Momotombo

Geotmérmica Momotombo. Foto tomada del sitio web de la Empresa Nicaragüense de Electricidad (ENEL)

Dictadura acusa a Álvaro Baltodano y a su hijo de lavado de dinero

La dictadura dice que enjuiciará a los involucrados, sean nacionales o extranjeros y aseguró que la empresa Momotombo Power Company incumplió con los compromisos de inversión pactados

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La dictadura de Daniel Ortega confirmó que mantiene tras las rejas a su exasesor presidencial para las inversiones, Álvaro Baltodano Cantarero y a su hijo Álvaro Antonio Baltodano Monroy, a quienes acusa de lavado de dinero a través de la empresa Momotombo Power Company, que administraba el Campo Geotérmico Momotombo. Dicho recurso, le pertenece al Estado y desde 2014 lo administraba esta empresa de los Baltodano y socios guatemaltecos y mexicanos, y tras estas acusaciones les cancelaron la concesión cinco años antes del vencimiento.

La Procuraduría General de la República emitió un comunicado donde acusó a los Baltodano de crear un entramado de veinte empresas de papel o de maletín para supuestamente lavar dinero y evadir impuestos. Dice que procederá a enjuiciar a los involucrados y aseguró que la empresa mencionada incumplió con los compromisos de inversión pactados con el Gobierno, así como otros acuerdos que no detalló.

Baltodano Cantarero, es general retirado del Ejército, también fue el eterno operador político y económico y exfuncionario del régimen de Daniel Ortega, pero está preso desde mayo pasado. Inicialmente sus familiares aseguraron que estaba encarcelado bajo la acusación de «traición a la patria» e incluso, que por ese delito lo condenaron a veinte años de cárcel y confiscaron sus bienes, pero eso nunca se oficializó. Su hijo Álvaro Baltodano Monroy está preso desde hace tres semanas.

Lea además: Cómo Arce y Baltodano ayudaron a construir la dictadura de Ortega que hoy los persigue

La Geotérmica Momotombo

El campo Geotérmico Momotombo es propiedad del Estado de Nicaragua y administrado por el sector privado mediante concesión. La investigación geotérmica inició en 1966 y en 1974 perforaron el primer pozo profundo, pero la planta inició operaciones en 1983. Actualmente tiene una capacidad instalada de 77 megavatios de energía, pero sólo genera entre 20 y 25 megavatios.

Este recurso lo administran inversionistas privados, pero desde 2014 cuando la Asamblea Nacional reformó la Ley de Exploración y Explotación de Recursos Geotérmicos están obligados a hacerlo en sociedad con el Estado.

En ese mismo año le cancelaron la concesión —un año antes de vencerse el plazo— a una empresa israelita subsidiaria de Ormat Holding Corp. para entregársela por un periodo de quince años, al consorcio privado Momotombo Power Company (MPC), formado por el Grupo guatemalteco Paiz Andrade, inversionistas mexicanos de la familia Monroy y los Baltodano. Desde entonces ellos administraban la planta en sociedad con la Empresa Nicaragüense de Electricidad (Enel) y la concesión vencía en 2029.

Lea también: Régimen habría suspendido concesión a empresa geotérmica por vínculos con los Baltodano Monroy

Judicializarán a Baltodano y a sus socios

Después de nueve años de administrar la Geotérmica, el Ministerio de Energía y Minas (MEM) dice que corroboró que la empresa Momotombo Power Company incumplió su obligación de invertir y no ejecutó las obras acordadas para elevar la generación a entre 37 y 40 megavatios.

Además, según el comunicado de la Procuraduría General de la República, que ahora llaman Procuraduría General de Justicia, las investigaciones policiales y del Ministerio de Energía y Minas, revelaron que la empresa Momotombo Power Company no solo traicionó la confianza del Estado, sino que usó un recurso de la nación para concretar propósitos criminales.

Además, advierte que no tolerará que personas corruptas, nacionales o extranjeras, se disfracen de inversionistas para encubrir delitos; por lo que procederá a judicializar a los responsables, sean estos personas naturales o jurídicas, nacionales o extranjeras.

Lea también: Quién es Álvaro Baltodano, el hombre fuerte de las inversiones de Ortega y que este encarceló

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COMENTARIOS

  1. Hace 10 meses

    Raphababosadas
    Por el inigualable Ralph Smith, cronista oficial de la república imaginaria

    En una de esas tardes gloriosas de la Nicaragua somocista —esa nación que, según la chusma sawecera tercermundista de Miami, era el segundo país más desarrollado del mundo (solo detrás de la Cuba de Batista, otro paraíso tropical según el manual del exilio dorado)— ocurrió un hecho histórico que, misteriosamente, no aparece en los libros: Somoza salvó a Nicaragua de quedarse sin mar.

