Se nos fue un gran nicaragüense, Danilo Lacayo Rappaccioli

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Se le fue al país, a su familia, y a sus múltiples amigos el sábado pasado parte de Danilo Lacayo Rappaccioli

Digo parte, porque aunque parte de él está gozando de la compañía de nuestro Señor, parte sigue y continuará estando con nosotros

Lo conocí de referencia desde muy joven ya que los Muñiz y los Lacayo Rappaccioli han sido y siguen siendo muy cercanos desde antaño. Ya mayor, tuve el privilegio de conocerlo personalmente en Nicaragua en los 1970 y aun más de cerca a comienzos de los 1980 en Chile cuando representé al Fondo Monetario Internacional en ese país

Danilo es una de esas pocas personas a quien Nuestro Señor dota de múltiples cualidades y talentos que se complementan y multiplican entre sí. Es inteligente, honesto, hábil, diplomático, líder natural, de carácter fuerte cuando corresponde, autentico, amistoso, amable, querendón, generoso, alegre, extrovertido, y gran esposo, padre y abuelo.

Su mayor prueba de inteligencia es haberse casado con una gran dama: Claudia Fuentes Cardenal. 

Pero también con su inteligencia y liderazgo alcanzo posiciones de primera línea en la Esso, ahora Exxon, tanto en Nicaragua como en los EE. UU. y en Chile.  Con su gran habilidad, honestidad, y diplomacia aumentó el prestigio de la compañía tanto en Nicaragua como en Chile, lo que reconocieron y apreciaron tanto el personal local como los altos funcionarios de la Esso/Exxon y los gobiernos. 

Al inicio de su gestión como gerente general de la Esso en Nicaragua a comienzos de los 1960 logró uno de sus sueños al dirigir la construcción de la primera refinería del país la que generó centenares de empleados y fue símbolo del progreso de Nicaragua en ese entonces.  Tanto en Nicaragua como en Chile promovió la capacitación del personal nacional así como programas sociales y culturales que le dieron una gran imagen a la compañía.

Es muy generoso y tiene un gran sentido y vocación de servicio público, y de devolverle a la Patria lo que recibió de ella. Fue fundador del Consejo Superior de la Iniciativa Privada (Cosep), del Instituto Nicaragüense de Desarrollo (Inde) y del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae) en el cual también, en su inicio, presidió su comité nacional.

En los días que siguieron al terremoto de Managua de 1972 fue promotor y parte del grupo de líderes empresariales que logró, junto con el Gobierno, restaurar rápidamente los servicios básicos a la población, y, en lo posible la industria y el comercio en Managua. El campamento de la Esso se convirtió, por así decirlo, en el cuartel del sector privado donde se intercambiaba información y se coordinaban las tareas de reconstrucción del sector privado.

Es extrovertido y alegre. Por donde va hace amigos por todos lados. Cuenta anécdotas de su larga trayectoria y le encantan las bromas y chistes que además de ser naturales para él, y amenizar encuentros de familia, amigos, y negocios, los usa inteligentemente en negociaciones o discusiones difíciles para desarmar momentos tensos.

Es un gran deportista y jugador de tenis, aunque en sus últimos años lo ha tenido que dejar. También buen jugador de póker, aunque debo confesar que todavía nunca me ha ganado. Le gusta viajar con su familia y amigos, ir al teatro, y coleccionar arte y pinturas de primera principalmente las de su esposa Claudia.

Luego de su retiro de la Exxon en 1993, fue durante 10 años profesor, decano administrativo y director de Incae. En marzo del 2014, Incae le dio un homenaje de despedida donde tanto profesores y alumnos resaltaron sus grandes cualidades mucho mejor que yo.

Pero su mejor legado y éxito es ser un padre y abuelo excepcional quien, junto y con el apoyo de Claudia, está pendiente de ellos, cuidándolos, y aconsejándolos desde largo y desde cerca. Sabe combinar su éxito empresarial con la vida familiar, y con su ejemplo de excelencia profesional, liderazgo, amor a Nicaragua, honestidad, y alegría, creó, junto con Claudia, una linda, ejemplar, y exitosa familia de hijos y nietos a los que continúa cuidando desde el Cielo.

Mi querido amigo:Escribí este artículo no solo por el cariño y admiración que mi esposa Guadalupe, nuestros hijos, y yo te tenemos a vos y a tu familia, sino también para que nuestra juventud conozca mejor lo que es ser un gran nicaragüense y pueda seguir tus  pasos para su beneficio personal y el de Nicaragua.  

Mi querido amigo:  Ahora que estás junto al Señor no te olvidés de nosotros y pedile que proteja a nuestra Nicaragüita.

El autor es bachiller del Colegio Centro América de Granada.               

Opinión cualidades diplomático FMI nicaragüense archivo
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