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En siete meses han ocurrido dos asesinatos atroces de nicaragüenses en Costa Rica que despertaron la indignación de toda la comunidad migrante en ese país. Se trata de los hechos más violentos que se hayan registrado entre dos familias nicaragüenses, quienes habrían viajado a la nación vecina del sur en busca de trabajo y mejores condiciones económicas.
En ambos crímenes se describe la brutalidad extrema y la violencia como patrones que desencadenaron la muerte de dos connacionales a manos de sus mismos familiares. La mañana del lunes 14 de abril de 2025, una familia nicaragüense se despertó con la mayor tragedia de sus vidas, el asesinato de uno de sus hermanos.
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Enier Ortiz había asesinato cruelmente a machetazos a su cuñado Alex Barrera Lira, luego de una discusión entre ambos. Ese día se terminó la tranquilidad de un hogar para Danelis Barrera, pues la víctima del asesinato era de su propio hermano y el victimario era su pareja sentimental.
El crimen ocurrió en la localidad de Bebedero, del cantón de Cañas, en Guanacaste. Según la versión un familiar cercano, Ortiz vivía con la hermana del ahora occiso de 32 años, y habían migrado hace más de diez años a Costa Rica en busca de trabajo.
Incluso, se conoce que desde hace años más ya viajaban constantemente de Nicaragua a Costa Rica, hasta que se asentaron en esta zona al noreste del país vecino, donde ocurrió la tragedia.
Se entregó él mismo a las autoridades
Una noche antes, estuvieron tomando licor y discutieron porque presuntamente Ortiz agredía verbal y físicamente a la mujer, lo cual generaba gran molestia en el hermano de esta. Durante la riña salieron a relucir varias situaciones de violencia doméstica que enfurecieron al agresor. «Al día siguiente a las 5 de la mañana, el hombre se levantó solo para ir a asesinar a Alex», narró el familiar.

Las autoridades costarricenses describieron la escena del crimen como dantesca y cruel. Esa mañana el nicaragüense fue hasta la casa de Barrera y con un machete lo atacó asestándole varias estocadas en la cabeza y la espalda, que le causaron la muerte. Pero antes de marcharse, le mutiló las manos y dejó el cuerpo entre un mar de sangre.
El asesino, manchado en sangre y con el arma homicida, se fue donde la mujer y le dijo, «vengo de matar a tu hermano y si vos me estás fastidiando, voy a matarte también». Al hombre no le bastó con cometer el crimen sino que también amenazó a la hermana de su víctima.
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La mujer logró escapar para buscar a su hermano y llamaron a la Policía. Pero Enier Ortiz ya había decidido ir a entregarse en la delegación de la Fuerza Pública ubicada en Bebedero.
«Todo fue por la disputa de la noche anterior. El hermano de la mujer le reclamaba al hombre que por qué le hacía daño a su hermana y sobrinas», añadió el familiar.
Espera juicio para 2026
LA PRENSA intentó comunicarse con Danelis Barrera, pero se limitó a decir que nada justifica la crueldad con que su pareja sentimental le haya quitado la vida a su hermano y recordó que Barrera «murió de una forma muy dolorosa».
Asimismo, indicó que el acusado cumple más de 200 días en prisión preventiva y a la espera del juicio que estaría programado para enero de 2026. «La Fiscalía me dijo que me van a llamar cuando se haga el juicio», indicó.
Decapitó y desmembró a su propio hermano
Otro de los crímenes más crueles e inconcebibles fue el más reciente parricidio de hermanos que se registró en horas de la mañana del domingo 16 de noviembre. Se trata del nicaragüense de apellido Rodríguez Calderón, de 37 años, quien mató a su medio hermano apellidado Urbina Calderón.
El escenario bestial fue descubierto en una finca ubicada en una zona rural de Puerto Viejo, del cantón de Sarapiquí, zona fronteriza con Nicaragua.

El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) informó que el nicaragüense confesó el crimen al propietario de una finca vecina de donde trabajaban los hermanos Calderón. Las autoridades judiciales lograron acceder al lugar después de varias horas de recibir el reporte de un crimen por supuestas rencillas personales.
Le mutiló los brazos y sus partes íntimas
Los hermanos trabajaban en esa finca de la comunidad Jerusalén desde hacía ya algún tiempo, pero arrastraban problemas personas desde que llegaron de Nicaragua y que desencadenaron en el lamentable suceso. Se especula que ambos iniciaron una fuerte discusión al calor de los tragos.
Rodríguez Calderón se llenó de saña, tomó un cuchillo y asesinó a su hermano de parte de madre, asestándole varias puñaladas en su cuerpo. De acuerdo al reporte policial, el nicaragüense fue encontrado entre un mar de sangre, decapitado, con el pecho abierto, sus vísceras expuestas y con los brazos y partes íntimas mutiladas.
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Luego de confesar el crimen huyó hacia el centro de Sarapiquí, donde fue arrestado ese mismo domingo, aún manchado de la sangre de su hermano. La noticia llenó de consternación y repudio al conocerse la crueldad que nacía del corazón del nicaragüense para quitarle la vida de este modo a su pariente.
Una pobladora de Sarapiquí dijo a LA PRENSA que este crimen llenó de asombro a los habitantes de la zona y el centro de Sarapiquí, hasta donde resonó la brutalidad del asesinato. La mujer quien es madre de dos varones mayores de edad, lamenta el triste desenlace de los hermanos Calderón y aseguró que en las calles aún se rumora que ambos mantenían problemas personales.
«Ese crimen de dos hermanos, no creas es una noticia que consterna a la comunidad de Sarapiquí, porque ya es la segunda vez que un nicaragüense mata a su hermano o un familiar. Lo peor de todo es la vergüenza que nos llevamos porque nos dicen que los nicaragüenses somos un montón de delincuentes y no es así», expresó la pobladora.

Rechazan violencia entre nicaragüenses
Otra migrante consultada por LA PRENSA dijo que estos hechos marcan una «imagen negativa de nosotros como nicaragüenses» en Costa Rica, sobre todo para aquellos que han decidido migrar huyendo de la violencia y la impunidad que reina en Nicaragua.
«Vamos a seguir con esa violencia. Lo cierto es que mucha gente ha huido a Costa Rica evitando la violencia en Nicaragua, pero vienen acá a Costa Rica a hacer desorden, delincuencia y violencia; no es justo que manchen el nombre de los demás nicaragüenses», reclamó.
Según cifras oficiales, en lo que va del año 2025, el OIJ reportó 790 homicidios en Costa Rica, 880 en el 2024 y 903 en 2023, siendo la cifra más alta en ese país. En ese año, 102 homicidios fueron cometidos contra nicaragüenses.