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Un hecho insólito ha conmocionado a pobladores del municipio de Santa María de Pantasma, en el departamento de Jinotega. Un padre envuelto entre la duda y el desconsuelo, decidió exhumar el cadáver de su hijo de 20 años, quien recientemente había fallecido en un trágico accidente de motocicleta.
Se trata de Héctor Armando Hernández, de 20 años, y su padre identificado con las iniciales H.J.H.B.
El suceso ocurrió el jueves 6 de noviembre, a eso de las 2:00 de la madrugada, según el oficialista Canal 8, cuando apresurado el hombre, en estado de ebriedad, se dirigió al cementerio de este municipio, abrió la tumba de su hijo, sacó el cadáver y lo cargó en sus hombros hasta su vivienda con la esperanza de que estuviera vivo.
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A través de un video que circula en las redes sociales, se muestra el momento en que el padre carga el cuerpo de su hijo, que posiblemente ya se encontraba en estado de descomposición.
«Tenía frío»
Según medios locales, agentes de la Policía Nacional y funcionarios del Ministerio de Salud (Minsa) llegaron a la vivienda del hombre en horas tempranas de ese día para hablar con él y convencerlo de que regresara el cadáver del joven para ser sepultado nuevamente.
«Tenía frío y necesitaba ser abrigado», alegó el desconsolado padre a las autoridades municipales. Vecinos y cercanos al hombre se encuentran alarmados por la condición emocional del hombre.
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En redes sociales cibernautas se han solidarizado con el sentir y la decisión de este padre, e hicieron un llamado a las familias a retomar la importancia de atender la salud mental como una prioridad para el proceso de duelo.
Familia desenterró y veló un cadáver esperando que resucitara
El caso de este padre no está alejado de la realidad que se vivió el 15 de febrero de 2024, cuando una familia de la comunidad Saklin, cercana al río Coco, jurisdicción del municipio de Waspam, en el Caribe Norte, decidió desenterrar a María Isabel López Francis, de 24 años.
La joven fue sepultada, por primera vez, el lunes 12 de febrero y tres días después su familia decidió exhumarla y llevarla de regreso a su casa, tras recibir una supuesta llamada donde les aseguraron que María Isabel estaba viva.

Un médico llegó para confirmarles que la joven estaba muerta, pero la familia no le creyó. Tenían la esperanza de que un pastor evangélico la resucitara.
Finalmente, después de 4 días de ser velada día y noche, la familia aceptó que el cuerpo de la joven fuera nuevamente sepultado debido a su avanzado estado de descomposición.