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El luto y la tragedia vuelve a trastocar a la familia Hernández del barrio Malecón 2 del municipio de Santa María de Pantasma, en Jinotega, ahora por el suicidio del padre que semanas atrás decidió desenterrar el cadáver de su hijo en el cementerio de esta localidad.
Se trata de Héctor Geovanny Hernández, de 48 años, quien consumado por el luto tras la muerte de su hijo Héctor Armando Hernández, que murió a causa de un aparatoso accidente de tránsito en su motocicleta, decidió terminar con su vida ingiriendo un químico altamente tóxico llamado Gastoxin.
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La mañana de este martes, Bomberos Unidos se hicieron presentes en la casa de la familia Hernández para trasladar con urgencia al señor Héctor tras ingerir el insecticida. Al llegar al Centro de Salud Adelina Ortega, fue atendido de inmediato por los médicos, pero no pudieron salvarle la vida. Horas más tarde se confirmó su deceso.
Exhumó el cadáver de su hijo el 6 de noviembre
El hombre había recaído en el licor tras la muerte de su hijo de 20 años. Incluso, la madrugada del jueves 6 de noviembre, interrumpió la soledad del cementerio de la localidad, rompió la tumba de su hijo, a quien lo enterraron una horas antes, y exhumó el cadáver, el cual cargó en sus hombros por la carretera hasta su casa de habitación.

Según medios locales, agentes de la Policía Nacional y funcionarios del Ministerio de Salud (Minsa) llegaron a la vivienda del hombre en horas tempranas de ese día para hablar con el señor y convencerlo de que regresara el cadáver del joven para sepultarlo nuevamente.
«Tenía frío y necesitaba ser abrigado», dijo desconsoladamente a las autoridades municipales justificando su acto. En ese momento, vecinos y cercanos al hombre se encontraban preocupados por la alarmante condición emocional de este.
«Esto no es normal»
Expertos en salud mental aseguran que el duelo por la muerte de un ser querido nunca resulta fácil.
Una psicóloga consultada por LA PRENSA aclaró que la depresión es una de las cinco etapas del duelo y se diferencia de la depresión clínica que es un trastorno. En el duelo se vive la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación, y muchas de ellas se mezclan causando una serie de emociones y que es normal como parte del duelo «bien trabajado».
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Pero la depresión clínica «ya no es una conducta normal, ya es más profundo, más patológico». Lo que pasó en el caso del hombre que se suicidó, a criterio rápido de la experta, pudo tratarse de «una depresión que venía arrastrando y que no se da en un proceso normal de duelo».
«Que haya ido a desenterrar a su hijo es una evidencia de que había que buscar ayuda, era un indicador clarísimo de que el proceso no andaba bien», explicó la psicóloga y añadió que «en el duelo no hay un tiempo establecido de duración, pero se habla de un promedio de un año, aunque puede durar mucho más».

Un problema serio
La experta advierte que en estos casos se debe buscar «grupos de apoyo y tratamiento profesional» aún cuando no se trata de una depresión clínica, pues en el duelo también es necesario el acompañamiento de un profesional de la salud mental para evitar que se convierta en «algo patológico o un trastorno».
«Es un problema muy serio. Las autoridades deben estar implicadas en esto. Es un llamado de atención para que en las comunidades se priorice la salud mental y se hagan campañas sobre el suicidio, porque estos trastornos pueden llevar a un atentado o intento de suicidio», insistió.
Muertes por suicidio
La Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo en su último informe sobre el suicidio que los trastornos mentales afectan a más de mil millones de personas, con la ansiedad y la depresión como diagnósticos más comunes, creciendo más rápido que la propia población mundial.
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De acuerdo al informe, en 2021 alrededor de 727 mil personas se quitaron la vida. La cifra convierte al suicidio en una de las principales causas de mortalidad entre jóvenes en todos los países y contextos socioeconómicos.
Y según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) los suicidios e intentos de suicidio tienen un efecto “dominó” que afectan no solo a estas personas, sino a sus familias, comunidades y sociedades.
En Nicaragua, para el Ministerio de Salud (Minsa) el suicidio no representa una de las principales causas de defunción entre 2023 y 2024. Según el Mapa Nacional de la Salud, hasta 2022 el suicidio dejó de aparecer en el puesto 12 como una de las 15 principales causas de muertes en el país, con 426 casos.

En 2023, el suicidio debió aparecer en el puesto 14 con 198 casos por esta causa, de acuerdo a las cifras del Instituto de Medicina Legal (IML), pero el Minsa decidió omitirlo y en su lugar poner los casos por intoxicación por alcohol, con 186 muertes.
La OMS advirtió que los esfuerzos realizados hasta ahora son insuficientes para cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible de reducir en un tercio las tasas de suicidio para 2030.