Lucydalia Baca Castellón
“ Esto sacó a flote la economía del país en los setenta y la volverá a sacar ahora”, asegura con optimismo el productor Harold Baldizón, quien tras el éxito del experimento de cultivo de algodón se prepara a cultivar 200 manzanas de ese producto en el ciclo agrícola que está por comenzar.
El proyecto piloto Reactivación del Algodón en Nicaragua contemplaba la siembra de 2,800 manzanas. Sin embargo, los 16 productores que se enrolaron en la aventura, solo cultivaron 1,600 manzanas. Aún así, se considera que el experimento fue “todo un éxito”.
Los productores obtuvieron un rendimiento promedio de entre 50 y 58 quintales rama por manzana. Los que convertidos en quintales oro se traducen a unos 16.5 por manzana. Las proyecciones iniciales eran obtener un promedio de 15 quintales oro por manzana.
Según los algodoneros, en el ciclo recién concluido la inversión rondó entre 800 y 900 dólares por manzana. “A nivel internacional ahorita el algodón se cotiza a 92 dólares el quintal. Si logramos sacar unos 1,518 dólares por manzana el cultivo será rentable. Pero en la agricultura hay que ser realista y no sabemos si el otro año el precio va a seguir así”, señala Federico Baltodano, gerente general de Semillas Mejoradas S.A. (Semsa).
Otro aspecto que influyó en la rentabilidad del cultivo en este ciclo fue la ausencia de plagas.
A inicios de los noventa, entre una drástica caída del precio internacional —por debajo de los 30 dólares el quintal oro— y la presencia de plagas, cuyo control elevaba los costos, obligó a los productores a abandonar el cultivo.
Aprenic cultiva de manera orgánica la variedad nacional Melba, producida en el CEO.
Según el gerente general de Aprenic, Orlando Quiroz, durante algunos años exportaron la producción a Alemania, pero la aparición de plagas y la inestabilidad de los precios impidieron que lo continuaran haciendo.
En los últimos cuatro años la empresa ha cultivado unas 200 manzanas anuales y la vende a una desmotadora ubicada en Ciudad Sandino. Obtienen rendimientos de unos 25 quintales rama, o unos ocho quintales oro por manzana.
La falta de financiamiento ha limitado la expansión de las áreas de cultivo.
[/doap_box]
CULTIVAR LAS PLAGAS
Para controlar la plaga de picudo era necesario realizar hasta 15 fumigaciones durante el ciclo, eso junto a los bajos precios volvió insostenible el cultivo.
Para evitar la reaparición de esa plaga, entre los participantes del experimento se creó un comité de control de los rastrojos. Este verifica que una vez cortada la producción se chapode.
Esto evita que “haya hospedero para el picudo, que es cierto que apareció al final, pero los algodoneros viejos sabemos que es normal, no hay de qué preocuparse, porque igual se muere”, explica Baldizón.
Según Baltodano, por ser la primera vez que se pretende retomar el cultivo en gran escala, después de casi 20 años de haberlo abandonado, probaron unas diez variedades de semilla, ocho de ellas importadas y las otras mejoradas genéticamente en el Centro Experimental de Occidente (CEO).
En el ciclo 2012-2013 eso permitirá a cada productor elegir la que considere más adecuada en cuanto a adaptación, resistencia a las plagas, productividad y calidad. Todas proporcionaron resultados similares.
Semsa importó cuatro variedades de semilla y del total de su producción pretende destinar 700 quintales para la distribución de semilla entre pequeños productores para el ciclo agrícola 2012-2013.
“Esa cantidad da para sembrar 3,500 manzanas en el próximo ciclo”, indica Baltodano.
Baldizón en cambio decidió que en el próximo ciclo sembrará doscientas manzanas de la variedad Melba, un cruce nacional mejorado genéticamente en el CEO.
“A pesar que no estaba validada porque solo tiene tres años y se valida en el cuarto, la necesidad nos obligó a usarla y fue la que proporcionó mejor rendimiento”, asegura.
ACTIVIDAD GENERÓ EMPLEOS
Según cálculos de los participantes durante el ciclo algodonero, la actividad generó un promedio de ocho empleos fijos por manzana, es decir unos 12,800 en total. Además, estos se incrementaron considerablemente durante el corte que se realizó a mano.
Entre los 16 productores que participaron del proyecto algunos recibieron financiamiento gubernamental a través de Alba-Caruna. Otros autofinanciaron sus cultivos.
También se instaló una desmotadora, cuyo precio supera el medio millón de dólares. Esta fue financiada por Caruna a los participantes del proyecto y está en la Villa 15 de Julio; su nombre es Algodones de Nicaragua S.A. (Algonisa). “Con esta primera cosecha no podremos pagarla, por eso es necesario ampliar el proyecto”, destaca Baldizón.
CRECER CON CAUTELA
Recientemente el presidente Daniel Ortega expresó el interés del Gobierno de extender hasta en 10,000 manzanas el alcance del experimento. Baldizón considera que lo más adecuado es ir “con cautela”.
“No podemos saltar de 1,600 a 10,000 manzanas, por el manejo integral de plagas y la maquinaria que no tenemos. No tenemos sembradoras, ni otras máquinas. Hay que ir con calma”, aconseja.
Esta primera cosecha de unos 26,400 quintales oro será exportada a El Salvador, ya que no proporciona la materia prima necesaria para echar a andar la hilandería que el Gobierno pretende activar.
“Por eso es necesario sembrar cinco mil manzanas, porque la hilandería necesita unas 30,000 pacas para funcionar. Cada paca contiene cinco quintales de algodón oro”, detalla Baldizón.
Los productores consideran factible la ampliación del cultivo, ya que existen tierras disponibles y porque permitiría rotar el uso de la tierra con el cultivo de maní, lo cual es adecuado para el control de las plagas.
Crearán manual
Jorge Rodríguez, responsable de normalización del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) de León, informó que la institución junto al Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), Inatec y Alba-Caruna prepara un proyecto de norma para regular el cultivo del algodón. El proyecto será presentado a nivel nacional a toda la cadena y el sector involucrado, para su posterior discusión y aprobación.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 C ,2 C