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Las alianzas extrarregionales de las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela con regímenes como Rusia, China e Irán tienen límites claros en un contexto de crecientes presiones de Estados Unidos sobre la dictadura de Nicolás Maduro, a quien señalan de narcotraficante y líder del llamado Cártel de los Soles.
A diferencia del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que salió en defensa de su aliado ideológico y viejo socio económico, el dictador ruso Vladímir Putin se comunicó hasta el 11 de diciembre con Maduro para expresarle su solidaridad. Pero fueron solo palabras y no le prometió ayuda militar en la mayor crisis del venezolano, aferrado al poder, a pesar del enorme despliegue militar de Estados Unidos en el Mar Caribe y la reciente incautación de un buque petrolero.
El especialista colombiano en seguridad global, Carlos Augusto Chacón, sostiene que el abandono parcial de Maduro por parte de Rusia, China e Irán puede funcionar como advertencia para el régimen Ortega Murillo, especialmente en el contexto de la nueva estrategia de seguridad del presidente de Estados Unidos (EE. UU.), del llamado “Corolario de Trump”, que reafirma que no tolerará amenazas en el hemisferio occidental.
«Al fin y al cabo ninguna dictadura periférica (como la de Nicaragua) es indispensable para potencias revisionistas como China, Rusia e Irán. Por otra parte, cuando EE. UU. endurece sanciones o presencia militar regional, el costo de sostener dictaduras satélites en América Latina sube, y en la actual coyuntura esos países deben escoger dónde concentran sus esfuerzos, si en sus propios vecindarios o en nuestra región», dijo Chacón.
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Corolario de Trump provocará más presiones
Mientras Ortega y Murillo profundizan sus alianzas políticas, militares y económicas con China, Rusia e Irán, la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 de Estados Unidos plantea un giro hacia una política exterior destinada a contener el avance de esas potencias en el continente. Según especialistas, esto podría aumentar la presión y el aislamiento sobre el régimen nicaragüense.
Aunque Nicaragua no aparece mencionada expresamente, el documento define a América Latina como una prioridad para frenar la expansión geopolítica de actores externos, principalmente China, Rusia e Irán. La estrategia reactiva la lógica de la Doctrina Monroe, mediante el denominado Trump Corollary, una reinterpretación que busca reafirmar el control estratégico de Washington en el hemisferio.

La lógica de los aliados de Maduro
Rusia, China e Irán valoran, por su lado, más sus intereses comerciales y estratégicos que la defensa contundente de sus aliados dictatoriales en América Latina. Por eso han optado por guardar silencio. Chacón explica que el abandono parcial responde a tres factores: el costo diplomático creciente, en particular por posibles sanciones; las prioridades estratégicas en otros escenarios —Ucrania, Medio Oriente y Asia-Pacífico—, y la desconfianza en la capacidad real de Maduro para sostenerse en el poder.
«Los tres regímenes siguen viendo a Venezuela como ficha útil contra Estados Unidos, pero ya no operan con la lógica de solidaridad ideológica, sino con cálculo costo beneficio, particularmente en función de sus propios teatros de operaciones: Ucrania, Israel y Taiwán», señaló Chacón.
Rusia mantiene respaldo político y asistencia militar-técnica, suscribió un tratado de asociación estratégica 2025 con Venezuela y continúa con negocios petroleros, por lo que no se trata de un abandono total. China tampoco ha roto con Maduro, pero desde hace años redujo los préstamos masivos y los proyectos de alto riesgo, concentrándose en recuperar deuda, asegurar petróleo barato y evitar exposición a sanciones secundarias.
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Irán continúa cooperando con Caracas en combustibles, refinerías, tecnología, entrenamiento y redes para evadir sanciones. Sin embargo, su capacidad material es limitada y actúa en la sombra para no agravar sus tensiones con Occidente.
«Las dictaduras no se ayudan por valores compartidos, sino por pragmatismo y cálculo geopolítico. Cuando el costo de apoyarlas supera la utilidad, se redefinen las prioridades y los apoyos», dijo Chacón.
En Nicaragua, Ortega restableció las relaciones diplomáticas con China en 2021 y estrechó sus lazos con Putin para evitar rendir cuentas por los abusos de derechos humanos cometidos desde 2018, luego de la condena internacional a la radicalización de la dictadura. Rusia ha sido un aliado militar que ha canalizado su apoyo con la creación de una escuela de adiestramiento para policías, que ha tenido incidencia en la formación de oficiales para la represión, según especialistas estadounidenses. El diálogo político con los rusos es mediado por Laureano Ortega, emisario de la familia.
¿Pueden confiar?
Chacón señala que las autocracias no ofrecen garantías duraderas ni alianzas indisolubles. Rusia respalda mientras Venezuela le sirva como plataforma frente a Estados Unidos y para proyectar poder en Europa y ante la OTAN.
China —el actor más pragmático— prioriza estabilidad interna, retorno económico y acceso a recursos. Su diplomacia, basada en desinformación y narrativas favorables a las democracias y los derechos humanos, se contradice con su apoyo a dictaduras. Para el especialista, si Beijing debe elegir entre su economía global y un aliado sancionado, optará por la primera opción.
Irán mantiene su apoyo en redes de evasión y cooperación vinculada a la doctrina de guerra asimétrica de Venezuela, como la producción de drones. Chacón recuerda que durante los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán en 2025, ninguno de sus aliados —Rusia o China— realizó esfuerzos materiales para respaldarlo.
«Lo mismo podría suceder con Venezuela, en la medida que puedan seguir sacando provecho lo van a hacer, pero no van a exponerse a un conflicto con Estados Unidos por defender a Maduro», refirió.
Los Ortega Murillo defienden a Maduro
A diferencia del silencio de las potencias aliadas de los regímenes latinoamericanos, el gobierno de Ortega y Murillo se mantiene como uno de los defensores más activos del régimen venezolano y exige el cese de las presiones de Estados Unidos.
«Se equivoca el Gobierno de los Estados Unidos amenazando a Pueblos Hermanos, al Hermano Pueblo venezolano, al cual le expresamos nuestra Solidaridad, nuestro Respeto, nuestro Cariño, al Presidente Nicolás Maduro», dijo Ortega el martes durante el Acto de la XXX Graduación de Cadetes del Ejército.
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Chacón considera que el régimen nicaragüense necesita apelar a una «solidaridad autoritaria» para sostener su supervivencia y depende de la narrativa antiestadounidense para cohesionar a su base interna y justificar la represión.
El especialista advierte que Ortega y Murillo son conscientes de que si caen Maduro y la dictadura cubana, Nicaragua quedaría sin aliados regionales, un escenario agravado por el giro político en América Latina, donde predominan gobiernos de centro-derecha y derecha.
«Al régimen en Nicaragua no le queda otra alternativa, porque saben que lo que pase con Venezuela puede constituir una amenaza existencial para su sostenimiento en el poder», señaló el especialista refiriéndose a Ortega y Murillo, quienes están en el poder desde 2007.