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La noche del martes 11 de noviembre arribó a Sébaco el cuerpo de la joven Evelyn Ileana Rayo Mairena, de 24 años, quien el pasado 21 de octubre fue asesinada de un disparo en la cabeza, en una calle de la ciudad de Bridgeport, en el estado de Connecticut, Estados Unidos.
La familia de la nicaragüense abrió una campaña desde GoFundMe para recaudar 11 mil dólares para los gastos de repatriación. Después de una semana, se logró obtener más de 12 mil dólares.
El féretro de la joven llegó en horas de la noche al municipio de Sébaco y salió acompañado por una caravana de motorizados hasta la casa de sus familiares en la comunidad de San Miguel, de donde era originaria.
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La Policía de Bridgeport indicó que el cuerpo de la joven madre fue encontrado en la cuadra 200 de Black Rock Avenue y presentaba una herida de bala en la cabeza. Una llamada de emergencia al 911 alertó a las autoridades estadounidenses sobre el hallazgo de una niña abandonada a varios metros del cuerpo de una mujer bañada en sangre.
Los oficiales fueron enviados inicialmente a Black Rock Avenue en un informe de un niño abandonado en el porche delantero de una casa, dijo a medios locales el oficial Jeffrey Holtz, de la Policía de Bridgeport.
La niña resultó ilesa
La policía no establecido la causa del crimen. El reporte oficial señala que la nicaragüense falleció a eso de las 9:30 p.m., mientras que su pequeña hija de un año fue encontrada ilesa en el porche de una casa, donde presuntamente la habría dejado un sospechoso, de quien aún se desconoce su identidad.

Rayo, quien residía en Bridgeport, fue trasladada al Hospital St. Vincent para recibir tratamiento por lesiones graves, pero fue declarada sin vida. Según la policía, falleció posteriormente a causa de las heridas en la cabeza y cuello, y su muerte se está considerando un homicidio.
“Los detectives de homicidios han desarrollado fuertes ventajas y han recibido una ayuda significativa de la comunidad. Están revisando una gran cantidad de videos de vigilancia y están haciendo un fuerte progreso”, añadió.
Esposo de Rayo sospechaba algo
El padre de la niña, identificado como Deglis Pérez, declaró a un medio local que se encontraba trabajando en el Estado de Virginia cuando recibió la llamada de un amigo que le confirmó el asesinato de la nicaragüense. Pérez no se encontraba en la casa durante la semana, solo los fines de semana cuando Rayo salía a trabajar.
Explicó que no había visto a la nicaragüense desde el domingo, y cuando trató de localizarla el día del crimen, presintió que algo andaba mal. Ambos vivían en esta ciudad desde hace más de un mes.
“La escribo en la aplicación el martes a las 8:00 p.m., pero ella no me escribió”, manifestó.
Familiares describen a Rayo como una mujer «llena de luz, una madre dedicada, una esposa amorosa y una amiga incondicional» que se caracterizaba por andar «siempre con una sonrisa, siempre dispuesta a ayudar a los demás».