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Tras el triunfo de la Revolución en 1979, el guerrillero Álvaro Baltodano Cantarero pasó a formar parte de la comandancia del Ejército y en los años 80 tomó relevancia por su participación en el asesinato del empresario Jorge Salazar Argüello, vicepresidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep). Baltodano proviene de una familia adinerada y su relación con Daniel Ortega también le permitió destacar en el ámbito político y mantenerse en el gabinete de la dictadura Ortega Murillo hasta 2022.
A menos de tres años de dejar el cargo, Baltodano se convirtió en uno más de los nicaragüenses condenado por el supuesto delito de traición a la patria. La pena que le impusieron es de veinte años de cárcel y la confiscación de todos sus bienes.
Muchos de sus conocidos consideran que para hablar del general en retiro hay que remontarse al rol que desempeñó en la lucha armada que puso fin a la dictadura de Somoza y al papel que jugó en el asesinato de Salazar, ya que lo señalaron como el oficial a cargo de esa operación. En los años 90 Baltodano se consolidó como uno de los operadores políticos más importantes del Frente Sandinista y tras el retorno de Ortega al poder en 2007 se transformó en ficha clave para traer inversiones extranjeras a Nicaragua.
Álvaro Baltodano, el operador político y económico
«A Baltodano lo distinguen al menos tres características: proviene de una acaudalada familia de empresarios nicaragüenses, es un exmilitar de alto rango y cultivó una cercanía extrema con Daniel Ortega. Estas tres características, unidas a su forma de ser ‘suave y de baja voz’, le posibilitaron cumplir varios papeles como interlocutor o como favorecedor de interlocuciones en el plano político y en el plano económico», dice Enrique Sáenz, diputado opositor desterrado.
Tras la derrota que sufrió Ortega en las elecciones de 1990 y tras su retiro del Ejército donde alcanzó el grado de general, Baltodano asumió un rol importante en las negociaciones auspiciadas por la Unión Demócrata Cristiana (UDC), que facilitaron la conformación de la Convergencia Nacional, alianza política con la que Ortega junto con Agustín Jarquín como compañero de fórmula y Antonio Lacayo (q.e.p.d.) como posible canciller, buscó la Presidencia en 2001, pero lo derrotó Enrique Bolaños (q.e.p.d.).
Sin embargo, el trabajo de Baltodano no se limita a la negociación política. En esos años, era parte de una tripleta de operadores que buscaban un «acercamiento» con el sector privado. «En esos años Bayardo Arce se enfocaba en el tema legislativo, don Jaime Morales buscaba el acercamiento con los banqueros y Baltodano por su lado hacía lo mismo con los agroindustriales con quien tenía relación, particularmente con sus primos y hermanos Baltodano», dice un dirigente empresarial que pide no identificarlo.
El cazador de inversiones
Tras el regreso de Ortega al poder, el «acercamiento» que por años Ortega buscó con el sector privado se consolidó en el criticado modelo de diálogo-consenso, que le permitió gobernar por más de una década con la venia de los empresarios. A criterio de varios dirigentes empresariales, como hombre de confianza de Ortega, el general Baltodano jugó un rol importante en la consolidación de ese esquema de trabajo con el sector privado.
Baltodano pasó de ser operador político y económico a dirigir la Corporación Nacional de Zonas Francas (CNZF), luego la Agencia de Promoción de Inversiones de Nicaragua (ProNicaragua) y posteriormente lo nombraron ministro delegado presidencial para la Promoción de Inversiones y Facilitación del Comercio del Exterior.
Los dirigentes consultados califican como «muy eficiente» el trabajo que realizó, ya que siempre estuvo muy activo en la búsqueda de inversionistas para el país. En esos años se le vio, solo o junto a Ortega, inaugurando grandes inversiones como las mexicanas Lala y Sukarne, y otras más pequeñas en el campo de la agroindustria, el cemento y muchas en zona franca.
Su vínculo familiar con México a través de su esposa y el trabajo que también realiza en el campo de las inversiones su hijo Álvaro Baltodano Monroy, le facilitaron acercarse a grandes inversionistas de ese país.
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Álvaro Baltodano el inversionista
No todas las inversiones que trajo prosperaron, Lala vendió sus plantas industriales y se fue del país y otras ni siquiera iniciaron operaciones, entre ellas una fábrica de telas que supliría a algunas maquilas de zona franca. Este proyecto incluyó incluso la reactivación de la producción de algodón en el occidente del país, pero después de una primera cosecha el proyecto no avanzó.
Otro detalle que los dirigentes empresariales recuerdan de Baltodano es que además de traer inversiones al país él también las realizaba.
