La tragedia que sufrió a los 7 años no doblegó el espíritu de Karla Castellón. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

La tragedia que sufrió a los 7 años no doblegó el espíritu de Karla Castellón. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

Karla perdió sus brazos y a su madre en ataque de maras, pero no la alegría de vivir

Sucedió en El Salvador cuando era una niña de 7 años. Hoy, Karla Castellón es una joven de 23 años que lava, cocina, barre, estudió, trabaja y con los pies les cambia los pañales a sus gemelos. Pero sobre todo, sonríe.

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Eran cerca de las 7:00 de una noche del año 2010, cuando Karla María Castellón Mejía, entonces una niña salvadoreña de 7 años, estaba en la acera de su casa, en San Miguel, San Salvador. Recuerda que estaban conversando y además cuidando la tienda o pulpería de su mamá, con la que proveía el sustento a la familia.

De repente, Castellón sintió “un gran ruido” y como que se durmió. Cuando despertó tenía los brazos llenos de sangre, deshechos.

Miró hacia los lados y vio a su madre que, como ella, estaba tirada en el suelo. “Mami, mami”, le habló. Pero, no vio que su madre reaccionara. “Como tenía 7 años, no comprendía lo que estaba pasando”, recuerda Castellón en un video que publicó en Tik Tok.

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Castellón volvió a perder el conocimiento y, al abrir los ojos nuevamente, a su alrededor vio a varias patrullas y a oficiales de policía. Todavía no entendía lo que estaba pasando.

Por tercera vez perdió el conocimiento y, cuando recobró la conciencia, estaba en el hospital. Escuchó decir a un doctor que era un caso muy grave, que cerraran las puertas, pero ya no oyó más porque, por cuarta ocasión, perdió el conocimiento.

La siguiente vez que abrió los ojos, ya era el día siguiente y se percató que estaba en el Hospital San Juan de Dios, de San Miguel.

Karla Castellón con su esposo y sus hijos gemelos. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES
Karla Castellón con su esposo y sus hijos gemelos. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

Un fin de semana pasó en ese hospital y, a pesar de que estaba consciente, no se enteró que ya no tenía las manos, pues estaba vendada y no se podía mover. Tampoco supo que su mamá había fallecido por la misma causa que ella estaba herida.

El lunes, la trasladaron al hospital de niños Benjamín Bloom, en San Salvador, y ahí supo la verdad. Cuando unas enfermeras la quisieron mover para bañarla, Castellón sintió un dolor horrible y se vio por primera vez sin las manos. Se las habían amputado.

Castellón empezó a llorar a gritos. Se puso muy mal. Era una niña y no entendía lo que le había pasado. Le preguntó a las enfermeras, pero ellas solo dijeron que había tenido un accidente y que le habían tenido que amputar las manos.

“Nací con mis dos brazos, pero…”

“Nací con mis dos brazos, pero mi familia sufrió una desgracia. Ahí perdí a mi mamá. A partir de eso mi vida cambió”, suele explicar Castellón sobre su situación actual, una en la que no tiene la totalidad del brazo derecho y por tanto no puede usar prótesis por la carencia de músculos. El brazo izquierdo le llega hasta arriba del codo y por ello en esa extremidad sí usa prótesis.

Castellón relata que su tragedia inició en El Salvador afectado por las maras. “El país estaba bastante peligroso”, recuerda.

La madre tenía una tienda, o pulpería, como se le conoce en Nicaragua, con la cual la mujer “sacaba adelante a sus hijos” y les daba “el pan de cada día”.

Un día llegaron a la tienda los pandilleros y le dijeron a la madre de Castellón que tenía que darles “la extorsión”.

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Las maras, un fenómeno criminal que sufre Centroamérica desde la década de 1990, especialmente en Honduras y El Salvador, son pandillas de jóvenes importadas desde Los Ángeles, Estados Unidos, que se alimentan financieramente de cobrarles una especie de impuestos a los pobladores, so pena de matarlos si se rehúsan.

En la actualidad, en El Salvador el presidente Nayib Bukele las ha atacado con fuerza y tiene atestadas las cárceles salvadoreñas de los integrantes de estas pandillas.

Sin embargo, en los días en que Castellón y su familia fueron atacados, el Estado salvadoreño no tenía control sobre las maras.

