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Después de ocho años trabajando en el departamento de pescadería de un supermercado en Homestead, Florida, la nicaragüense Alejandra Godoy, de 49 años decidió renunciar y dedicarse a hacer lo que le gusta: cocinar comida nica.
Godoy abrió Sacuanjoche76, un negocio de catering de comida nicaragüense hace nueve años en Homestead, Florida. Buscaba más ingresos para su familia, pero también, de alguna manera, seguir conectada a su patria. “Yo siempre decía que aquí quería hacer comida nicaragüense. Sabía que había competencia, pero quería ofrecer algo distinto. Así empecé, con las comidas típicas de Navidad el primer año, y poco a poco fui creciendo”, cuenta a LA PRENSA.

Uno de los retos más grandes para la nica y su esposo, Germán Quintanilla era sobrellevar el cansancio de sus empleos formales y luego cumplir con sus eventos de banquetes. “Trabajaba ocho horas en el supermercado y luego me iba a cocinar para los eventos. Llegó un momento en que ya no podía con todo. Decidí dejar el trabajo y apostarlo todo por mi negocio”, dice Godoy.
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Del fogón de leña de su abuela
El amor por la cocina nació en su infancia, en un barrio de Managua, entre ollas de barro, jícaras y los “aromas de las cenas auténticas familiares de los nicas”. “Aprendí a cocinar con mis abuelas y mis tías. En casa, las mujeres siempre se encargaban de los banquetes y de mantener vivo el sabor nicaragüense, ellas me enseñaron todo lo que sé de la sazón nica y mis clientes me lo agradecen porque en mi comida sienten ese pedacito de tierra que tanto extrañamos los que estamos fuera del país”, afirma.

Ese mismo toque casero es el sello de Sacuanjoche76, donde Godoy prepara desde gallinas y lomos rellenos hasta su plato estrella, el Caballo Bayo, servido con todos los detalles tradicionales, entradas nicaragüenses como maduro con queso, tajadas, enchiladas, entre otros. Los postres tampoco faltan: Pío Quinto, tres leches, buñuelos y hasta rompope en temporada navideña.
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Un negocio en familia
Aunque Godoy es la encargada de la sazón en cada platillo que prepara en los eventos, su esposo, aunque aún trabaja en construcción, le ayuda. “Él se encarga de los asados, de transportar todo el equipo y el material, así me ayuda con mi sueño de cocinar con sazón auténtica en Florida”.
La nicaragüense cuenta con una asistente que completa el pequeño equipo que, con esfuerzo y dedicación, atiende hasta tres eventos en un solo día. “Mis clientes me encuentran por redes sociales y recomendaciones entre ellos, es gratificante ver cómo a la gente le gusta lo que cocinás”, añade.

Aunque los pedidos de otros estados no paran de llegar, Godoy prefiere concentrarse por ahora en Florida. Su meta es abrir un local propio donde pueda ofrecer una experiencia completa de comida nicaragüense: desde los bocadillos hasta los queques de celebración.
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“Mi sueño es que los nicas que viven aquí puedan sentarse, probar mi comida y sentir que están de vuelta en casa”, asegura.