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No quiso seguir tomando más licor y lo mataron, así fue el fatal desenlace del joven Melkin Avilek Chavarría López, de 20 años, quien murió de manera atroz a manos de uno de sus compañeros de tragos identificado como Naldo Booden Zeledón, de 38, quien podría enfrentarse a prisión perpetua revisable o a la pena máxima por el delito de asesinato.
Un habitante del municipio de El Castillo, en Río San Juan, quien alcanzó a conocer a Chavarría, dijo a LA PRENSA que el hecho habría ocurrido la mañana del 27 de noviembre, en medio de una acalorada discusión entre un grupo de hombres que ingería licor.
El crimen ocurrió en una zona protegida de la Reserva Indio Maíz de este municipio, donde según dicen que «la ley no existe» debido a la cantidad de asesinatos que ocurren constantemente por rencillas y pleitos de territorio, como si se tratara de un acto cotidiano.

Pero el crimen de Chavarría se ha convertido en uno de los asesinatos más mencionados en las redes sociales por la saña y alevosía con que el agresor le quitó la vida a su víctima. Chavarría solamente se negó a seguir tomando porque se sentía cansado, pero esto enfureció a su agresor, a quien identifican como «un criminal alcohólico y sin corazón» por la manera cruel y despiadada con que lo asesinó.
«Sí es verdad que le ofrecieron seguir tomando, pero él no quiso y pues ocurrió lo que todos saben, además que el atacante hirió a otras cuatro personas que intentaron defender a la víctima», señaló el ciudadano.
Lo mató de varios machetazos
El hombre sacó un machete y mientras lo insultaba lo atacó sin piedad hasta dejarlo con heridas graves que conllevaron a su muerte. La escena del crimen se convirtió en un hecho sangriento, violento y sin la más mínima pizca de humanidad, pues el hombre desenvainó su arma para caerle con odio y alevosía hasta matarlo.
Lugareños intentaron detenerlo, pero fue imposible. La víctima yacía en un mar de sangre con graves heridas en la cabeza y sus brazos. Agonizó por varias horas hasta que encontraron la manera de trasladarlo a un centro asistencial, pero todo fue en vano ya que de camino al hospital se rindió a la muerte.
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Varios pobladores intentaron hacer justicia con sus propias manos al capturar al agresor, golpearlo y amarrarlo a un poste de madera, pero finalmente fue llevado a un centro asistencial para ser atendido al igual que el ciudadano Eliezer Raúl Osorio Castillo, de 31 años, quien también resultó herido con el machete.
«El muchacho acá no tenía familia, él simplemente vivía y trabajaba aquí como todos los demás», explicó la fuente y añadió que en esta zona es común la impunidad de crímenes porque «es verdad que no hay ley».
Cadena perpetua revisable
Cibernautas han calificado este crimen de atroz y piden que se le aplique la prisión perpetua revisable por la causa del crimen. Describen que lo motivó el odio hacia la otra persona, pero en la parte penal la alevosía sería una de las circunstancias que agrava la responsabilidad del sujeto en este hecho criminal.
El hombre cometió un hecho punible en el que se aprovechó de ciertas circunstancias, como la debilidad de su víctima. Un machete fue el arma que le facilitó el hecho delictivo mientras el joven carecía de defensa en el acto. Este hecho podría invocar la prisión perpetua revisable en Nicaragua, al tratarse de un «crimen de odio».

De acuerdo a la Ley 1057, Ley de reforma al artículo 37 de la Constitución Política de Nicaragua, «se impondrá la pena de prisión perpetua revisable para la persona condenada por delitos graves, cuando concurran circunstancias de odio, crueles, degradantes, humillantes e inhumanas, que por su impacto causen conmoción, rechazo, indignación, repugnancia en la comunidad nacional».
Un abogado penalista consultado por LA PRENSA dijo que en el caso de Chavarría es posible solicitar la prisión perpetua revisable, pero que «no basta con la mera gravedad del hecho ni con el ensañamiento que suele caracterizar ataques con arma blanca» para ser condenado, ya que deben existir «pruebas claras de que la motivación fue discriminatoria conforme al tipo penal».
Podría solicitarse la pena máxima
El experto explicó que se podría recurrir al «asesinato agravado con prisión perpetua revisable» si se demuestra la concurrencia de dos o más circunstancias, como pueden ser la alevosía y el ensañamiento.
También podría recibir la pena máxima en caso de que «las heridas por machete configuren flagelación, mutilación o un trato degradante en el cadáver», o cuando el crimen ocurra frente a niños o adolescentes. O bien, si la víctima «tenía alguna enfermedad, discapacidad o condición física que le dificultara defenderse».
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«La vía más sólida suele ser acreditar dos o más agravantes del artículo 140 (del Código Penal), especialmente alevosía y ensañamiento, pues los ataques con machete en contexto de riñas pueden presentar cortes múltiples, intensidad desproporcionada y falta de posibilidad defensiva para la víctima», señaló.
El abogado concluye que para solicitar la prisión perpetua revisable se debe demostrar que el asesino actuó con «motivación discriminatoria previa y documentada». Pero si no, se solicita la pena máxima por el delito de asesinato, como podría ser el caso de Chavarría que son 30 años de prisión.