Echando tortillas. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES
Echando tortillas. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

En aquella ocasión, en la que las maras se aparecieron para extorsionar a la madre de Castellón, esta última les dijo que no tenía dinero, pues la poca ganancia de la tienda apenas le daba para darle de comer a sus hijos.

Los pandilleros se fueron, pero regresaron otro día, casi a las 7:00 de la noche, cuando llegaron disparando contra Castellón y su familia, que conversaban en la acera, y provocaron una explosión, que mató a la madre de Castellón y a ella la dejó sin brazos.

Castellón habla del “accidente” cuando se refiere a la “desgracia” que sufrió, pero en realidad fue un ataque a balazos.

“Yo perdí mis manos a causa de un accidente de arma de fuego o disparos de cuando el país estaba peligroso. Tuve la mala suerte de que esas personas llegaron y dispararon a la casa”, dice Castellón.

Llena de optimismo

¿Qué hace una niña que pierde los dos brazos a los 7 años, una edad en la que comúnmente juegan con muñecas o les encanta abrazar a sus padres? La respuesta la tiene la salvadoreña Karla Castellón.

Durante los primeros días, por no decir los primeros años, es posible que más que los brazos le hacía mucha falta su madre. Era solo una niña en ese momento y necesitaba de su madre.

“Fue muy duro adaptarme. Pasé por momentos que anhelaba estar al lado de mi madre, momentos de frustración, de llanto”, dijo en 2016 al medio salvadoreño Equilibrium.

Comenzó a aferrarse en Dios y en sus familiares, especialmente en una cuñada, un hermano y sus sobrinos.

Se dedicó a estudiar y aprendió a escribir con la boca, apoyando parte del lápiz en lo que le quedó del brazo izquierdo. Nunca le hicieron bullying en el colegio, más bien la apoyaron.

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También ayudaba en la casa donde vivía. Con una prótesis algo rústica que le consiguieron, restregaba la ropa en el lavandero y con la misma echaba agua sobre la ropa. De esa misma forma cocina, barre con la ayuda de la prótesis. Para hacer tortillas, se quita la prótesis y con lo que tiene del brazo izquierdo le da forma a la masa.

“Simplemente me esfuerzo al máximo y me lo propongo”, dice Castellón para explicar cómo logra hacer tantas cosas sin tener manos.

El presidente salvadoreño Nayib Bukele le mandó un mensaje de apoyo a Karla Castellón. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES
El presidente salvadoreño Nayib Bukele le mandó un mensaje de apoyo a Karla Castellón. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

Castellón hasta navega en internet y en redes sociales con su teléfono celular. Tiene cuentas en Tik Tok y en Facebook y es ella misma quien postea sus publicaciones. Algunas marcas de teléfonos inteligentes le permiten tocar la pantalla con la prótesis para usarlos, pero otras no y en esos casos navega con lo que tiene del brazo izquierdo.

En sus publicaciones, anima a las personas diciéndoles que no hay obstáculos para salir adelante en la vida.

Es madre de unos gemelos y les cambia los pañales usando los pies. Con los pies también maneja las tijeras. Sin prótesis, Castellón puede hasta conducir vehículos.

Actualmente, trabaja como recepcionista de la Alcaldía de San Miguel y no tiene problemas para atender las llamadas o escribir mensajes.

El presidente salvadoreño Nayib Bukele, quien desde 2019 echó a andar el programa para erradicar a las maras en El Salvador, le envió un mensaje en redes sociales recientemente:

“Hola Karla, tuviste una infancia muy dura. Esos enviados del infierno (mareros) causaron mucho sufrimiento, pero Dios está contigo y estoy seguro de que Él quiere que tengas un gran futuro. Mi equipo se pondrá en contacto contigo para ayudarte en tus proyectos”, escribió Bukele.

A pesar de haber perdido a su madre y los brazos, en sus mensajes a Castellón no se le nota amargura. Es verdad, según cuenta, que tiene momentos difíciles, pero la mayoría de las veces está con una sonrisa.

Hasta hace bromas en Tik Tok de su drama de no tener brazos, como cuando posteó un video en el que ofrece frituras de una bolsa, pero saca el brazo y solo está su muñón vacío.

La Prensa Domingo maras salvadoreñas Nayib Bukele archivo

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