Sicariato en Costa Rica

En menos de tres años, más de 2,000 personas han sido asesinadas en Costa Rica, según las cifras oficiales. IMAGEN GENERADA CON IA

Matar por 100 dólares: así funciona el sicariato en Costa Rica

Una ola de crímenes ahoga con sangre a Costa Rica, y a los nicaragüenses en ese país, en donde hay agencias de sicariato con adolescentes dispuestos a matar con fusiles de alto calibre

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La vida en Costa Rica bien puede valer 100 dólares. Aunque si se trata de una persona de alto perfil, puede ser que valga 1,000. Y si el asesino está en la planilla de una organización criminal, este puede cobrar hasta 4,000 dólares mensuales y matar a varias personas en el mes como parte de sus labores. 

Estos son algunos de los hallazgos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Costa Rica, además de lo que explica su exdirector Gerardo Castaing y la criminóloga Tania Molina. 

El sicariato en Costa Rica está en su época dorada y mantiene al vecino país con un promedio de 2.5 homicidios al día. “Se salió del control de las autoridades”, detalla Castaing. Los medios de comunicación costarricenses reportan asesinatos casi todos los días. En San José al mediodía frente a un colegio; en Heredia en un bar en la tarde; o en Limón por la mañana en un restaurante.

Sicariato en Costa Rica
Los sicarios en Costa Rica alteran sus armas cortas para disparar en ráfaga. OIJ

“Ya somos el segundo país más violento de Centroamérica. Primero está Honduras, Costa Rica, luego Guatemala. De Nicaragua no se puede decir nada porque no se sabe nada, eso es una dictadura. Y después está El Salvador”, valora Molina. 

Los nicaragüenses exiliados en este país también han sido víctimas del sicariato. Entre los casos más conocidos están los de Joao Maldonado que sobrevivió a dos intentos de homicidio, y más recientemente el de Roberto Samcam, asesinado de ocho disparos en su casa en Moravia, San José, la capital costarricense. 

El nexo entre estos casos y la dictadura nicaragüense no se ha podido demostrar, pero el OIJ no ha descartado la motivación política. Mientras continúan las investigaciones, los homicidios siguen aumentando en ese país que ya reporta más de 500 en lo que va del año. “Muchos de esos son asesinatos ejecutados por sicarios”, detalla Molina.

El número de homicidios ha incrementado en Costa Rica en los últimos años. En 2022 hubo un total de 657, pero el siguiente año fue el más mortífero de la historia de ese país, con 906 homicidios. En 2024 la cifra quedó en 880.

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Es decir, en tres años, 2,443 personas fueron asesinadas. En varios casos ha habido nicaragüenses involucrados, ya sea como víctimas o victimarios. 

Este año en que ya superó los 500 homicidios, las autoridades han advertido del riesgo de que se pueda igualar o incluso superar los trágicos registros del 2023. 

El perfil del sicario 

Los sicarios en Costa Rica suelen ser jóvenes entre 16 y 22 años, explican los expertos y coinciden en que normalmente no tienen gran experiencia en el manejo de armas. Dejan mucha evidencia y aunque son ingenuos, no dejan de ser altamente peligrosos porque están dispuestos a matar y portan armas de alto calibre para hacerlo. 

“No es gente entrenada. Son muchachillos que se ofrecen para matar gente y pueden cobrar unos 100,000 colones (200 dólares)”, insiste Castaing. 

Por su parte, la criminóloga Molina señala que “hasta por 50,000 colones (100 dólares) se ha sabido que asesinan a una persona. La vida de una persona aquí no vale nada”. Muchos de estos sicarios, como son de escasos recursos, ven esa cantidad de dinero como una fortuna que pueden ganarse con tan solo apretar un gatillo.

Sicariato en Costa Rica
Un par de sicarios en Limón, en el caribe costarricense, disparando contra una persona. OIJ

Molina señala que estos sicarios “son muy desordenados” a la hora de actuar. Usan armas de alto calibre como AK-47, AR-15 o M-16 las cuales usan sin tener precisión para disparar. 

En su afán de hacer el trabajo rápido, terminan asesinando a personas inocentes que tuvieron la desdicha de estar al lado del objetivo. También hay casos en los que se equivocan de víctima porque la confunden con alguien más. 

El OIJ categoriza los casos de sicariato como “homicidio doloso de tipo profesional” cuando logran determinar que hubo un pago para matar a una persona. Sin embargo, también hay un tipo de sicariato en el que no necesariamente reciben un pago, sino que buscan deshacerse de alguien para apoderarse de su territorio o sus depósitos de drogas. 

Además, hay otros sicarios que están emplanillados en las organizaciones criminales, según advirtió en 2024 el actual director del OIJ, Randall Zúñiga, en la Asamblea Nacional costarricense. “Tenemos grupos criminales que trabajan como una empresa delictiva y lo que hacen es que dentro de su staff le pagan un salario mensualmente a las personas para que hagan lo que sea. Para que roben, para que maten a alguien, para que consigan armas”, detalló. 

Ese pago mensual puede ser de un millón a dos millones de colones (entre 2,000 y 4,000 dólares), detalló Zúñiga. “Eso es lo más usual y lo más común que está sucediendo”. 

Academias y agencias de sicariato 

Gerardo Castaing detalla que en muchos casos los sicarios son contactados por “contratistas” que les asignan la tarea de acabar con la vida de alguien. Estos últimos reciben el encargo del autor intelectual, que es quien paga y facilita información de la víctima. 

También hay “agencias de sicariato”. Estas son organizaciones de jóvenes que se dedican a matar personas por encargo, explica la criminóloga Molina. El OIJ ha confirmado la existencia de estas y ya ha desmantelado algunas en San José, Heredia y Limón.

