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El Fondo para la Transformación y Desarrollo de la Caficultura (FTDC), nació en 2014 para financiar la transformación del sector, que enfrentaba una de sus peores crisis provocada por la roya. Desde entonces los cafetaleros lo alimentan con un aporte por cada quintal de café que exportan. Pero nunca imaginaron que esos recursos, que al cierre de julio sumaban 73.11 millones de dólares, se usarían para financiar ferias y congresos para cafetaleros sandinistas; y que ni siquiera construyeran el tan ansiado Laboratorio Nacional del Café, anunciado en 2020.
En diciembre de 2013, aprobaron la Ley 853, Ley Para la Transformación y Desarrollo de la Caficultura, que creó el Fondo para la Transformación y Desarrollo de la Caficultura (FTDC), que serviría como semilla para financiar dicha transformación. El sector privado estableció en dicha ley, candados para mantener el control de esos recursos. La medida pretendía evitar que les robaran ese dinero, como ocurrió durante el primer gobierno de Ortega en los años 80, con un fondo similar.
El artículo 5 de la Ley 853 establece que «para el fomento, la transformación y desarrollo de la caficultura se crea el Fondo para la Transformación y Desarrollo de la Caficultura (FTDC), el cual estará constituido por los recursos provenientes de los aportes, de los rendimientos de las inversiones del mismo, y otras fuentes».
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Reformó la ley para robarse el fondo
Pese a las supuestas garantías que la Ley 853 incluyó para asegurar que el Sector Privado a través de la Comisión Nacional para la Transformación y Desarrollo de la Caficultura (Conatradec), tuviera el control de los recursos, eso cambió en 2019.
Tras la ruptura del modelo de diálogo-consenso entre Daniel Ortega y el sector privado, una reforma a dicha ley le bastó a Ortega para arrebatarle a los representantes del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), el control de esos recursos. Así se adueñó de la administración del Fondo, que en ese momento tenía alrededor de 25 millones de dólares, pero al cierre de julio de 2025, sumaba 73.11 millones de dólares.
El aporte de los caficultores varía anualmente, el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), lo fija en dependencia del precio promedio de referencia internacional del año anterior. Durante el 2025 el aporte por cada quintal de café arábica exportado es de 4 dólares.
Los 73.11 millones de dólares que tenía el fondo al cierre de julio, surgió de la retención del aporte establecido anualmente por la exportación de cada quintal de café arábica. Se desconoce cuánto ha generado la exportación de café robusta, ya que ahora no publican los reportes de exportación de esa variedad, que desde 2017 realiza pequeños envíos al exterior.
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¿Qué están financiando con el fondo?
Según dirigentes del sector, desde la ruptura de relaciones entre el régimen Ortega Murillo y el sector privado, no volvieron a tener noticias de esos recursos, que originalmente estaban en un fideicomiso en el estatal Banco de Fomento a la Producción (Produzcamos). Con la reforma a la Ley 853, la dictadura Ortega Murillo cambió a los dirigentes del Cosep que velaban por el buen manejo de este dinero y llenó esos espacios con productores sandinistas.
Los cafetaleros le terminaron de perder la pista a este dinero, cuando la dictadura Ortega Murillo le canceló la personaría jurídica a todas las organizaciones gremiales, incluidas las de productores y exportadores. Aseguran que al no existir instituciones que los representen, desapareció cualquier posibilidad de presentar una queja e incluso consultar en nombre del sector, qué pasa con ese dinero, por qué lo están gastando en actividades que su ley creadora no contempla.
Lo que más lamentan es que siguen engordando un fondo, que ahora se utiliza para actividades, en las que prevalece la propaganda a la dictadura Ortega Murillo; y que además, sólo benefician a cafetaleros simpatizantes de la dictadura. Este año gracias al buen precio del llamado grano de oro en el mercado internacional, y que el aporte es de 4 dólares por quintal exportado, entre enero y julio los cafetaleros le inyectaron 10.52 millones de dólares al fondo.
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¿Qué pasó con el Laboratorio de la Caficultura?
Según dirigentes del sector, es tan lamentable el manejo que le están dando a este dinero, que ni siquiera los están usando para construir el tan ansiado Laboratorio Nacional de la Caficultura que el sector tanto necesita. En mayo de 2020 en un acto proselitista, realizado en Sébaco, Matagalpa, anunciaron que el país finalmente tendría ese laboratorio, colocaron la primera piedra y aseguraron que en cuestión de meses comenzaría a brindar sus servicios.
Sin embargo, la Conatradec nunca volvió a mencionar el proyecto. Desde entonces se dedica a organizar en municipios cafetaleros, ferias, congresos y otros eventos. Según dirigentes cafetaleros, sólo invitan a sus simpatizantes, ya que la mayoría por las publicaciones que realiza la entidad en sus redes sociales.
De acuerdo a sus publicaciones en redes sociales, la Conatradec realiza congresos y ferias en alianza con las Alcaldías de algunos municipios, en los que los alcaldes y secretarios políticos del partido gobernante tienen gran relevancia. También promueve cursos de barismo y participación en ferias internacionales, donde según dirigentes, se desconoce qué mecanismo utilizan para elegir a los participantes. También, en algunos municipios cafetaleros, ha instalado escuelas en las que imparten cursos de barismo, tueste y catación de café.
Además, recientemente anunció el primer diplomado en agronegocios para café verde, cafeterías y tostadurías, en el que participaran cincuenta personas. Entre ellos figuran estudiantes del Centro Universitario Regional de la Universidad Nacional Agraria (UNA) de Jinotega, productores, técnicos de cooperativas y alumnos de la escuela de Catación y barismo de la Conatradec de Jinotega. Según la propaganda el diplomado es parte de la Estrategia Nacional de la Transformación y Desarrollo de la Caficultura.
40,000 productores de café
A criterio de dirigentes cafetaleros las actividades que promueven no son malas, pero tampoco incidirán en la transformación del sector. Aseguran que van dirigidas a pequeños grupos y no a los más de 40,000 productores de café que existen en el país.
Por tanto, consideran que la dictadura está desperdiciando recursos del Fondo en actividades que no provocarán impacto en un sector tan importante para el país. El café es de los tres productos de la cesta exportadora que más ingresos genera por sus ventas en el mercado internacional.
Incluso, consideran que el aporte al Fondo para la Transformación y Desarrollo de la Caficultura (FTDC), debería suspenderse, porque no está cumpliendo su objetivo. Pero saben que mientras el régimen Ortega Murillo se siga beneficiando de estos recursos que maneja con total discrecionalidad, seguirá obligando a los cafetaleros a pagarlo, tal como lo contempla la Ley 853.