    La historia oficial de Raphababosadas dice así: en 1975, un grupo de geógrafos comunistas descubrió que, si el país seguía exportando camarón a ese ritmo, el Pacífico se nos iba a secar para 1983. Alarmado, el General convocó a expertos internacionales… y a dos buzos de la Guardia Nacional. Fue entonces que, con su diplomacia magistral, firmó un tratado secreto con la ONU para que todos los barcos que pasaran por el canal de Panamá dejaran caer un balde de agua en Corinto. Así, Nicaragua mantuvo su mar intacto, y hasta más salado para mejorar el ceviche.

    En esa época dorada, la embajada americana en Managua —preocupada porque Nicaragua estaba tan desarrollada— decidió regalar visas de inmigrante. Sí, regalarlas, como quien reparte volantes en el mercado. Pero nadie las quería. ¿Para qué? Si aquí había empleo para todos, salarios de lujo, calles asfaltadas hasta en El Ayote, y una Guardia Nacional que repartía juguetes el 6 de enero. Los únicos que aceptaban las visas eran dos o tres curiosos que querían “ir a conocer Disney y volver a tiempo para la cosecha de algodón”.

    Cuentan que el último día que se regalaron visas, un diplomático gringo se fue frustrado porque no logró convencer a nadie. La gente le respondía:
    —¿Y para qué me voy a ir a Estados Unidos si aquí hasta los policías usan perfume francés?

    En la Nicaragua de Raphababosadas, el país no solo tenía mar infinito y carreteras que brillaban como espejos, sino que las oportunidades eran tantas que la emigración era un capricho exótico. La pobreza era un mito, la corrupción una leyenda urbana, y las dictaduras… bueno, esas solo existían en los países comunistas.

    Ah, tiempos aquellos que nunca existieron, pero que en las sobremesas de Miami suenan más reales que el dólar.

  2. Hace 10 meses

    En mis tiempos mozos, allá por la dorada década de 1980, estudiando en el prestigioso Miami High School, la vida era tan distinta… No había redes sociales, ni WhatsApp, ni internet; las noticias llegaban por carta —y no de las rápidas, sino de esas que viajaban más lento que bus de Rivas a Managua en Semana Santa.

    Hablar con Nicaragua era un lujo digno de jeques: $4.50 el minuto, mientras un galón de gasolina en el 87 costaba $1.00. Uno calculaba si llamaba a la familia o echaba gasolina para ir a la disco. A falta de “likes” y “hashtags”, teníamos La Estrella de Nicaragua, y en sus páginas brillaba la joya de la corona: la sección “Billibabosadas”, donde un señor, con la lengua suelta y el lápiz más suelto aún, contaba historias de su juventud en Nicaragua. Eran cuentos mitad anécdota, mitad invención, pero siempre con esa picardía nica que ni el exilio puede apagar.

    Ahí es donde deberían ir todas esas novelas históricas que nos cuentan sobre la Nicaragua somocista “desarrollada, libre y democrática”. Ese país donde, según los cronistas de coctel y nostalgia, la Guardia Nacional era un cuerpo de boy scouts, la corrupción era un mito comunista, y hasta el proyecto de Momotombo fue saboteado por un complot mundial orquestado por Jimmy Carter, la CIA y, por qué no, la mismísima Madre Teresa.

    En la Nicaragua de Raphababosadas, Somoza inauguraba escuelas cada mañana, regalaba tractores por la tarde y de noche iba a misa. Los periodistas eran premiados con medallas y abrazos, no con balas. Los pobres… bueno, no había pobres, solo “gente que no sabía invertir”. Y si algún extranjero hablaba mal del país, lo invitaban a comer vigorón en Masaya y regresaba convertido en embajador cultural.

    Esa es la Nicaragua que Ralph Smith, defensor de la “patria desarrollada”, quiere que recordemos. Una república tropical donde el único golpe era el de ron con Coca-Cola, y la única represión era la del estómago después de comer nacatamales.

    Pero bueno, para eso existe esta sección: para que las pajas históricas queden registradas junto a las historias de pescadores que atraparon tiburones en el Xolotlán y las aventuras juveniles de aquellos que “vivieron” en un país que solo existió en su imaginación.

  3. Hace 10 meses

    Otra vez la mula al trigo:
    La vieja fábula de que Somoza fue derrocado porque el estúpido manicero —apodo de los cochones, la sawecera de Miami y los Urcuyo Maliaños— ahora se disfraza diciendo que el proyecto geotérmico de Momotombo amenazaba a la Standard Oil de los Rockefeller. Según esa narrativa, Jimmy Carter —temiendo que la energía geotérmica arruinara el negocio petrolero— ordenó a la CIA armar a la facción tercerista del FSLN, y así quitar del poder al dictador.