En algunos casos los sicarios se hacen pasar por repartidores de comida. Esta imagen es de un asesinato en Coronado, San José. OIJ

Muchos sicarios se preparan en algunas “academias de sicariato” que son formadas por expolicías e incluso policías en activo. Esto fue confirmado el año pasado por el director general del Instituto Costarricense Sobre Drogas, Fernando Ramírez. 

En estas academias, los “alumnos” reciben un entrenamiento básico para aprender a dispararle a su objetivo, explica Castaing. 

Los “objetivos” 

En el mundo del sicariato le llaman “objetivo” a las víctimas. Hay casos en donde estos son de alto perfil y puede ser el líder de una banda rival, un empresario, u otro criminal que puede estar escoltado, armado y puede responder al ataque. En estos casos, el sicario puede cobrar un poco más de dinero. “Lo más que les pagarán es medio millón de colones (mil dólares)”, dice Castaing.

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Otro alto perfil podrían ser los exiliados nicaragüenses que son opositores al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, como el caso del mayor en retiro Roberto Samcam. 

Por lo que se sabe del caso, Molina considera que a Samcam le hicieron inteligencia y le pusieron vigilancia antes de asesinarlo. “No se trata de un sicario neófito que no sabe cómo operar, o que solo es un muchachito joven”, valora. 

Según el OIJ, el gatillero que mató a Samcam se llama Luis Carvajal Fernández, tiene 20 años y usó un arma corta 9mm para disparar 8 tiros. En este caso, señala Molina, el sicario escogió un arma pequeña “probablemente por practicidad”. 

Lo que sí le parece extraño a Molina es que los autores huyeron en un carro. “Aquí normalmente no huyen en vehículo por las presas (embotellamientos del tráfico), y esa no es una opción inteligente”, señala. Los sicarios normalmente utilizan motocicletas estilo montañeras. 

Además, la criminóloga supone que por asesinar a Samcam “debe haber sido un pago grande”.

 

A Roberto Samcam lo mató un sicario en su casa en Moravia, San José. Óscar Navarrete/LA PRENSA

Por ahora, el OIJ mantiene detenidos a Bryan Robles Salas, Danilo Chaves Medina y Luis Orozco González a quienes se les acusa de estar vinculados al asesinato del mayor en retiro. 

Ni Molina ni Castaing recuerdan que en Costa Rica haya habido asesinatos por motivaciones políticas hasta antes de los casos de los nicaragüenses opositores a Ortega y Murillo. “Estamos en la cúspide del sicariato”, valora el exdirector del OIJ. 

Las armas 

El AK-47 es el arma más usada para cometer sicariato en Costa Rica, según información divulgada por el OIJ. Estas pueden costar unos 400 dólares en el mercado negro y llegan a ese país de manera ilegal desde Colombia y Nicaragua. 

El OIJ también ha descubierto que llegan desarmadas y las hacen pasar por las aduanas como componentes de otros equipos como repuestos para teléfonos celulares, refrigeradoras, chatarra, tornillos o arandelas. Después, las armas son ensambladas sin números de serie, lo cual dificulta que sean detectadas.   

Además del AK-47, usan fusiles AR-15 y M-16. De acuerdo con Castaing, estas armas también llegan desde Venezuela con cargamentos de droga a través del Caribe. Molina, por su parte, también menciona que llegan de manera ilegal desde Estados Unidos. 

En el caso de las armas pequeñas como las pistolas 9 milímetros, estas son utilizadas por los sicarios debido a la facilidad para trasladarse con ellas, pero los crímenes en su mayoría se cometen con fusiles grandes. “Prácticamente no se ven homicidios con un revólver”, señala la experta. 

Por otro lado, Molina explica que los sicarios también están alterando las armas cortas para poder disparar en ráfaga. Esto les permite ejecutar asesinatos con mayor efectividad y letalidad.

El opositor Joao Maldonado fue atacado en dos ocasiones por sicarios en Costa Rica. ARCHIVO

En particular, Molina comenta el caso de un grupo delictivo llamado “Los H”, conformado por nicaragüenses, hondureños y costarricenses que opera en Limón, en el Caribe. Estos suelen descargar sus armas modificadas solamente en la cara de la víctima con el fin de destrozarle el rostro y que una vez muerto, infunda terror en los demás. 

¿Y la policía? 

“A las autoridades se les fue de las manos. No han sido capaces de evitar que se den estas situaciones. La policía ya no anda patrullando. No hay policías en las calles. Entonces los delincuentes son los dueños de las calles”, critica Gerardo Castaing. 

Tanto Castaing como Molina atribuyen el desarrollo del sicariato en Costa Rica y la ola de violencia a la falta de recursos por parte de las autoridades para combatir a las organizaciones criminales. “Hay capacidad, pero no hay presupuesto”, dice el exdirector del OIJ. 

La criminóloga Molina coincide. “Al Estado se le salió de las manos”, indica. A su criterio, el sicariato en Costa Rica está fuera de control debido a la falta de acción de las instituciones, empezando por el Ejecutivo presidido por Rodrigo Chaves, y a la falta de financiamiento para los cuerpos policiales. 

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“El director del OIJ anda casi que suplicando para tener más dinero y tener más agentes, tecnología, recursos” que le permitan combatir la ola de crimen que se ha desatado en ese país, indica Molina. 

Y mientras los ciudadanos en Costa Rica se desangran por la ola de violencia, “el presidente ataca al OIJ, al fiscal, a la Corte, a los medios, a la Asamblea. Es importante entender que con esta crispación no se va a resolver el tema de la violencia”.   

“Costa Rica fue un oasis de paz, pero hoy por hoy, los jovencitos están dispuestos a matar y cobrar por eso”, lamenta la criminóloga. 

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