo mayor y encargado en la sombra del manejo financiero del consorcio familiar) no está en una condición de castigo», aseguró la fuente.

Los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo. Foto: Presidencia.
Los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo. Foto: Presidencia.

La radicalización de Murillo y el control familiar

Según el politólogo Manuel Orozco, miembro del Diálogo Interamericano y quien ha dado seguimiento público al ejercicio de poder totalitario de los Ortega y en especial de Murillo, ella consolidó plenamente su concentración del poder en 2023.

Para Orozco, Murillo busca garantizar la durabilidad en el poder y, para lograrlo, requiere contar con piezas leales, lo que incluye a personajes que administren la gerencia del poder a través de las instituciones como Fidel Moreno (secretario de organización del FSLN y secretario general de la Alcaldía de Managua), Gustavo Porras (presidente de la Asamblea), Wendy Morales (procuradora), Zhukov Serrano (subdirector y encargado del área de inteligencia en la Policía) y Ovidio Reyes (presidente del Banco Central) .

Relación «tenue» de Murillo con las fuerzas militares

El especialista agrega que Murillo mantiene una «relación tenue» con la institución militar, «en donde muchos militares retirados participan en la administración pública». Su otra certeza necesaria es asegurarse de que el clan familiar apoye su ejercicio en el poder y se presten para una transición dinástica. A ello se suman los métodos de control social y político que buscan prevenir cualquier tipo de disidencia. Esto explicaría las purgas de fichas leales a Ortega en las instituciones.

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«A nivel del clan familiar, sus hijos no están completamente convencidos del plan de la madre, mientras ven que el padre dejó de ser parte del control político desde hace un año, y ella recurre a métodos punitivos sobre todo su entorno. No son sólo las purgas, pero ellos mismos han sido los primeros cautivos de su fuerza represiva. Más recientemente ellos han expresado la necesidad de distanciarse, de participar menos en la administración del poder», dijo Orozco a LA PRENSA.

Manuel Orozco. Foto: LA PRENSA
Manuel Orozco. Foto: LA PRENSA

El ambiente de Murillo

Murillo ha generado un ambiente de control excesivo. Pero también de paranoia y miedo en su entorno. Eso se evidencia en el incremento reportado por LA PRENSA de las funciones del servicio de detección de explosivos. Esa tarea está a cargo de la Dirección de Protección de Personalidades de la Policía. Según datos de los informes de liquidación del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, se registraron 45,541 servicios en 2022, pero al año siguiente se dispararon a 355,704 servicios. Aunque se redujeron en 2024 a 290,813, el promedio diario equivalía a 796.7 servicios.

Sobre el futuro político de Murillo, Orozco agregó que en el corto plazo el desenlace girará en torno a la capacidad de ella de contener cualquier inconveniente, aunque el desgaste sigue creciendo y pone en duda su posibilidad de gobernar, en medio de estos desafíos políticos. En su historia política, la dictadora tuvo un papel poco destacado durante los años ochenta, cuando Ortega dirigió el país por primera vez. Pero creció de la mano del caudillo tras el respaldo prodigado por ella en 1998 frente a la denuncia por violación de su hijastra Zoilamérica Narváez en el 2000. Murillo entonces llamó a su hija «mitómana».

Murillo se convirtió en la arquitecta de la imagen del caudillo en los posteriores intentos para lograr el poder en 2001 y finalmente en 2006 cuando lo consiguió con el 38 por ciento de los votos, con una oposición dividida. Una posición en la que se enfrentó con la vieja guardia del sandinismo que gobernó en los 80 y a quienes ella miraba como rivales por el poder total que ahora ejerce.

Exige obediencia absoluta

A consideración de la socióloga Elvira Cuadra, el incremento en la vigilancia de Murillo a sus mismos familiares responde al interés de controlar el proceso de sucesión dinástica.

«Cualquiera pensaría que en esa purga para construir un círculo de leales a Murillo los integrantes de la familia están al margen; sin embargo, para Murillo el poder está por encima de todo y no admite ninguna clase de disidencias o desobediencias, por eso las purgas y castigos llegan ahora hasta el clan familiar. Además, mientras más poder adquiere, más subordinación y obediencia espera de las personas cercanas», dijo Cuadra.

El castigo a Juan Carlos

Uno de los casos más públicos es el de Juan Carlos Ortega Murillo, quien fungía como director del Canal 8, uno de los medios de propaganda de la dictadura comprado con fondos de la cooperación venezolana. Tres fuentes consultadas por LA PRENSA aseguraron que él y su cónyuge Xiomara Blandino ya no vivían en la misma casa de Ortega y Murillo, pero sí residían dentro del perímetro de seguridad. Lo que ocurrió, advirtieron las fuentes, es que él y su esposa han sido relegados producto de desacuerdos con Murillo.

A inicios del régimen de Ortega, el testimonio de un amigo de Murillo, publicado en un perfil sobre ella en Magazine, reveló que ella miraba en el pasado a Juan Carlos como la reencarnación de Sandino. Una impresión que sería importante en su visión política, dado el parentesco familiar con el general y las creencias místicas públicas de la dirigente política.

«Hay un intento de controlarle las actividades con Xiomara quien se muestra más independiente de lo que se permite. Es verdad que está excluido de actividades y bajo un control complicado», aseveró la fuente, a pesar de que en apariencia en las redes sociales su vida continúa normal. Juan Carlos sigue publicando historias con cierta frecuencia en su cuenta de Instagram.

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Xiomara Blandino, Juan Carlos Ortega, Nicaragua, Miss Nicaragua
Xiomara Blandino y Juan Carlos Ortega Murillo, nuera e hijo de los dictadores. (Foto redes sociales)

Las exigencias de lealtad y el control son sofocantes

De acuerdo con Orozco, el caso de Rafael Ortega es destacable. Es el hijo mayor de los dictadores y quien ha manejado en las sombras los negocios familiares, entre ellos medios de comunicación y las empresas surgidas a partir de los millonarios fondos venezolanos recibidos entre 2007 y 2016. «El distanciamiento de Rafael Ortega ha causado mucho recelo y aislamiento del círculo familiar», dijo Orozco.

Pero otra fuente consultada por este Diario explicaron que el control es para los nueve hijos de la pareja por igual. «Rafael es quizás el más difícil de aislar, porque es el que lleva todos los negocios de la familia. No creo que en este momento ella quiera aislarlo», discrepó la fuente.

Sin embargo, confirmó que los hijos de la pareja dictatorial, incluyendo Laureano, el aparente «delfín» de los dictadores, no necesariamente están conformes con las medidas tomadas, algo en lo que coincide Orozco. «Laureano espera que la madre baje el acelerador de la radicalización, mientras tanto ella ha respondido con restricciones de movilidad a su propia familia», dijo Orozco.

«Por eso —agrega la fuente— después de tener a Laureano como único en la imagen pública, elevó el perfil a Daniel Edmundo, a Maurice y a Camila» .

Rafael Ortega, hijo de los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo. LA PRENSA/ ARCHIVO
Rafael Ortega, hijo de los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo. LA PRENSA/ ARCHIVO
Política Daniel Ortega Nicaragua Rosario Murillo archivo

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COMENTARIOS

  1. Hace 6 meses

    Para vigilarlos va a necesitar un ejército porque observa en la foto que son un cachimbazo, se multiplican como los conejos. Imagínate que todos estos y estas quieran ser presidentes en el futuro. En resumen, van a tener Ortegas durante un buen rato.

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