    Pero la realidad es otra: la Standard Oil ya había sido fragmentada por la Ley Sherman Antimonopolio en 1911, y Nicaragua no era, ni remotamente, un comprador capaz de ponerla en jaque. La caída de Somoza no fue por “business energéticos”, sino por el odio que su régimen generó tras décadas de represión, corrupción y genocidio.

    La Comisión Interamericana de Derechos Humanos documenta ejecuciones sumarias de la Guardia Nacional, crímenes del “macho negro” (el original, no el padrastro de Roberto Rivas), las andadas del coronel Sampson —tan brutales que hasta la misma Guardia se asqueaba, como relata Mike Lima sobre ese sociópata—, el asesinato del periodista Bill Stewart, la aniquilación de la familia Soza en Matagalpa, las mujeres asesinadas en El Cuá y miles de casos más donde no hubo testigos sobrevivientes.

    En resumen: el somocismo no se derrumbó por una conspiración petrolera, sino porque era un régimen criminal y desgastado, y la presión social y política —sumada a la violencia de su propio aparato represivo— lo dejó sin sustentos internos ni externos.

    Línea de tiempo – Proyecto geotérmico de Momotombo y caída de Somoza

    1911 – Hecho real
       •   División de la Standard Oil Company por orden de la Corte Suprema de EE. UU. bajo la Ley Sherman Antimonopolio.
       •   Se crean varias compañías independientes (Exxon, Mobil, Chevron, etc.). Desde entonces, “Standard Oil” como monopolio ya no existe.
       •   Esto desmonta la idea de que una sola Standard Oil pudiera actuar como una corporación omnipotente en 1979.

    Década de 1960 – Hecho real
       •   Comienzan exploraciones geotérmicas en Nicaragua, particularmente en Momotombo, con apoyo del Banco Mundial y la ONU.
       •   No es todavía un proyecto masivo, pero se detecta potencial.

    1974–1977 – Hecho real
       •   Bajo Somoza Debayle, se impulsa formalmente el desarrollo geotérmico con financiamiento del BID y asistencia técnica internacional.
       •   Mito: Que desde este momento la “Standard Oil” entra en pánico y planea tumbarlo. No hay evidencia documental.

    1978 – Hecho real
       •   Crisis política profunda: asesinato de Pedro Joaquín Chamorro, protestas masivas, huelgas, guerrilla urbana, presión internacional.
       •   La represión provoca masacres y denuncias globales.
       •   Mito: Que Carter se involucra solo por Momotombo. En realidad, la presión fue por violaciones sistemáticas a los derechos humanos.

    1979 – Hecho real
       •   Julio: Somoza huye; el FSLN entra en Managua.
       •   Momotombo aún no produce electricidad a escala industrial; el pozo MOM-1 es experimental.
       •   Causa directa de la caída: aislamiento internacional, pérdida de respaldo interno y colapso militar/político.
       •   Mito: Que la CIA armó a los terceristas exclusivamente por el interés petrolero. Sí hubo rutas de armas vía Panamá, Venezuela y Costa Rica, pero en un contexto de Guerra Fría, no por geotermia.

    1983 – Hecho real
       •   Inicia operación comercial la Planta Geotérmica de Momotombo, bajo el gobierno sandinista, con ~35 MW de capacidad inicial.
       •   Ninguna petrolera colapsa; el petróleo sigue siendo la fuente dominante de energía en Nicaragua.

    Conclusión histórica:
    El proyecto Momotombo existía antes de la caída de Somoza, pero su desarrollo real se dio después de 1979. La idea de que una corporación petrolera y Jimmy Carter conspiraron exclusivamente por miedo a la geotermia es mito político. Las causas reales de la caída fueron internas: represión, corrupción, aislamiento y pérdida de respaldo.

  4. Hace 10 meses

    Este projecto de Momotombo fue conceptualizado e iniciado por el gobierno de Anastasio Somoza Debayle y fue la razon por la que la Standard Oil Company de la familia Rockefeller de New York le solicitara la cabeza de Somoza al gobierno de Jimmy Carter. Si la energía geotérmica resultaba mas económica que la generada por el petroleo entonces se convertiría en una amenaza para la Standard Oil Company. Jimmy Carter ordenó operaciones para el derrocamiento de Somoza a través de la CIA la cual armó a la faccion Tercerista del FSLN a través de Panama, Venezuela y Costa Rica. El resto es historia.

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