«Además de promotor de inversiones era inversionista activo, en esa confusión que se da entre funcionario y empresario. Compró extensas tierras en Nandaime y Rivas, zonas que eran ganaderas las convirtió en productoras de caña de azúcar con unas inversiones millonarias que están al lado de la carretera Panamericana. También se hizo socio de los empresarios colombianos del ingenio de Rivas… tenía vínculos incluso con el sector energético», señala otro dirigente empresarial.
En medio de los aciertos y desaciertos que marcaron su vida durante los 15 años que se desempeñó como funcionario público, la mayoría de los dirigentes empresariales coinciden en que fue pieza fundamental en la atracción de inversión extranjera y en el crecimiento del sector zona franca.
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Promotor del modelo económico
«Hizo una gran labor de promoción del país y dio acompañamiento a inversiones importantes que se consolidaron. Abogó por el régimen de zona franca como un instrumento clave para atraer inversiones importantes para la generación de empleo especialmente. Además, fue un interlocutor creíble y efectivo de cara al sector privado, lo fue también con el gobierno estadounidense con quien el país tiene una relación económica muy fuerte», sostiene un dirigente empresarial.
Además, los representantes del sector privado consultados coinciden en que la labor que realizó Baltodano para traer inversiones al país contribuyó de manera importante al crecimiento económico y convirtió esos ingresos en uno de los principales pilares de ese crecimiento económico.
Por su parte, el exdiputado Saénz lo considera artífice del diálogo con la cúpula empresarial que desembocó en una alianza abierta.
«Desde este punto de vista fue uno de los actores cercanos a Daniel Ortega que contribuyó al modelo económico y social impuesto por el régimen cuyas características centrales son: ejercicio del poder político como palanca para establecer alianzas con los poderes económicos; concentración de la riqueza en un pequeño grupo de privilegiados; y exclusión económica y social de la gran mayoría de la población, con su secuela de informalidad laboral, migración masiva por falta de oportunidades y profundización de las desigualdades sociales», asegura.
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¿Qué provocó la caída de Álvaro Baltodano?
Después de 15 años de fiel colaboración y un aporte importante vendiendo la imagen de Nicaragua como el mejor país de la región para invertir, el general en retiro cayó en desgracia. En octubre de 2022, a través del Acuerdo Presidencial 153-2022, que publicó en el diario oficial La Gaceta, Ortega dejó sin efecto el nombramiento del general en retiro Álvaro Baltodano Cantarero como ministro delegado presidencial para la Promoción de Inversiones y Facilitación del Comercio del Exterior.
Las función que antes desempeñaba Baltodano en la atracción de inversiones, ahora la realiza el hijo de los dictadores, Laureano Ortega Murillo. Él ya había incursionado en este campo, en 2013 trajo al empresario chino Wang Jing con la promesa de construir un canal interoceánico, pero 11 años después anularon la concesión que le entregaron. Pese a este y otros fracasos en ese campo, Laureano es quien ahora controla todo lo relacionado con la inversión extranjera, incluso, él tiene facultad de decidir qué inversión entra al país.
Sobre los motivos de la caída de Baltodano existen diversas versiones. Algunos dirigentes empresariales aseguran que su ruptura con Ortega data de 2018, cuando criticó la decisión de «disparar a matar» para neutralizar las protestas sociales que surgieron tras la fallida reforma a la seguridad social, que derivaron en una crisis sociopolítica que aún afecta al país. Crisis que dejó unos 350 asesinados, miles de heridos y encarcelados y la migración de casi un millón de nicaragüenses.
¿Purgado por sus negocios o por política?
Consideran que también habría contribuido a esa ruptura el acercamiento que tuvo durante el Diálogo Nacional con representantes de diversos sectores, para buscar una solución a la crisis sociopolítica que el país enfrentaba. Dichos acercamientos habrían provocado la separación de diversas figuras, hasta ese momento leales a Ortega, entre ellos Baltodano, Jaime Morales Carazo, Bayardo Arce, y el excanciller Samuel Santos.
Esto provocó una separación gradual de sus funciones para enfocarse en sus negocios en el sector cafetalero y su posterior retiro a Matagalpa donde es propietario de una finca en la que produce café; y tas la confiscación de Cisa Exportadora y su posterior salida del mercado habría intentado asumir algunas de las actividades de acopio, procesamiento y exportación que esta empresa realizaba, convirtiéndose en competencia para otros actores de esa cadena productiva.
También se menciona que la relación que mantenía con algunos excompañeros del Ejército y militares activos podría haber provocado su encarcelamiento, quizás por abordar temas que la inteligencia militar consideró peligrosos. Sin embargo, no se ha podido confirmar si realmente el encarcelamiento de Baltodano coincidió con el de algunos militares activos.